La CNDH contra los derechos humanos

Durante varios años la Comisión Nacional de Derechos Humanos fue objeto de difamaciones en las que se le tachaba de ser un organismo que defendía delincuentes y actuaba contra los intereses de las víctimas del delito.

Pera ahora, bajo la presidencia de Luis Raúl González Pérez lo que antes era difamación se empieza a convertir en verdad.

Los tres últimos militares que permanecían presos por supuestamente haber cometido ejecuciones extrajudiciales en Tlatlaya, Estado de México, durante un enfrentamiento con sicarios el 30 de junio de 2014, fueron absueltos por decisión del 6 Tribunal Unitario del Segundo Circuito, porque simplemente las evidencias aportadas por la PGR no probaron la culpabilidad de los soldados.

Ante la decisión judicial el Presidente de la CNDH declaró que "genera la subsistencia de impunidad" y exigió a la PGR que aportara las “evidencias” que la CNDH obtuvo cuando investigó el caso, fabricado por medios de comunicación y las ONG de la “teología de la liberación” que están en guerra política con las fuerzas armadas.

El problema es que esas pruebas que los jueces encontraron insuficientes y que aportó la PGR son las de la investigación de la CNDH.

Ahora estamos ante un caso de violación de derechos humanos en donde el victimario es la CNDH y las víctimas son los soldados injustamente acusados por este organismo, quienes han permanecido privados de la libertad y en el centro del escarnio público. Pero en lugar de enmendarse, el presidente de la CNDH porfía en su atropello de los militares: los quiere presos aunque no sean culpables.

Se podría suponer que el problema con la CNDH, desde que arribó a su presidencia González Pérez, es que se ha arrogado facultades que legalmente corresponden al ministerio público y emite –y sostiene- condenas antes de que los juzgadores las emitan, como es facultad exclusiva de ellos.

Y esto es cierto, como ya se ha visto en otras pretendidas investigaciones de la CNDH, como la relativa a la masacre de Iguala, donde se busca suplantar al ministerio público. Pero eso no revela la verdad completa.

El problema de fondo es la llegada misma de Luis Raúl González Pérez a la presidencia de la CNDH y con él el grupo de poder al que pertenece. Y este grupo no tiene otro objetivo que incrementar su poder a cualquier precio, así sea poniendo a la Presidencia de la República, a la PGR y a las fuerzas armadas contra la pared.

Cuando se considera esto mucho de la actuación de la CNDH bajo González Pérez adquiere sentido. Y por desgracia veremos mucho más, porque este grupo no se va a detener ante nada, ya sea para influir decisivamente en la sucesión presidencial que para apoderarse de la Fiscalía General, si esta llega a crearse.

El senado cometió un error garrafal al elegir a Luis Raúl González Pérez en noviembre de 2014 y en especial los senadores del PRI. Pero el error es reversible, sin duda a un alto precio, pero no tanto como el precio de persistir en el error.