Granier debe mucho más que mil millones

Dos ex gobernadores, Andrés Granier (de Tabasco) y Luis Armando Reynoso (de Aguascalientes), tienen un pie en la cárcel y podrían terminar con los dos en breve. El primero es, al parecer, responsable de la malversación de casi mil millones de pesos, mientras el segundo ha sido acusado de compras simuladas por 25 millones de pesos.

Robar el dinero de los contribuyentes es algo sumamente grave. Pero hay conductas peores que esas. Quienes ejercen el poder causan mucho mayor daño a la sociedad cuando son omisos e incompetentes ante las fuerzas criminales o peor todavía, cuando se coluden con ellas.

Andrés Granier (2007-2012) se presentó al inicio de su gobierno como un supuesto adalid de la integridad y la emprendió contra una mafia que controlaba la policía estatal, conocida como La Hermandad, pero sólo para que otra mafia ocupara su lugar.

El 11 de agosto de 2008, en conferencia de prensa di a conocer las grabaciones de conversaciones telefónicas que me hizo llegar una fuente anónima, pero que parecían verídicas y revelaban la extrema corrupción en el gobierno de Granier. En las cintas se escuchaba al entonces procurador de justicia de Tabasco, Gustavo Rosario Torres ponerse de acuerdo con el entonces subprocurador de justicia Alex Álvarez, respecto a un soborno para permitir un trasiego de un cuantioso cargamento de cocaína.

Por lo que podía apreciarse en las cintas, no parecía tratarse de un único caso –en sí mismo de enorme gravedad– sino algo frecuente en los colaboradores de Granier. Y fue así porque el entonces mandatario permitió que el grupo criminal Los Zetas terminaran de apoderarse de Tabasco.

Y el que Granier haya favorecido el narcotráfico e incluso si se benefició económicamente de ello son crímenes menores, comparados con su complacencia ante el secuestro masivo de migrantes. De los 20 mil migrantes secuestrados cada año en el país, la cuarta lo es en Tabasco. Castigar a Granier por haber robado mil millones de pesos y no por sus crímenes mayores, sería como si a Mario Aburto lo hubieran castigado por portación de armas y no por homicidio.

Hay que aprovechar la oportunidad de la caída en desgracia de Granier para castigarlo por sus crímenes mayores y sentar un precedente.