La libertad de expresión es sólo para AMLO

Los partidos de la Alianza Progresista, fieles a su líder Andrés Manuel López Obrador, han lanzado spots en radio y televisión en los que repiten sus mentiras sobre el "fraude electoral" y las calumnias contra las empresas Soriana y Monex.

En un país libre todo individuo por sí solo o en asociación con otros individuos tiene derecho a expresarse por cualquier medio, como reza la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sólo expresiones que constituyen delitos, como son la pornografía infantil o la incitación a la violencia, son motivo de persecución legal.

AMLO y los líderes de la izquierda no sólo disfrutan de la libertad de expresión, sino que abusan de ella, porque calumnian e incitan a la violencia. Pero aún estos excesos se les permiten en aras de la libertad, la misma que los gobiernos de izquierda conculcan cada día más, como es el caso en Venezuela y Ecuador, para ya no hablar de Cuba.

El Instituto Federal Electoral rechazó el pedido de Soriana y Monex de que no autorizara a los partidos de izquierda la difusión de spots en los que se les calumnia. Pero no se trata solamente de que AMLO y compañía propalen falsedades que perjudican la reputación de las dos empresas, lo cual no es poca cosa dado que la reputación es el principal activo de toda empresa privada. Sino que esas calumnias son las que alimentan los actos de violencia. Hasta la semana pasada Soriana había documentado 180 agresiones contra sus sucursales por parte de turbas lopezobradoristas.

En una sociedad libre quien es víctima de calumnia puede recurrir a un juicio civil por daño moral, pero sobre todo tiene derecho a la réplica, a contestar las mentiras de los calumniadores en cuando menos igualdad de condiciones con estos.

Pero ese elemental derecho de réplica y por ende de expresión, les es negado a los propietarios de las dos aludidas empresas. Ellos no disponen de tiempo gratuito en radio y TV como los partidos políticos, ni puede comprarlo aunque quieran hacerlo para rebatir a los mendaces. Esa es una de las consecuencias de la liberticida reforma electoral de 2007. López y sus secuaces pueden calumniar e incitar a la violencia; los demás, no tenemos derecho a contestarles, somos ciudadanos de segunda…