El gobierno federal proclama que los homicidios dolosos en México disminuyeron en un 28% entre 2012 y 2014. Pero ¿es así?

Sí, según las cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, basadas en los reportes de las procuradurías de justicia de las entidades federativas. Pero hay que tomar con reservas los reportes de las procuradurías del Estado de México, Tamaulipas o Coahuila. Estas procuradurías han dado repetidas muestras de aparente “maquillaje” de cifras.

Supuestamente el “maquillaje” es producto de contar averiguaciones previas en lugar de víctimas de homicidio. Pero en muchos casos no se trata de eso, sino de dolo en el manejo de cifras. Aun así, ciertamente ha habido una baja real en la violencia homicida en México.

Puede alegarse que la disminución bajo la presente administración es una inercia de la iniciada al final de la anterior. También que no hay evidencia de que el decremento de los homicidios sea resultado de las políticas gubernamentales (lo cual es cierto).

Pero no puede escamotearse la buena noticia de que haya menos asesinatos que lamentar, que menos vidas fueron segadas, como tampoco pueden negarse los graves problemas de seguridad en Guerrero, Tamaulipas, Morelos, Michoacán o el Estado de México.

Como ocurre a inicios de cada año, en el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal AC, estamos preparando, para su difusión, el ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo. En 2010 México tuvo 13 urbes en esa lista (cinco entre las 10 peores) y una de ellas fue Juárez, que por tercer año consecutivo ocupó el primer lugar mundial.

En 2013 México tuvo todavía 10 ciudades entre las 50 más violentas del mundo, pero en 2014 la cifra será menor.

Pero la noticia más importante respecto al ranking de 2014, será la casi segura salida del mismo de Medellín, Colombia, que entre finales de los años ochenta y los noventa fue la capital mundial del asesinato.

Caso opuesto será el de San Salvador, que en 2012 ya estaba en la posición 44 del ranking y en 2014 podría estar entre las 10 peores, pues tronó la tregua entre pandillas auspiciada por el gobierno salvadoreño. Pero eso es lo que suele pasar cuando se apuesta a pactos con criminales y entre criminales.

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