Pancho Villa cabalga de nuevo

Los senadores y demás políticos mexicanos están de fiesta. ¿Celebran acaso que la violencia está bajando en el país? No. Festejan la renuncia del embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, la cual ellos atribuyen a sus presiones.

Senadores de manera no formal habían declarado a Pascual persona non grata ¿Pero qué pecado cometió el embajador como para que los próceres patrios del Senado quisieran sacarlo a patadas del país? Pues decir la verdad.

En un informe secreto él informaba a sus superiores sobre la situación de violencia y narcotráfico en México y sus juicios no eran benévolos sobre el desempeño de las autoridades mexicanas. Después, gracias a la maquinaria de filtración de documentos secretos de Wikileaks, las observaciones terminaron en los diarios.

Pero no sólo estos informes de Pascual han tenido tan indignados a los políticos mexicanos. Se acaba de dar a conocer un informe del cónsul estadounidense en Juárez, donde dice algo que yo sostengo en mi obra “México, ¿rumbo al Estado fallido?” (Planeta, 2010) y que cada vez más personas comprenden, sobre todo los juarenses: en lugar de que los gobernantes traten de frenar la violencia, dejan que ésta corra, que los criminales se maten entre sí, aunque muchas personas inocentes también estén cayendo como parte de esta matanza tolerada.

¿Barack Obama castigó a su embajador por cumplir con su trabajo o porque trata de complacer a los senadores mexicanos? No lo creo. Si las filtraciones de Wikileaks fueran responsables de la salida de Pascual, la mitad de los embajadores estadounidenses ya habrían sido removidos. Y ¿alguien cree que los políticos mexicanos, que no pueden ni contener a los narcos, sean capaces de intimidar a la diplomacia del país más poderoso del planeta?

El embajador que venga a sustituir a Pascual hará lo mismo: informará lo que ve aquí. Y quizás no sea tan discreto, prudente y constructivo…

Con todo este incidente los políticos mexicanos han terminado de revelar que están interesados en ocultar el problema de la violencia, no en resolverlo. Y eso es porque ellos son parte del problema.