¿Libertad para unos pocos? ¡No! Para uno solo

En 2007 la clase política cometió verdadero liberticidio cuando aprobó una reforma electoral que expulsó de la política a los ciudadanos, al prohibirles contratar tiempo en radio y TV para expresarse sobre asuntos políticos, se estuviera o no en medio de procesos electorales.

Desde entonces los únicos que pueden expresarse en radio y TV sobre temas políticos son los partidos políticos o, para ser más precisos, las oligarquías que son sus dueñas.

Esta ha sido una violación flagrante del derecho humano a la libre expresión y al principio de igualdad ante la ley, que reconocen la Constitución e instrumentos internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Y esta atrocidad, por cierto, fue avalada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con lo cual sus ministros han confirmado su servidumbre a la agenda ideológica y política de la izquierda, en al menos los últimos 15 años.

¿Por qué de la izquierda? Porque la reforma de 2007 se hizo para contentar a Andrés Manuel López Obrador, ardido por la contundente derrota que le propinamos los electores, quienes en una muy amplia mayoría decidimos no darle el poder.

Sí, porque esa reforma tuvo por objetivo impedir que –como ocurrió en 2006- organizaciones de la sociedad civil se expresaran e influyeran decisivamente en la política del país.

Pero a la larga el resultado neto de la contra-reforma electoral de 2007 no ha sido que la expresión política sea monopolizada por un puñado de oligarcas de la clase política, sino por uno solo, por el peor de todos. Porque quien ha sido reiteradamente desairado por los electores ahora comete fraude a la ley al comenzar con años de anticipación y mediante el uso intensivo de los tiempos del Estado en radio y TV, una campaña electoral que no debería iniciar sino hasta abril de 2018.

Ante el imperativo de reformar el marco legal para poner fin al fraude a ley y a los actos anticipados de campaña, existe uno todavía superior que es recuperar la libertad que nos fue despojada a los ciudadanos en 2007.

Los ciudadanos debemos exigir nos sea devuelta la libertad conculcada, pues además de ser nuestro derecho con ella volveríamos a derrotar a López, con todo y sus chapuzas, como lo hicimos en 2006.