Firma contra el alza de impuestos

Los últimos tres presidentes de México, anteriores al actual, se propusieron aumentar la recaudación fiscal y para ello buscaron subir los impuestos, entre otras medidas.

Ernesto Zedillo, hizo elevar la tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 10 al 15%. Vicente Fox trató de quitar, sin conseguirlo, la tasa cero del IVA a alimentos y medicinas. Felipe Calderón logró en dos reformas fiscales: establecer un nuevo impuesto, el IETU (Impuesto Empresarial Tasa Única), que grava a las empresas incluso si no tienen ganancias o hasta pérdidas; aumentar la tasa del IVA de 15 a 16% y la del ISR del 29 al 30% y se creara otro nuevo impuesto especial (a telecomunicaciones).

El Presidente Enrique Peña y su partido, el PRI, están empeñados en seguir por la misma línea del aumento de impuestos, aunque no han precisado los alcances de su proyecto.

Ante la pretensión de seguir subiendo impuestos, una primera pregunta que debe hacerse es si con las anteriores alzas impositivas los contribuyentes nos hemos beneficiado. Y la respuesta es un rotundo ¡no! Quienes se beneficiaron fueron los gobernantes, sus cercanos colaboradores y los legisladores. Entre 2000 y 2011 el gasto público federal creció en 77% en términos reales (descontada la inflación), el de los estados en 83% y el de los municipios en 108%.

El crecimiento del rubro gastos personales (salarios y prebendas) fue de 51% en los gobiernos estatales y de 102% en los municipales. Eso permitió que, por ejemplo, el ex presidente municipal de Tlalnepantla, México, Arturo Ugalde, se asignara un sueldo mensual de 750 mil pesos, cuando que el del Presidente de la República era de 232 mil. Pero hay muchos más casos como ese. Y esto para no hablar de los escándalos de corrupción y despilfarro que surgen casi a diario.

Para rechazar toda nueva alza impositiva se lanzó la campaña nacional ¡No más impuestos! y parte de la misma consiste en recabar firmas en la página de Internet http://nomasimpuestos.net.

Se busca reunir millones de firmas para recodarle a los gobernantes y legisladores que los ciudadanos no los elegimos para subir los impuestos y reducir nuestro poder adquisitivo, que no pueden actuar contra el mandato que les otorgamos.