¿Los gobernantes deben aplicar la ley?

La semana anterior integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación de diferentes puntos del país, pusieron en jaque al poder legislativo federal.

Una turba irrumpió en el recinto de la Cámara de Diputados y causó destrozos, por lo que los legisladores decidieron sesionar en instalaciones alternas. Lo mismo hicieron los senadores. Además hubo bloqueos en otras importantes avenidas de la ciudad, que desquiciaron el tránsito capitalino.

Ante todos estos desmanes, como ya ha ocurrido tantas otras veces, el gobierno del Distrito Federal se negó a aplicar la ley, a impedir que grupos inconformes atropellen los derechos de los demás y desquicien la vida de la ciudad.

Al mismo tiempo, cientos de miles de niños en Oaxaca se quedaron sin clases por el enésimo paro por tiempo indefinido iniciado por quienes cobran como maestros.

Al final los de la Coordinadora lograron lo que se proponían: impedir se aprobara la evaluación de los maestros. Es decir quienes cobran sueldo como profesores continuarán haciéndole aun cuando su desempeño sea pésimo, aunque no se presenten a dar clases por paros o por lo que sea, aunque sus alumnos tengan un mal aprovechamiento escolar.

Precisamente Oaxaca, Guerrero y Michoacán, los estados en donde más fuerte es la coordinadora y más frecuentes son los paros, plantones y acciones violentas de quienes cobran sueldo como maestros, es donde los alumnos presentan el peor aprovechamiento escolar.

Los efectos de esto no se sentirán de inmediato sino años después, cuando esos alumnos ya adolescentes o adultos traten de seguir sus estudios y se den cuenta que saben muy poco o traten de conseguir un trabajo bien pagado y no puedan encontrarlo por su deficiente educación.

Estos sujetos que cobran sueldo como maestros y constantemente paralizan actividades, con el tiempo terminarán por jubilarse y otros vendrán a sustituirlos. Pero los nuevos maestros no serán mejores que los anteriores. Estos nuevos maestros como alumnos de las escuelas normales tienen un comportamiento violento y un mal aprovechamiento escolar.

En Michoacán los normalistas bloquean carreteras, secuestran funcionarios, roban unidades de transporte y les prende fuego. Los normalistas de Guerrero en diciembre de 2011 se enfrentaron a la policía y dos de ellos fueron muertos, pero ellos también causaron la muerte de un inocente, cuando prendieron fuego a una gasolinera.

El panorama parece desolador para toda una generación de niños y jóvenes de varios estados de la república, porque quienes deberían educarlos se dedican a sabotear sus posibilidades de aprender y superarse ¿Qué hacer?

Ya lo he mencionado pero lo reitero: la alternativa es entregar directamente a los padres de familia los dineros destinados a educación pública, para que ellos puedan contratar las escuelas que consideren mejores para sus hijos, ya se trate de privadas o públicas. Esto haría que muchos maestros que de veras quieren enseñar pudieran poner sus propias escuelas.

Por supuesto que los de la Coordinadora podrían reaccionar con violencia, como acostumbran, ante esta medida. Pero entonces, como debiera haber sido siempre, los gobernantes deben aplicar la ley y someter a quienes atropellan los derechos de los niños y demás personas inocentes.