¿Por qué Felipe Calderón insiste en suicidarse?

Un grupo de conocidos personajes, quienes todavía gimotean por la derrota electoral que el pueblo de México infligió a la izquierda en 2006 y aún respiran por la herida, está por presentar una denuncia ante la Corte Penal Internacional en contra tanto del Presidente de la República Felipe Calderón y colaboradores suyos como de reconocidos capos del narcotráfico.

A Calderón lo acusan de ser responsable de una "guerra" que ha cobrado más de 40 mil muertos y se le atribuyen tanto crímenes cometidos por agentes del Estado como las matanzas perpetradas por los narcotraficantes ¡que el mismo gobierno combate!

La denuncia carece de todo fundamento en la justicia y en la ley (y decirlo no significa apoyar ni la estrategia ni el desempeño de Calderón). El fiscal de la Corte Penal Internacional Luis Moreno-Ocampo, a quien la acusación se dirige, debería desecharla de entrada por ostensiblemente improcedente. Se trata de un intento de utilizar la justicia internacional para la venganza privada y la aniquilación física del oponente político.

Los firmantes de la denuncia quieren en prisión a Calderón porque no es posible (...por el momento) encarcelarnos a todos, a la mayoría de los ciudadanos que con nuestro voto impedimos que el candidato izquierdista llegara a la Presidencia de la República. Y merecen el calificativo de hipócritas porque proceden con dobles estándares morales. Si de veras les preocuparan las víctimas mortales del crimen, habrían denunciado primero al gobierno de Hugo Chávez bajo el cual Venezuela triplicó su tasa de homicidios y la misma cuando menos duplica actualmente la de México.

Esta "fumada" no merece más tinta (por ahora). Lo realmente preocupante es que Felipe Calderón esté dedicado en cuerpo y alma a llevar al poder precisamente a estos sujetos que llevan años lichándolo y quieren sepultarlo en vida en una mazmorra.

Calderón no quiere que tal o cual panista lo suceda en el cargo. Su obsesión es entregarle la banda presidencial a Marcelo Ebrard y por ello ha movido sus hilos (que no son pocos) para que el actual Jefe de Gobierno sea el candidato de una eventual alianza electoral PRD-PAN.

Pero dado que esto se ha revelado poco viable, la apuesta de Calderón ha cambiado a favor de que su partido escoja un candidato (o candidata) débil y pusilánime, para que por ahí de mayo o junio de 2011, al ir en un tercer lugar en las preferencias electorales según las encuestas, renuncie a la candidatura y llame a votar por el abanderado perredista Ebrard...

Una alianza PAN-PRD ¿para qué?, ¿para legalizar el crimen del aborto en todo el país?, ¿para acabar con las empresas privadas?, ¿para implantar el socialismo y poner a México bajo la égida de Chávez y los hermanos Castro?

No importa que le hayan prometido a Calderón Manuel Camacho y Marcelo Ebrard, pues cuando este par tenga el poder la libertad e incluso la vida del actual inquilino de Los Pinos estarán en peligro. Y si Calderón lo duda que vea como mientras en privado Ebrard lo lisonjea, al mismo tiempo los amigos de éste lo acusan ante la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad.

¿Por qué Calderón ama tanto a sus linchadores?, ¿por qué reniega de la ideología y del partido que le dio las mejores cosas que ha tenido en su vida? No lo sé -no soy su psicoanalista- y de hecho ni me interesa saberlo.

Felipe Calderón puede suicidarse si quiere. Lo que no se vale es que proceda como los terroristas suicidas, quienes en sus actos de auto-destrucción le imponen a los demás la aniquilación.

Y lo que los prospectos a víctimas tampoco deberíamos aceptar es convertirnos en ellas. Bajo ninguna circunstancia podemos sumarnos a la aventura calderonista de las alianzas sin principios y contra-natura.