Los líderes de la sección 22 no van a abandonar su negocio

No sé por qué a algunos se les ha ocurrido presentar el retorno a clases en Oaxaca de la sección 22 como un triunfo del gobierno. Más bien confirma la derrota de la reforma educativa.

Es verdad que la sección regresa a clases sin haber logrado la derogación de la reforma educativa. Pero ¿realmente pensaba alguien que las movilizaciones de este grupo iban obligar al gobierno a echarse para atrás en el paquete legislativo? Lo que buscaban era anular la reforma en los hechos, no en los libros.

La sección 22 regresa a clases con el objetivo de cobrar las quincenas no trabajadas. Son cientos de millones de pesos que el movimiento necesita para sus arcas.

La sección 22 bien puede estar agradecida con el gobierno de Oaxaca que se rindió antes de empezar la batalla. El gobernador Gabino Cué no se cansó nunca de repetir que pagaría las quincenas no devengadas a cambio de que el sindicato ofreciera un programa para "recuperar" el tiempo de clases.

Nadie se hace ilusiones. Es imposible recuperar las ocho semanas de clases no impartidas. Se necesita, sin embargo, alguna excusa para explicar por qué en vez de despedir a los faltistas se les premiará. Por lo pronto ya se les pagó el "bono de inicio de clases".

La sección 22 no sólo regresa a recoger dinero. Quiere también marcar su territorio. Le preocupa que la sección 59, esa que sí da clases, siga conquistando nuevas escuelas con el apoyo de los padres de familia.

Sin embargo, los líderes de la sección 22 ya han señalado que en Oaxaca no se aplicará la reforma educativa. Por supuesto que no habrá evaluaciones de maestros, como no las hubo en los tiempos de la Prueba Enlace. Ningún docente dejará de estar frente a las aulas simplemente porque no tiene capacidad para enseñar. Las plazas son propiedad de los maestros y de la sección 22 y no de la sociedad.

El PRD en el Congreso de la Unión ya se encargó de eliminar en las leyes secundarias la transparencia de las evaluaciones para mostrar un "ánimo de diálogo" a la CNTE. El público será el último que tenga derecho a saber qué tan buenos o malos son los maestros de sus hijos. ¡Ni que fuera pública la educación pública!

Los líderes de la sección 22 han mandado el mensaje de que a pesar del regreso al cobro -perdón, a clases- seguirán movilizando maestros para realizar bloqueos contra los ciudadanos. Dicen que van a dedicar al 20 por ciento de los maestros oaxaqueños a estas actividades sólo en la Ciudad de México. ¿Significa esto que 20 por ciento de los alumnos se quedará sin clases o que hay un excedente tan grande de docentes que el sindicato puede dedicar a 15 mil a hacer trabajo político sin desatender las aulas? Cualquier respuesta es negativa.

Los líderes de la sección 22 no van a abandonar su negocio. Según un artículo de El Universal, Rubén Núñez, secretario general de la sección 22, vio aumentar su ingreso de 132,722.52 pesos a 278,900.23 pesos en el cuarto trimestre del 2012 porque recibió una plaza adicional a las que ya tenía. Se calcula que sólo la sección 22 de Oaxaca tiene más de 20 mil plazas de "comisionados" que nunca dan clases.

Lo peor es que ya los gobiernos estatales y el federal dieron señales del temor que tienen a los maestros. En la carretera Kilómetro Trece y Medio fueron los camioneros los que levantaron el bloqueo de la CNTE. Las autoridades o están escondidas o son cómplices del negocio.

Los maestros de la sección 22 han regresado a Oaxaca a recoger dinero fresco del gobernador Cué y a preparar sus nuevas movilizaciones. Poco les importan las aulas. Su verdadero negocio es la extorsión.