Los enemigos de la libertad de prensa no descansan

Con más de un centenar de periodistas asesinados, México se ha vuelto una de las naciones más peligrosas del mundo para el ejercicio del periodismo.

Hay en ello una grave falla del Estado mexicano, al incumplir su obligación de proteger a los periodistas y al permitir la impunidad de quienes los agreden. Al respecto, hay que mantener muy alto el volumen de la voz en condena de las agresiones y en reclamo del fin de la impunidad y de garantías plenas para los comunicadores.

Empero, sin pretender minimizar la grave situación del ejercicio de la libertad de prensa en México, hay una diferencia sustancial entre lo que ocurre aquí y en otras naciones sin libertad de prensa o con libertad vulnerada.

En México no son los gobernantes quienes agreden a los periodistas. En cambio, en otras naciones son precisamente los gobernantes los agresores, como es el caso de las naciones sudamericanas con gobiernos “bolivarianos” o que simpatizan con Hugo Chávez y la tiranía castrista.

En Cuba, cuyo modelo de gobierno los políticos izquierdistas quisieran imponer en todo el continente, no hay libertad de prensa en absoluto, no hay medios ni comunicadores independientes, salvo unos pocos en la clandestinidad. Fuera de Cuba el mayor liberticida del continente es Hugo Chávez, que ha desatado desde hace varios años una campaña para acabar con todos los medios que no le canten loas, particularmente contra canales de televisión.

El alumno más aventajado de Chávez es Rafael Correa, el presidente de Ecuador, que está a punto de destruir al principal periódico independiente del país, El Universo. Pero el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no se queda atrás, pues mediante el monopolio del papel pretende someter a los medios críticos. En Bolivia, Evo Morales busca una reforma legal para someter a la prensa.

En el Distrito Federal Marcelo Ebrard ha impuesto un monopolio estatal disfrazado sobre los anuncios espectaculares e intentó una reforma electoral para impedir que los partidos políticos contrataran publicidad en prensa escrita, internet y teléfonos.

Que nadie tenga dudas: el eventual ascenso de un gobierno izquierdista en México haría que tuviéramos tanta libertad de prensa como en tiempos de…Porfirio Díaz.