Gendarmería: ¿Vino nuevo en odres podridos?

Una fuente confiable y con el debido acceso, refirió la preocupación creciente que el Presidente Enrique Peña tiene sobre el problema de la inseguridad y la respuesta de su gobierno.

Por un lado los homicidios dolosos, sobre todo asociados a las disputas entre grupos criminales, van a la baja. Pero por otro lado, los secuestros y las extorsiones van al alza. El común denominador de ambas tendencias es que siguen una inercia que viene del sexenio anterior. Los homicidios no bajan debido a acciones de la presente administración, ni ésta ha sido eficaz para bajar secuestros y extorsiones.

Motivo especial de inquietud del Presidente Peña es el proyecto de la Gendarmería Nacional, que a 7 meses de ser anunciada sigue siendo sólo un proyecto. Aquí el primer punto crítico ha sido cómo reunir la fuerza mínima para que la nueva corporación debute, empiece a operar y ofrezca sus primeros resultados.

El problema de reunir la fuerza básica parecía resuelto, pues el ejército y la marina aportarían un primer contingente de unos 10 mil efectivos, esto mientras se daba el reclutamiento de elementos civiles, de preferencia sin previa experiencia policial. Pero al parecer la aportación de las fuerzas armadas no se va a concretar, porque la mayor parte de la carga presupuestal recaería precisamente en el ejército y la marina.

Pero el asunto más crítico es quienes van a estar al frente de la Gendarmería, pues de este detalle puede depender el que la nueva corporación nazca con buenos augurios o que nazca muerta. Por ejemplo, nacieron con mal augurio la Agencia Federal de Investigación y la Policía Federal, que bajo el gobierno de Felipe Calderón se quiso presentar como refundada y no como mera continuación de la Policía Federal Preventiva.

En esos dos casos el problema central radicó en los mandos designados, objeto de señalamientos y sospechas desde el principio. Muchos jóvenes sin experiencia policial y buenas intenciones ingresaron a ambas fuerzas, pero fue como poner vino nuevo en odres rancios. Si esos proyectos no fracasaron -y ello debido a los errores en la selección de los mandos- ¿por qué estamos donde estamos?

Sería muy grave incurrir en el mismo error con el proyecto de la Gendarmería Nacional.