Huir hacia adelante

Una vez que la PGR dio a conocer que los 43 normalistas de Ayotzinapa fueron asesinados la noche misma en que fueron secuestrados, las tareas pendientes para el gobierno del Presidente Peña son confirmar que los restos hallados corresponden a los desaparecidos (hasta donde sea posible, dado el esfuerzo de los asesinos por eliminar todo rastro), llevar ante la justicia a todos los responsables y emprender una reforma verdadera, radical, del sistema de justicia penal y del sistema político que desde hace tanto tiempo han sumido al país en una terrible crisis, para que efectivamente nunca se repitan hechos como el de Iguala.

Pero el gobierno federal no da muestras de claridad sobre sus tareas ni de decisión para acometerlas. No ha actuado contra Ángel Aguirre y sus colaboradores por sus omisiones y acciones con relación a los hechos, tampoco ha aclarado las responsabilidades –por omisión- de las propias autoridades federales e intentó (a la par de la clase política) un pacto para una reforma que tenía todo el sello de ser un nuevo ejercicio de simulación.

Encima, el gobierno del Presidente Peña y el país enfrentan los esfuerzos de distintos actores por lucrar con la tragedia. En primer lugar está la izquierda extremista con su demanda, imposible de satisfacer, de que los desaparecidos sean hallados vivos y su acusación de que el gobierno federal es el responsable de los hechos de Iguala, sin aportar la menor prueba que la sostenga.

Para los extremistas –y en particular para el EPR- los hechos del 26 de septiembre no son una desgracia, sino una oportunidad para la protesta crecientemente violenta, la desestabilización, la provocación y, de ser posible, el derrocamiento del gobierno.

Pero dentro del propio PRI se mueven también quienes ven en la coyuntura la oportunidad, no para resolver problemas, sino para pescar en el río revuelto, con la vista puesta en la sucesión de 2018.

Ante este panorama el Presidente no tiene otra que huir hacia adelante, no ceder –con prudencia- ante la violencia que lucra con la tragedia, ajustar en su gobierno lo que tiene que ajustar y cumplir con sus tareas pendientes para dar al país la seguridad, justicia, paz e integridad de las instituciones que reclama.