La corrupta “cruzada” anti-trata en el DF

Toda sociedad se construye en torno a un principio moral, incluso aquellas que pretenden no hacerlo.

En Occidente nos hemos empeñado en construir, no sin muchos detractores, una sociedad sobre el principio moral que consideramos el mejor: el no iniciar la agresión, que un individuo o conjunto de individuos no imponga a otros su voluntad, independientemente de que nos guste o no lo que cada sujeto decida hacer con su persona o con otras, en mutuo acuerdo.

Por eso la prostitución (de adultos) no puede ser prohibida, independientemente de lo que pensemos de ella y sí debe serlo el que cualquier persona sea OBLIGADA al comercio sexual (lo que debería entenderse por trata).

Pero esa distinción moral (y jurídica) esencial es la que ha sido borrada por la Fiscalía Anti-Trata de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, bajo el puño de Juana Camila Bautista, quien lo mismo ha perseguido a quienes verdaderamente obligan a personas a prostituirse como a otras que no lo hacían, pero estaban ligadas al negocio de la prostitución.

De ese modo dueños de antros y empleados están presos y pondrían estarlo por muchos años, mas no por haber actuado contra la voluntad de sus supuestas víctimas, sino por el contrario, por haber ejercido en común acuerdo con ellas su libertad contractual. Esas personas no están siendo castigadas por ningún crimen verdadero (iniciar la agresión), sino por no someterse a la visión totalitaria de la ayatola Bautista sobre comercio y sexualidad.

En sí mismo es muy grave que se fabriquen delitos contra inocentes y que encima se coaccione a sus supuestas víctimas para acusarlos falsamente so pena de también ser acusadas, de no hacerlo. Pero además se distraen los recursos públicos que deberían servir para perseguir a verdaderos criminales impunes.

Mas es igualmente grave la corrupción que con estas prácticas se institucionaliza en la PGJDF ¿Cómo confiar en el ministerio público si fabrica delitos?

Esta corrupción ocurre con la complicidad del Procurador Rodolfo Ríos y del Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, quienes no comparten el fanatismo totalitario de Bautista, pero ven en la fabricación de delincuentes el modo de inflar sus números y simular “eficiencia”.