Lo que la educación necesita es competencia y libertad

El que en México hay en términos generales una mala calidad de la educación pública, es algo que ni siquiera Elba Esther Gordillo se atreve a negar abiertamente. Pero dejémonos de eufemismos, lo que padecemos es algo peor: un verdadero fraude educativo.

Pero a la hora de proponer soluciones, a los políticos profesionales -en todos sus colores- lo único que se les ocurre es que hay que gastar más dinero en educación y si usted lo duda, lea las plataformas electorales de los partidos y los candidatos.

¿Más dinero? En los últimos 25 años el gasto en educación (como porcentaje del PIB) se ha duplicado. Pero mientras más se gasta, peores resultados hay ¿Por qué?

Por qué los agentes decisivos del proceso de la educación pública -los maestros- no están sujetos a la misma lógica a que estamos sujetos la mayoría de los mortales, esto es, a la competencia y el mercado. Si un empresario o un trabajador por su cuenta no satisfacen a sus clientes, pues se van a la ruina. Si en una empresa privada un empleado no cumple con su trabajo es despedido. Nada de esto ocurre en la educación pública y ahí están los resultados.

Todo se ha intentado para que los maestros sean mejores, pero dentro del limitado esquema burocrático ¿Hay salida? Si, por supuesto. Y esa es imponer la lógica de la competencia en la educación pública (y sin gastar más). Esto se logra si los maestros compiten por sus puestos y sueldos, independientemente de que les guste o no hacerlo. El mecanismo para lograrlo es el CHEQUE ESCOLAR.

De lo que se trata es que cada padre de familia pueda decidir a que escuela envía a sus hijos. Y si escoge equis escuela privada, entonces el gobierno le debe dar un cheque para pagar la inscripción y las colegiaturas.

¿Pero de donde saldrá el dinero para esto? Pues de lo que se deja de gastar en los maestros y las escuelas que los padres evitarán. Entonces muchos buenos maestros hoy atrapados en el laberinto burocrático, abrirán su propia escuela para ganar mejor enseñando mejor.

Este sistema, el cheque escolar, no es una utopía. Funciona con gran éxito en países como Suecia y Chile y se está imponiendo en Estados Unidos y España. Esta es la verdadera revolución educativa, lo demás es más fraude educativo.