"Llueve o truene", CNTE somete al gobierno de EPN

Una vez más la CNTE demostró ser más fuerte que el Estado mexicano, por lo menos en dos entidades del país. Si ya en la primera quincena de junio la organización sindical demostró que puede suspender clases durante dos semanas sin sufrir ni los descuentos ni la destitución que ordena la Ley del Servicio Profesional Docente, este pasado fin de semana dejó en claro también que puede lograr la suspensión de una evaluación docente.

De nada sirvieron las declaraciones del secretario de Educación, Emilio Chuayffet, de que, "llueve o truene, habrá evaluaciones". Tampoco la advertencia de que "seguirá habiendo evaluación en México porque quien piense lo contrario ofende al presidente Peña".

Supongo que los líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación no tuvieron miedo de ofender a Enrique Peña Nieto. El hecho es que la Secretaría de Educación Pública se vio obligada a suspender la aplicación de la evaluación en los estados de Oaxaca y Michoacán programada para este pasado 20 de junio.

No deja de sorprender, sin embargo, que en Guerrero, otro estado en que la Coordinadora tiene fuerte presencia, la evaluación sí se llevó a cabo con la participación de 91.4 por ciento de los aspirantes.

Hay el riesgo de pensar que la SEP logró un triunfo al aplicar la evaluación en 30 de las 32 entidades del país. Pero esto es no entender el problema. Estamos viendo un nuevo reto de la CNTE al Estado mexicano y una vez más el Estado se retira para dejarle el campo libre. Pero un Estado que no puede aplicar la ley en una parte significativa del país ve su misma existencia cuestionada.

Las evaluaciones de este 20 de junio tenían como propósito calificar a aspirantes a cargos de dirección, supervisión y asesoría técnica. Estos ascensos deben hoy por ley ser otorgados sobre la base de estas evaluaciones. El proceso es una amenaza a la estructura de poder de la Coordinadora y en particular de la sección 22 en Oaxaca.

Actualmente la sección 22 decide quiénes ocuparán los cargos de dirección y supervisión en Oaxaca, pero no sobre la base del desempeño académico sino de la participación en movilizaciones y actividades sindicales de los aspirantes. Ésta es una de las armas más eficaces de la CNTE para mantener el control de las estructuras educativas de Oaxaca.

Supongo que el gobierno de Enrique Peña Nieto decidió suspender la evaluación en Oaxaca y Michoacán por la misma razón por la que optó por pagar la quincena de la sección 22 en la primera quincena de junio. Consideró que no cuenta con la posibilidad real de enfrentarse a la CNTE en esos lugares. Quiso evitar un agravamiento del conflicto. Buscó escapar a acciones de violencia que pudieran tener un costo político para el presidente Peña Nieto.

El problema es que un Estado que cede espacios a grupos de poder difícilmente puede recuperarlos. Una vez que la sección 22 ha demostrado que puede seguir faltando a clases sin sufrir descuentos, y que puede impedir la realización de evaluaciones ordenadas por la ley, podrá repetir estas acciones las veces que considere necesarias.

Una pregunta importante es cómo se llenarán las plazas de dirección y supervisión en Oaxaca y Michoacán ahora que no se pudo llevar a cabo la evaluación. Si la SEP permite que la CNTE siga nombrando a quienes ocuparán esos cargos la batalla estará perdida.

Será como el momento en que la SEP decidió entregar los 380 millones de pesos al Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca para pagar la primera quincena de junio en que los maestros no se presentaron en las aulas. La sección 22 habrá demostrado ser la verdadera autoridad educativa en esos estados.