Durante el pasado mes de febrero el gobierno se concentró en la definición de la política nacional referente a los variables (patológicos) pronunciamientos del Presidente Donald Trump contra México y la discusión de las iniciativas para un marco legal para las fuerzas armadas en la futura ley de seguridad interior.

México está pasando nuevamente por una crítica situación de inseguridad, originada por el aumento de crímenes de “alto impacto” y la corrupción e impunidad. La oleada de crímenes y la presencia de los cárteles de narcotráfico se han extendido a la mayoría de los estados donde se apoderan cada vez más de la vida cotidiana.

Se pretende legislar para que los militares sigan indefinidamente en las calles y algunos gobernantes... sigan coludiéndose con criminales.

La discusión de la iniciativa de ley de seguridad interior, que persigue –supuestamente- dar un marco jurídico a la colaboración temporal y extraordinaria de las fuerzas armadas en la seguridad pública, ha servido a los enemigos del Ejército para escalar contra éste sus acusaciones e insinuaciones calumniosas.

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