De risa loca

De no mediar una tragedia, la narrativa de la izquierda sobre los hechos en Iguala sería de risa loca, una comedia absurda, aunque muy cara (a un costo mucho mayor a los 2 millones de dólares).

Los del GIEI en toda su insidia ni siquiera se atrevieron a exponer esa narrativa de modo explícito y completo. En la división del trabajo eso debería corresponder al aparato de propaganda de la izquierda, pero éste tampoco ha dado su historia íntegra, sólo retazos.

Pero si los juntamos su narrativa comenzaría con que un buen día el gobierno del Presidente Peña y el Ejército en particular decidieron que había que cometer una masacre contra los alumnos de Ayotzinapa, para escarmentar a la vanguardia de la revolución socialista en México.

Entonces el gobierno federal, aliado con policías municipales, les puso una trampa a los normalistas en Iguala. Los segundos secuestraron pero no entregaron a sus víctimas a los sicarios, sino al Ejército el cual las desapareció.

Como crecía la presión nacional e internacional el gobierno tuvo que inventar lo de la ejecución y quema de cadáveres en el basurero de Cocula. El Ejército mató a dos alumnos que tenía desaparecidos. Los restos carbonizados fueron llevados por Tomás Zerón al basurero para ser sembrados. Así las cosas, el resto de los desaparecidos o parte de ellos siguen retenidos por el Ejército.

Todo es absurdo en este relato, empezando por el móvil ¿Para qué diablos iba querer meterse en este lío el gobierno federal? Ninguna respuesta alcanza.

Lo segundo es lo rocambolesco del “operativo” ¿Para qué usar soldados y no sicarios desechables? ¿por qué de una vez no matar a todos los desaparecidos y sembrar debidamente sus restos en el basurero de modo que todos fueran hallados y así cerrar el caso de una vez por todas?

Lo tercero más ridículo es que el gobierno haya traído al GIEI para que sus agudos integrantes descubrieran su “montaje”.

Es difícil derrotar un discurso tan tramposo, pero no hay opción. Para ello el gobierno debe dar una versión oficial definitiva (veraz, por supuesto, basada en evidencia y lógica) y que integre hechos determinantes como la decisión de los dueños de Ayotzinapa de llevar a los normalistas al matadero y sus nexos con el narco.