No claudicar

En lo que resta de la administración del Presidente Felipe Calderón, difícilmente habrá una reducción dramática de la violencia. Lo que no se hizo antes, no se hará en los 15 meses que restan.

Pero cuando menos habría que esperar y demandar que el gobierno no arroje la toalla en este tramo final, pues con ello todo terminaría en un desastre aún mayor.

Las presiones para claudicar son muchas y muy grandes. El ex presidente Vicente Fox de la manera más irresponsable promueve abiertamente rendirse ante los violentos, ofreciendo a éstos recompensas anticipadas como son la tregua y hasta la amnistía.

Fox es un pacifista como lo son casi todos los pacifistas: selectivo y con dobles estándares morales. Si de veras creyera en su prédica de que “la violencia no acaba con la violencia” ¿por qué buscó la Presidencia y fue Presidente? El Estado es una institución que reclama el monopolio de la violencia (legítima) y hace uso de la misma para suprimir la violencia ilegal.

Todo aquel que pretende el poder del Estado parte de la premisa de que la violencia legal puede someter a la ilegal.

Fox por supuesto usó la violencia del Estado frente a la violencia de los criminales y si heredó a su sucesor un desastre de seguridad pública, no fue porque recurrió a la violencia, sino por la manera en que lo hizo. Usó la fuerza del Estado contra unos criminales, pero no contra sus rivales, quienes se vieron favorecidos por ese manejo selectivo. Varios de los principales actores de la violencia actual, son los que Fox favoreció.

Pero mientras la presión de Fox se mantiene, Calderón tuvo que encarar ahora la de José Narro, rector de la UNAM, quien llegó más lejos que otros: no sólo le dijo al Presidente que debería replegar al ejército, sino que prácticamente le fijo el plazo perentorio para hacerlo: un mes.

Fox, Narro y los asesores de éste (algunos de los cuales han ocupado elevados cargos públicos relativos a la seguridad y son corresponsables de la actual crisis), saben muy bien lo que significaría el retiro del ejército.

El Presidente Calderón no puede claudicar. Debe rechazar estas presiones y apoyarse en los ciudadanos de a pie, quienes en su inmensa mayoría no quieren entregarle el país a los criminales.