El "estigma" de la violencia y el crimen en México

El 8 de mayo, durante su participación en el Foro Económico Mundial para América Latina, Enrique Peña Nieto habló de la violencia y el crimen, y dijo que sin duda "el tema de la inseguridad y de organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico estigmatizó mucho a nuestro país".

El Presidente se refirió en dos momentos al "estigma" que provoca en México la violencia y el crimen. Sin embargo, si acudimos al Diccionario de la Real Academia, está claro que el Presidente se equivoca. ¿Por qué?

Porque si bien "estigma" o "estigmatizar" supone desdoro, afrenta, mala fama o infamia -o "marcar a alguien con hierro candente", lo cierto es que la violencia y la inseguridad que vivimos en México son mucho más que un mero "estigma"; son una aplastante realidad.

No es "estigma", por ejemplo, que según cifras oficiales, en los primeros 26 meses del gobierno de Peña se han producido poco más de 20 mil 566 ejecuciones vinculadas al crimen organizado.

Tampoco nadie "estigmatiza" cuando revela que en semanas recientes salieron de Cuernavaca las agencias de automóviles BMW y Mercedes, presuntamente a causa de la extorsión criminal o, por ejemplo, que el negocio inmobiliario de Morelos está en quiebra.

Nadie habla de "estigmatizar" cuando revela que según la Sedena, del 1 de diciembre de 2006 -inicio del sexenio Felipe Calderón-, al 16 de abril de 2015 -gestión de Peña Nieto-, se contabilizaron 446 bajas militares.

No es "estigma" que en el sexenio de Calderón murieran 357 militares y en el de Peña Nieto hayan muerto 89 militares. Si a esta cifra le agregamos los 7 muertos en Jalisco el viernes 1 de mayo, los militares asesinados en el actual gobierno llegan a 96. El total de soldados muertos llega a 456 en casi nueve años.

De los 453 militares fallecidos, entre el 1 de diciembre de 2006 al 16 de abril de 2015, destacan las siguientes causas de muerte: accidentes automovilísticos (102), agresiones con arma de fuego (221), ejecutados (31), accidentes aéreos (54), ahogados (13), entre otros.

Y frente a esa realidad nadie "estigmatiza" si sabemos que Tamaulipas encabeza la lista con 110 militares muertos, seguido de Michoacán (52), Sinaloa (50), Guerrero (36), Nuevo León (33), Chihuahua (28), Sonora (22), Jalisco (20). Y los estados con menor a 20 decesos fueron Veracruz (16), Zacatecas (14), Durango y Coahuila (13), Oaxaca y SLP. (9), Baja California (7) Nayarit, (5), Aguascalientes, Baja California Sur y Chiapas (2) y Campeche, Colima, Edomex, Morelos y Puebla con un militar muerto cada uno.

Tampoco es "estigma" que según datos de la Policía Federal, del 1 de enero de 2007 al 1 de agosto de 2013, han muerto 388 elementos de las distintas divisiones de esa corporación, en el cumplimiento de su deber. No se "estigmatiza" si recordamos que apenas hace días fueron movilizadas a Jalisco tanquetas de guerra nunca utilizadas por la Sedena para la lucha contra el crimen.

Todas las anteriores son cifras de guerra, no producto de un "estigma".

Lo cierto es que al gobierno federal y al PRI no les gusta que en tiempos electorales se vincule la violencia y el crimen con los resultados deficientes del o los gobiernos del tricolor.

Y la mejor muestra del miedo que le tienen a las palabras en el PRI y en el gobierno de Peña Nieto es que en el mismo Foro Económico, el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, dijo que la violencia en esa entidad no es narcoterrorismo, sino vandalismo. Lo curioso es que los detenidos fueron acusados de terrorismo. Miedo a las palabras. Al tiempo.