Haciéndole el caldo gordo a los golpistas

El domingo 7 de diciembre Enrique Krauze escribió en Reforma que al “movimiento de los 43” (estudiantes de la normal de Ayotzinapa) tratan de desprestigiarlo “los supuestos anarquistas”.

Ellos serían “los hijos de los Halcones” (los de la masacre del 10 de junio de 1971), es decir, agentes del Estado infiltrados para, se entiende, justificar la represión de un movimiento de protesta pacífico. Se entiende también que los provocadores actúan bajo las órdenes del gobierno del Presidente Enrique Peña.

Para probar su acusación Krauze refiere un video que circula en Internet en el que se ve como policías del DF detienen a uno de los vándalos en una manifestación y lo liberan cuando descubren que se trata de uno de sus compañeros vestido de civil.

Pero el video no prueba la acusación de Krauze. Él no ignora que la policía capitalina está bajo las órdenes del Jefe de Gobierno -de izquierda- Miguel Ángel Mancera, no del Presidente Peña.

Pero tampoco Mancera está enviando Halcones. Ya tendrá Mancera que aclararlo, pero el agente del video parece estar en calidad de encubierto infiltrado y no hay forma de que cumpla con su tarea de identificar a quienes vigila sin participar en los actos vandálicos de estos.

Krauze, como no pocos integrantes de la “comentocracia”, independientemente de sus intenciones, objetivamente le hace el caldo gordo a la izquierda en su osada y desvergonzada maniobra para eludir su responsabilidad en los hechos de Iguala y en la crisis en que ha sumido al país, al tiempo que trata de aprovechar la situación para -con un golpe de mano- conquistar el poder, el mismo que la mayoría de los electores le ha negado reiteradamente.

En antaño la izquierda se refería a quienes se prestaban a sus maquinaciones, pero despreciaba profundamente, como “idiotas útiles”.

No hay que hacerse bolas. Esta crisis se la debemos a la izquierda y a ella hay que cobrársela. Sus políticos en Guerrero se coludieron con los grupos criminales y los usaron para matarse entre sí.

Y, por cierto, si los izquierdistas son capaces de las peores atrocidades contra sus compañeros de causa, imaginemos lo que harían en contra de quienes no lo somos. En realidad no hay que imaginar mucho: basta mirar la historia.