El Emperador de Huitzuco

Existe un sujeto con un poder político y criminal tan descomunal como para obligar al Presidente de la República a que lo proteja a cualquier costo. Ese sujeto es un verdadero emperador, pero de costumbres austeras porque tiene su castillo en el modesto municipio de Huitzuco, Guerrero, de apenas 40 mil habitantes.

Pero además de poderoso el Emperador de Huitzuco es sagaz y sigiloso, tanto como para que las agencias de inteligencia no hayan notado su existencia y ya no digamos las nacionales, sino las estadounidenses. De hecho el Emperador podría ser el verdadero responsable de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Semejante cuento es con el que ahora sale la mitómana y prevaricadora Ángela Buitrago, del fallecido GIEI. Según su fantasía cuando ella y sus compinches trataron de investigar al “Patrón” de Huitzuco, municipio al cual supuestamente habría sido llevados los desaparecidos, “todo se cerró” por parte del malévolo gobierno del presidente Peña.

¿Qué sentido tiene salir ahora con semejante ma…fufada? Primero justificar el fraude del GIEI, hacer creer que esta eficaz pandilla casi develó el “misterio” de la masacre de Iguala pero el gobierno mexicano se lo impidió a último momento.

Segundo, desviar la atención sobre la autoría intelectual de la masacre, que recae en José Luis Abarca -el protegido de Andrés Manuel López- a fin de que salga libre y quede impune y, por supuesto, de ese modo limpiar el nombre del candidato presidencial de la izquierda para 2018.

Tercero, culpar al clan Figueroa de la masacre y en carambola pegarle al gobierno federal, clan al cual aborrecen los guerrilleros y la izquierda pro-guerrillera. Para los izquierdistas más crédulos los Figueroa aparecen como villanos apetecibles por haber enfrentado en el pasado precisamente a la guerrilla.

El problema con este cuento es que es demasiado especulativo y fantasioso. Para empezar la evidencia que liga a Huitzuco con la masacre es escasa y débil y con los Figueroa, nula. Asimismo la influencia política del clan ya es muy limitada. Y lo del Emperador es una jalada demasiado inverosímil.

Pero con el GIEI y el aparato de propaganda de la izquierda siempre es igual: lo último que les importa es la verdad.