EPN: ¿quiere o no inversión extranjera?

Los gobernantes mexicanos han expresado reiteradamente que buscan atraer al país inversiones extranjeras directas y hacen gran alarde cuando las consiguen. Pero en la práctica los gobernantes sabotean el flujo de la inversión extranjera directa, con lo que se priva a México de empleos y derrama económica altamente benéfica.

El mejor ejemplo del doble juego de los gobernantes mexicanos frente a la inversión extranjera, es el proyecto minero Caballo Blanco, en los municipios de Actopan y Alto Lucero, Veracruz. Ahí el gobierno federal autorizó a la empresa canadiense Almaden realizar trabajos de exploración y luego de explotación a la también canadiense Goldgroup. Pero ahora el proyecto está detenido.

La SEMARNAT se niega a autorizar el cambio de uso de suelo, pretextando el impacto ambiental. Pero en realidad cede a las presiones del gobernador de Veracruz, Javier Duarte, quien se opone al proyecto minero con alegatos ridículos, pero que encubren sus verdaderas y turbias razones.

Vea usted lo absurdo de la situación. El gobierno federal ruega a los inversionistas extranjeros que traigan sus capitales a México, que son siempre escasos y los países compiten por obtener, pero una vez que los capitales están aquí, se les dice a los inversionistas: pues pueden ustedes explorar lo que quieran, pero no les vamos a permitir explotar el mineral y las decenas de millones de dólares que han invertido se van a ir a la basura.

Entonces ¿quién va a querer venir a México a ver destruidos sus capitales?

Pero no es sólo Caballo Blanco. En Buenaventura, Chihuahua acaba de ser expulsada la empresa Mag Silver por los extorsionadores de El Barzón, con la bendición del gobierno estatal (y el federal); en Zautla, Puebla, fue expulsada la empresa minera china JDC Minerales; en San José del Progreso, Oaxaca y en Tetela y en Ixtacamaxtitlán, Puebla, grupos radicales tratan de destruir los proyectos mineros y en otras decenas más de lugares gestan conflictos similares.

Por eso preguntamos al Presidente Enrique Peña si quiere o no inversión extranjera. Y que responda con claridad y con hechos, que no siga el doble juego de engaños del gobierno federal saliente y de algunos gobernadores, entre ellos de su partido, el PRI.