¿Los problemas de México se resuelven legislando?

La fe ciega, mágica, en que los problemas del país se resuelven legislando es la otra cara de la medalla de un Estado de derecho débil o inexistente.

Los ejemplos de legislativitis son muchos. El último de ellos es la prohibición de animales en los circos que acaba de aprobar la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).

Añado corchete: los asambleístas del PRD que suscribieron la ley prohibiendo animales en los circos son los mismos que reformaron el código penal para que pudieran salir de la cárcel los integrantes de grupos anarquistas, que delinquen, en el DF, el 10 de junio y 2 de octubre de cada año.

Así que, parafraseando a George Orwell, para los asambleístas perredistas todos los animales son iguales, pero hay unos más iguales que otros.

En la misma lista de legislativitis se puede incluir la obligación de registrar las mascotas, también aprobada recientemente por la ALDF, que incluye multas si el perro se extravía o anda por allí sin correa.

Pero lo que hay que resaltar es la capacidad de improvisar de los legisladores federales: un niño es asesinado por sus compañeros en una escuela de Tamaulipas e inmediatamente, para ayer, los diputados ponen manos a la obra y diseñan una nueva ley para castigar el bullying.

Pero, como advirtió sensatamente el padre de la víctima: "Ya basta de llamarlo un caso de bullying; fue un asesinato, una cosa es que molesten a un niño y otra es que le provoquen la muerte tras una golpiza, por eso es que estoy pidiendo que todos los responsables pisen la cárcel".

Sigo con ejemplos que van más allá de la capital: una legisladora en Colima propone integrar en el código civil una sanción contra los padres o madres que hablen mal de su ex pareja a sus hijos. Cosa que suele suceder en tiempos de divorcio (tu padre era borracho y mujeriego). Y, para no quedarse atrás, otros legisladores federales han retomado la propuesta y proponen subirla al Código Penal.

Con el mismo procedimiento legislativo se pueden resolver problemas inimaginables: ¿queremos poner un hombre en la Luna o Marte? Respuesta fácil y expedita: se crea la Agencia Espacial Mexicana (AEMX), que en 2013 recibió la exorbitante cantidad de 100 millones de pesos, esto es, el 2.67 por ciento de los 3 mil 742 millones de pesos que recibieron los partidos ese año. Pero no hay que tomarse las cosas a chunga.

El temple y vocación de nuestros H legisladores son más profundos de lo que parecen. El artículo 4 constitucional es una carta interminable de derechos que, de hacerse efectivos, quebrarían al Estado mexicano. Pero, ya se sabe, y no lo digo sólo por el PAN, que el que quiera azul celeste, que le cueste.

Y en efecto, la legislativitis no es monopolio de un sólo partido o ideología. La AEMX (NASA meshica) fue creada bajo el gobierno de Felipe Calderón.

No sorprende, en consecuencia, que para no quedarse atrás, y recobrando lo "mejor del priato", el "nuevo" PRI haya decidido Mover a México elevando a rango constitucional el derecho a la pensión universal y el seguro del desempleo. Faltaba más.

La osadía y audacia de esta nueva generación tricolor deben ser bien ponderadas. No los arredró que el Estado tenga un serio problema con las pensiones ni que en el mediano y largo plazo se agudice el déficit presupuestal a causa de los nuevos derechos sociales.

Tampoco les ha importado que el IMSS y el ISSSTE estén prácticamente quebrados ni que los derechohabientes reciban una pésima o nula atención médica. El titánico esfuerzo de Mover a México no se puede fijar en pequeñeces.

Hay escépticos, amargados sin visión, que afirman que el Estado mexicano vive en una fuga constante hacia adelante. Porque, mientras el jardín de los derechos sociales crece y crece, los derechos elementales a la seguridad y justicia languidecen.

Lo ilustran con dos datos: en México sólo se castiga el 1 por ciento, o menos, de los delitos cometidos.

Peor aún. En la cárcel están los que no deberían estar. En 2005, por ejemplo, en el Distrito Federal y el Estado de México, el 40 por ciento de los detenidos por robo habían hurtado menos de 500 pesos.

Por eso los maldicientes afirman que la vieja sentencia de Juárez: "Para todos, justicia; para los amigos, favor y justicia", ha sido corregida y aumentada: para pobres, cero justicia; para ricos e influyentes, justicia y gracia.

Pero lo que esos amargados no entienden es que la legislativitis y los derechos sociales todo lo pueden corregir y compensar, y que la felicidad está a la vuelta del Congreso -incluido el viaje sideral a Marte o la Luna.