No tendremos seguridad pública ¡pero sí más impuestos!

La conclusión que saco del debate entre los candidatos a la Presidencia de la República, celebrado el 6 de mayo, es que sin importar quien sea el ganador de la elección del 1 de julio, el próximo Presidente de la República no va a resolver la inseguridad pública. El diagnóstico y los tratamientos que los aspirantes presidenciales prescriben para el problema son erróneos.

Josefina Vázquez Mota ofreció triplicar el número de policías federales y Gabriel Quadri aumentarlo 10 veces, como si por arte de magia el mero aumento de agentes pudiera hacer descender los delitos. En Juárez, Chihuahua con la llegada de policías federales y el ejército, el número de agentes del orden en la ciudad se multiplicó por 4, pero eso no impidió que en entre 2008 y 2010 fuera la urbe más violenta del mundo.

Andrés Manuel López Obrador ofrece repetir lo que supuestamente hizo en el Distrito Federal para contener al crimen: darle becas y amor a los delincuentes. Pero en realidad en la capital del país los gobiernos perredistas lo que le dieron a los delincuentes fue cárcel. En donde las autoridades izquierdistas si le dieron amor (¡y mucho!) a los delincuentes fue en Michoacán, bajo el gobierno de Leonel Godoy, quien por cierto fue el primer secretario de seguridad pública capitalino, cuando López fue jefe de gobierno…

Y Enrique Peña Nieto no se dio tiempo para decir como va a resolver el problema que –según sus propios spots- es el que más le duele a la sociedad mexicana. Lo que si alcanzó a decir es que para resolver ese problema como todos los demás y para que el gobierno pueda ser eficaz, éste necesita más dinero. Fue claro al decir que quiere una reforma a fin de que el esquema fiscal sea “progresivo”, para que los que ganan más dinero paguen más impuestos.

No creo que Peña Nieto ignore que quienes ganan ya más pagan mucho más impuestos. Según el reporte que la Secretaría de Hacienda debe hacer cada año, el 30% de la población con mayores ingresos aporta tres cuartas partes de todos los impuestos y reciben a cambio la tercera parte del gasto público. Con mayores impuestos esas personas simplemente van a dedicar la mayor parte de su esfuerzo y tiempo a servir al gobierno.

Y ¿eso va hacer que baje la inseguridad? ¡Por supuesto que no!