¿Está Enrique Peña contra el Ejército?

Quiero pensar que no y la razón no sería la gratitud, sino el elemental cálculo. Resultaría poco probable que el Presidente Enrique Peña ignorara que él mismo saldría gravemente lastimado si inmola a los militares, bajo la falsa acusación de haber perpetrado la masacre de Iguala, para complacer a la izquierda pro-guerrillera y a la Teología del Totalitarismo.

Pero si Enrique Peña no maquina contra el Ejército –y por ende contra su propio gobierno- sí lo hacen personas que le sirven. Y tienen nombre y apellido: una de ellas, que no única, ex Subsecretaria de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Lia Limón García.

Si el Presidente Peña quiere saber quiénes son sus enemigos agazapados dentro de su propio gobierno le va a ser fácil: que recuerde quienes le sugirieron que ante la masacre de Iguala suscribiera el “Acuerdo para la incorporación de asistencia técnica internacional” y pagara con el dinero de los contribuyentes al llamado “Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes” (GIEI).

Ahora los del GIEI acusan al gobierno federal de negarse a que ellos interrogaran a militares del 27 batallón, es decir a que la PGR se negara a violar la ley, a permitir que un grupo de “expertos” extranjeros y para nada imparciales suplantaran al ministerio público.

Quienes propusieron signar el Acuerdo y traer aquí al GIEI sabían lo que estaban haciendo, sabían que el objetivo era fortalecer la gran patraña de que el Ejército asesinó a los 43 de Ayotzinapa (cuando que la atrocidad es autoría de la izquierda). Sabían también quienes integraban el GIEI.

Una de las integrantes del GIEI es la ex fiscal Ángela María Buitrago, una activa militante de la causa terrorista dentro del área de justicia del Estado colombiano. Ella se encargó de fabricar una falsa acusación de desaparición forzada en contra del coronel Luis Alfonso Plazas Vega, ni más ni menos que el héroe que recuperó el Palacio de Justicia de manos de los criminales del M-19 en 1985 y salvo cientos de vidas.

Esta es la clase de sabandijas letales que han puesto en su espalda, Presidente Peña. Sacúdase de ellas y de quienes se las pusieron. Denuncie el Acuerdo y el intento mendaz de culpar a su gobierno de la masacre de Iguala.