Empobrecer a los trabajadores para enriquecer a los líderes

En diciembre antepasado un empresario fue despertado por una llamada de uno de sus restaurantes. Era el gerente desesperado que le decía que el sindicato había puesto banderas de huelga e impedía entrar a los trabajadores. El empresario llamó al líder de su sindicato, el que tenía el contrato de su negocio, quien le dijo: "No, no somos nosotros. El contrato está vigente y sin problemas".

El empresario se vistió y acudió al restaurante. Ahí lo esperaba el líder del grupo que había colocado las banderas de huelga. Tranquilamente le pidió un millón de pesos. El empresario le respondió que tenía un contrato vigente con otro sindicato por lo que cualquier huelga sería ilegal.

-Pues hágale como quiera -le respondió-. Pero la junta de conciliación se va ya de vacaciones. Usted dirá si quiere que le cerremos el restaurante diciembre y enero mientras la junta regresa y decide.

Perder el ingreso navideño era un lujo que el restaurantero no podía darse. El líder de su sindicato, el que tenía el contrato, le dijo que no se iba "a agarrar a madrazos" con el otro. Las autoridades delegacionales argumentaron que no podían entrometerse en una disputa sindical. Al final, el empresario tuvo que pagar la extorsión. Un millón de pesos en efectivo "que llegaron a recoger en tres camionetas Lincoln blindadas".

Los sindicatos operan así en México. No son realmente organizaciones de trabajadores para cuidar los intereses de los trabajadores sino mafias gansteriles.

Al ver el enriquecimiento explicable de líderes como Elba Esther Gordillo o Carlos Romero Deschamps podría uno pensar que el problema es la corrupción de algunos. Pero no. El sistema está hecho para favorecer a los líderes a costa de los trabajadores y de la sociedad.

Desde el artículo 28 de la Constitución, que prohíbe los monopolios, pero señala que no se considerarán como tales las "asociaciones de trabajadores formadas para proteger sus propios intereses", hasta la Ley Federal del Trabajo, que permite a los sindicatos emplazar a huelga a una empresa para afiliar a sus trabajadores aunque éstos no lo deseen, el sistema está hecho para la extorsión de los empresarios y el abuso de los trabajadores.

En Estados Unidos la asociación de trabajadores en un sindicato debe ser voluntaria. Muchas empresas trabajan ahí, en contraste con México, sin sindicatos. De hecho, el número de sindicalizados ha venido cayendo de forma sistemática en la Unión Americana conforme los trabajadores se dan cuenta de que los sindicatos más que favorecerlos los perjudican.

Los líderes mexicanos dicen que esto se debe a que en México hay una legislación laboral más progresista. La ley, efectivamente, hace muy difícil para una empresa mexicana trabajar sin sindicato.

Pero el resultado ha sido empobrecer a los trabajadores y enriquecer a los líderes. Si México es un país desigual, mucho más lo es su sistema sindical, que vuelve millonarios a los líderes y pobres a los trabajadores. No deja de ser paradójico que cientos de miles de trabajadores quieran abandonar el paraíso creado por la progresista ley laboral mexicana para buscar empleo en la reaccionaria Unión Americana.

La reforma laboral de 2012-2013 tuvo muchos aspectos positivos, pero no resolvió el problema fundamental del sistema, el que ha convertido a los sindicatos en organizaciones de extorsión. Este 1o. de mayo decenas de miles de trabajadores serán obligados a marchar. Deben hacerlo porque los dirigentes no quieren que nada cambie en el país. Quieren mantener sus privilegios, aunque empobrezcan a los trabajadores y al resto de los mexicanos.