Sin verdad histórica... ¿Y luego?

Una nueva organización ha cuestionado la posibilidad de que los cuerpos de 43 normalistas de Ayotzinapa hayan sido quemados en el basurero municipal de Cocula la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014. Una vez más esta información se presenta como un golpe definitivo contra la "verdad histórica" del ex procurador Jesús Murillo Karam.

El informe del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), una organización de especialistas y activistas formada para buscar a desaparecidos de la dictadura argentina, coincide con el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y concluye que no es posible que los 43 normalistas de Ayotzinapa hubiesen sido llevados al basurero e incinerados todos en ese lugar.

La información recabada "no respalda que hubo un fuego de la magnitud requerida". No "hay evidencia científica para establecer correspondencia alguna entre los elementos recuperados en el basurero de Cocula y los estudiantes desaparecidos". Tampoco para vincular los restos hallados en el basurero de Cocula con los recuperados en la bolsa del río San Juan, "de donde proviene la única identificación positiva hasta la fecha de uno de los normalistas desaparecidos, Alexander Mora Venancio".

Como los del GIEI, los especialistas del EAAF están más interesados en refutar la "verdad histórica" que en definir lo ocurrido. Si bien los dos grupos coinciden en que no hay indicios para pensar que se hubiera registrado en el basurero un fuego de la magnitud suficiente para quemar 43 cuerpos, cuando le pregunto a Mercedes Doretti del EAAF si se pudo haber registrado la quema de un número menor de cadáveres, ella responde: "Es importante no cambiar las hipótesis por como venga la evidencia". Qué curioso. Para conocer la verdad habría que tener la actitud opuesta: las hipótesis deben cambiar según los indicios y las pruebas. Así, por lo menos, funciona la ciencia.

La primera información pública sobre la quema de los cuerpos de los normalistas provino del padre Alejandro Solalinde, un hombre muy crítico del gobierno. "Les echaron diésel y los quemaron", dijo el sacerdote, quien atribuyó la información a testigos presenciales. Pero los líderes del movimiento de Ayotzinapa -un movimiento político distinto del surgido del dolor legítimo de los padres- exigió silencio a Solalinde quien apuntó: "Ellos me dijeron... que ya tienen sus voceros".

La versión de Solalinde, sin embargo, fue confirmada por varios presuntos responsables. El problema es que esta versión no permite argumentar que "fue el Estado", que el gobierno federal ordenó la desaparición forzada de los normalistas.

Murillo Karam cometió un error al hablar de la "verdad histórica". En la ciencia no hay dogmas. Toda explicación puede cambiar cuando se encuentra nueva información. Pero de la misma forma el movimiento de Ayotzinapa, con el apoyo del GIEI y el EAAF, trata de imponer una verdad histórica sin atender a los hechos.

El movimiento no quiere un nuevo peritaje como ha sugerido la PGR. Su propósito no es esclarecer lo sucedido sino demostrar que la verdad de Murillo Karam es una mentira histórica. "Fue el Estado" el que ordenó el secuestro de los normalistas, y los tiene vivos en alguna mazmorra por lo que hay que exigir su entrega con vida.

Para quienes queremos saber lo que ocurrió, es importante el señalamiento de que no habría sido físicamente posible la quema de 43 cadáveres en el basurero, pero también las declaraciones del padre Solalinde y de los presuntos responsables sobre la quema de cadáveres en el basurero. También la identificación positiva de los restos de un normalista y parcial de otro. Se les debe a los muchachos saber qué ocurrió... sin dogmas y sin maniobras políticas.