El PRI le apuesta a la mala memoria de los mexicanos

En un país realmente democrático habría sido muy difícil que diputados como Manlio Fabio Beltrones de Sonora o senadores como Patricio Martínez de Chihuahua, Joel Ayala de Sonora, Claudia Pavlovich y Ernesto Gándara de Sonora hubieran votado por aumentar el IVA de 11 a 16 por ciento en la frontera. Todos ellos, como muchos otros del PRI, votaron por órdenes del partido a favor de una iniciativa que claramente daña a sus representados.

Los legisladores tienen derecho a votar según su conciencia, por supuesto, pero no estamos ante un voto de convicción sino de obediencia a una línea fijada por el partido. Ante la falta de reelección, en nuestro sistema político los "representantes populares" se ven obligados a votar según las instrucciones del partido y no por los deseos o necesidades de sus representados.

El propio Manlio Fabio fue responsable de imponer esta línea a los diputados del PRI, seguramente no por convicción sino por instrucción de Los Pinos (Beltrones había defendido con anterioridad la homologación del IVA a un nivel inferior al actual). La medida, sin embargo, golpea directamente a los sonorenses. Manlio Fabio no habría sido electo diputado de haber hecho campaña prometiendo subir el IVA en la frontera en 45 por ciento (claro que como diputado plurinominal fue escogido por el partido y no realmente por el electorado).

Los legisladores de la frontera, principalmente del PRI, que votaron a favor de este fuerte aumento de impuestos cuestionan que grupos políticos y sociales están dando a conocer sus nombres y fotografías. Algunos se quejan incluso de agresiones, como Lilia Merodio, senadora priista de Chihuahua que votó por subir el IVA a los chihuahuenses.

Los diputados y senadores mexicanos están acostumbrados a operar en lo oscuro, sin que nadie se dé cuenta de lo que hacen o de la forma en que votan. Dicen que actúan en representación de los ciudadanos que los eligieron, pero saben que las medidas que impulsan dañarán a sus representados. En ningún caso esto es más claro que en el del aumento del IVA en las fronteras.

En un país democrático el partido gobernante habría tenido que recurrir a legisladores de otras regiones para conseguir la aprobación de una medida como ésta. Ningún legislador electo democráticamente, y que tenga que buscar la reelección, podría traicionar a sus electores de esta forma.

En México, sin embargo, a los legisladores poco o nada les importan los representados. Sus verdaderos jefes son los dirigentes de los partidos. Ellos les permitirán acceder a nuevos cargos públicos o truncarán sus carreras.

Por eso no sorprende que los legisladores priistas de la frontera hayan votado de manera casi unánime contra los intereses de los electores. La verdadera sorpresa radica en un pequeño grupo de diputados del PRI que tuvieron el valor de rechazar la línea. Sus nombres son María del Carmen López Segura, Ricardo Medina Fierro y Mayra Karina Robles Aguirre; a ellos hay que añadir a David Pérez Tejada Padilla del Partido Verde, todos de Baja California (adnpolitico.com). Hay que rendirles un homenaje por su independencia y por haber respondido a los intereses de sus representados.

Manlio Fabio y los jerarcas del PRI apuestan a la mala memoria de los mexicanos. Piensan que cuando llegue el 2015 los ciudadanos no recordarán el aumento de impuestos. Tienen también un as bajo la manga. El seguro de desempleo y la pensión vitalicia para los mayores de 65 años son instrumentos muy eficaces para la compra de votos.