Duros con los militares, suavecitos con los gober's

A quienes presionan para que las fuerzas armadas se replieguen cuanto antes a sus cuarteles (con lo que los capos y su matones tendrían el campo libre), los mueve cualquier cosa, menos el deseo de mejorar la seguridad pública.

Si de veras les preocupara la protección de las personas, en el asunto de la participación del ejército comenzarían por no poner la carreta por delante de los bueyes.

Nadie quiere que los militares se queden de manera permanente en tareas de seguridad pública. Todos queremos que soldados y marinos regresen lo antes posible a sus cuarteles. Pero su movilización no fue un capricho, ni su regreso tampoco puede serlo.

El asunto es muy simple. Lo que motivó que el presidente Felipe Calderón movilizara a las fuerzas armadas fue la realidad de que las fuerzas de seguridad pública locales estaban rebasadas por la violencia del crimen organizado, ya sea por debilidad, corrupción o por ambas. La condición razonable para el repliegue militar es que esas fuerzas de seguridad pública locales se depuren y fortalezcan para, ahora sí, resistir a los grupos violentos y proteger a la población. Y mientras mas rápido ocurra esto, más rápido será el regreso a los cuarteles.

Sin embargo, a quienes se presiona es al Presidente y a las fuerzas armadas, no a los gobernadores de las entidades federativas más afectadas por la violencia, quienes no han cumplido su parte del trato: depurar y fortalecer a sus policías. Ni siquiera la totalidad de los mandos superiores de las instituciones de seguridad y procuración de justicia han sido evaluados y certificados.

Ante la lentitud del proceso, el presidente Calderón hizo una propuesta que no ha tenido hasta ahora menor eco: que a más tardar en mayo de 2012 la totalidad de los mandos superiores y medios hayan sido evaluados y certificados. Todavía faltaría la mayor parte del personal, pero de cualquier modo esto sería un avance.

Si quienes demandan el regreso inmediato de los militares a sus cuarteles siguen presionando a estos y a su comandante en jefe, en lugar de presionar a los gobernadores que demoran el repliegue, ello confirmará que a esas personas no las mueve el interés genuino por la seguridad pública, por si todavía alguien lo dudara…