La CNDH y Gómez Mont

Las comisiones y organismos de defensa de los Derechos Humanos se han convertido en las instituciones de mayor credibilidad en México , luego de que los ciudadanos se sienten indefensos ante la ola delictiva, ante la impunidad, ante la corrupción, ante el avance del crimen organizado, esa minoría de la que habla el presidente Felipe Calderón, pero que tiene sometido al gobierno federal y a la misma sociedad.

Es lamentable y grave que el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont haya llamado al presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos “tonto útil” del crimen organizado por haber emitido una recomendación, a fin de que se investigue y castigue a soldados que presuntamente asesinaron a balazos y granadas a unos niños en una carretera de Tamaulipas el pasado 3 de abril 2010.

La versión del Ejército fue que hubo fuego cruzado con sicarios. Los padres negaron la versión y no creo que se atrevieran a mentir así nada más. Gómez Mont, con sus palabras descalifica la tarea de la CNDH.

José Antonio Ortega, presidente del Consejo ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal hace una defensa del organismo nacional que a continuación reproduzco:

“La CNDH investigó los hechos y concluyó que los soldados habían disparado a la camioneta en la que viajaba una familia, al ‘confundir’ a su tripulante y pasajeros con sicarios que antes se habían enfrentado con los militares. Esta versión desmiente la de la procuraduría militar, según la cual los disparos contra la camioneta que mataron a los niños e hirieron gravemente a otros de sus familiares, habían sido hechos por los sicarios.

“¿Debo recordarle a usted que Fernando Gómez Mont, quien ahora acusa al Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de servir a los narcotraficantes, fue quien hace unos meses acusó a los habitantes de Juárez de haberle abierto las puertas de la ciudad al crimen organizado y los responsabilizó de la violencia que hoy vive Juárez?

“Pues a este señor y a todos los que calumnian a las comisiones de derechos humanos diciendo que defienden a delincuentes, les tengo las siguientes 7 preguntas:

“Primera, ¿Cuáles son los delincuentes que la Comisión Nacional de Derechos Humanos salió a defender en este caso?; segunda, ¿acaso los delincuentes que salió a defender la Comisión eran los niños Bryan y Martín, de 5 y 9 años, asesinados (presuntamente) por soldados?

“Tercera, ¿acaso los delincuentes son sus padres que han demandado justicia?; cuarta ¿en qué favorece al crimen organizado el que se haga justicia en un caso en que los soldados (presuntamente) asesinaron a niños inocentes?; quinta, para que el Presidente de la Comisión no fuera tonto útil de los narcos ¿debería haber guardado silencio sobre el asesinato o que avalara la mentira de que los niños no fueron muertos por los disparos directos de militares contra el vehículo en el que viajaban?

“Sexta, ¿en qué favorece a la causa de la lucha contra el crimen organizado que los militares maten inocentes y queden impunes?; séptima, el que se reconozca que los soldados se equivocaron y sean castigados según su falta ¿en qué perjudica la lucha contra el crimen organizado y en que perjudica al ejército?”

Hoy, el Ejército, con los soldados en las calles, ha sido altamente cuestionado por las muertes de civiles y los excesos cometidos con el argumento de la “guerra” contra el crimen organizado. Quizá no se reconocen esos “errores” para mantener esa misma estrategia pese a todo, y no se pierda el “respeto” a la Armada de México.

Los crímenes no pueden quedar impunes y tampoco se puede descalificar a una institución tan noble como lo es la CNDH. Gómez Mont, debe reconsiderar su postura, pues ya dijo Raúl Plascencia Villanueva al director general de MILENIO Diario, Carlos Marín, estar dispuesto a que se demuestre lo contrario a lo concluido por la comisión; yo digo, si es que pueden hacerlo.