1 de junio de 2020

Ranking 2019 de las 50 ciudades más violentas del mundo
México es el epicentro mundial de la violencia


* México arrasa con todo: primer lugar, primeros cinco lugares, 6 de las 10 más violentas y 19 de las 50 más violentas.
* En contraste El Salvador y Brasil hacen progresos considerables contra la violencia
* La razón de esta diferencia es simple: apapachar criminales o aplicarles la ley. 

Por tercer año consecutivo una ciudad mexicana es la más violenta del mundo. Por segundo año consecutivo esa ciudad más violenta del mundo es Tijuana con una tasa de 134.24 homicidios por cada 100 mil habitantes.

En las ediciones anuales de este ranking, en la mitad (6) la ciudad más violenta del mundo ha sido mexicana (esto es, en los años 2008, 2009, 2010, 2017, 2018 y 2019).

En 2019 las cinco ciudades más violentas del mundo, son todas ellas mexicanas: Tijuana (área metropolitana o AM), Juárez, Uruapan, Irapuato (AM) y Ciudad Obregón. De las 10 ciudades más violentas del mundo seis son mexicanas. Además de las cinco antes mencionadas, figura Acapulco.

México es el país con el mayor número de ciudades violentas: 19 de 50. Casi el 40% de todas las ciudades más violentas del mundo son mexicanas. Sólo en 2016 un país, Brasil, alcanzó tal cifra de las ciudades más violentas del mundo.

Ciertamente del ranking salieron las ciudades mexicanas de Tepic y Coatzacoalcos, pero en su lugar entraron Cuernavaca (un reingreso, pues había salido en 2015), Guadalajara, León, Morelia y Zacatecas.

Si México es el epicentro mundial de la violencia se lo debe a sus gobernantes. Los gobiernos anteriores al actual, de Andrés Manuel López Obrador, fueron incompetentes en extremo para controlar la violencia, pero al menos parecía que intentaban frenar a los violentos.

Pero la política del actual gobierno es mucho peor que las políticas de los gobiernos anteriores y el resultado es el de niveles de violencia sin precedentes. El problema central es que este gobierno al tiempo que trata a los delincuentes como víctimas, es claramente hostil hacia las verdaderas víctimas. Este gobierno se niega a aplicar la fuerza legal contra los criminales y en cambio les ofrece subsidios, como las “becas” del programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” que debieran, supuestamente, poner fin a los sicarios al convertirlos en becarios: Por supuesto los sicarios, aunque sean becarios, siguen siendo sicarios. 

Por si fuera poco, el gobierno de López ha ofrecido amnistías a delincuentes ya presos y ha empezado a otorgarlas.

En contraste, los gobiernos que han decidido aplicar la ley a los criminales han tenido éxito. San Salvador dejó el ranking en 2019, luego de figurar en todos desde 2008. Todavía en 2015 esta ciudad ocupó el tercer lugar.

El nuevo gobierno se propuso y está logrando retomar el control territorial del Estado frente a las pandillas y endurecer las medidas contra los pandilleros presos, en lugar de negociar “treguas” con ellos.

En 2019 del ranking salieron 6 ciudades de Brasil. Cabe recordar que en 2018 tuvo 14. Pero ingresaron dos ciudades brasileñas. Sin embargo se trata de un logro notable bajo el nuevo gobierno, el cual tampoco es complaciente con los criminales y les aplica la ley sin miramientos.

Además, hubo notables reducciones en las tasas de homicidio de ciudades que permanecieron en el ranking. Fortaleza tuvo una reducción de -50.15%, Natal del -35.28 y Maceió del -33.83.

Otras novedades que presenta el ranking 2019 son:

•    Incluidas en el ranking de 2018, salieron del de 2019, las siguientes nueve ciudades: Aracaju, Belém, Campos dos Goytacazes, João Pessoa, Macapá y Teresina de Brasil; New Orleans de Estados Unidos; Coatzacoalcos y Nayarit de México.
•    Al ranking de 2019 ingresaron las ciudades mexicanas de Cuernavaca (reingreso), Guadalajara, León, Morelia y Zacatecas; las ciudades brasileñas de Rio Branco y Caruaru y la ciudad sudafricana de  Johanesburgo (reingreso).
•    De las 50 ciudades del ranking 2019, se ubican  en México 19, 10 en Brasil, 6 en Venezuela, 3 en Estados Unidos, 4 en Sudáfrica, 3 en Colombia, 2 en Honduras y hay una de Guatemala, Puerto Rico y Jamaica.
•    Cuarenta y seis ciudades se ubican en el continente americano y 42 en América Latina.
•    En las 50 ciudades la tasa promedio fue de 49.45 (35,734 homicidios dolosos entre 72,258,167 habitantes). Las primeras 30 ciudades superaron ese promedio. 


Listado de las 50 ciudades más violentas del mundo en 2019

Metodología del ranking (2019) de las 50 ciudades más violentas del mundo


Ciudad de México, 1 de junio de 2020
[Fecha de cierre de investigación: 24 de mayo de 2020]
 

 

Presentación

Por doceava ocasión y décima en que se incluyen 50 urbes, presentamos el ranking de las ciudades de más de 300 mil habitantes con las tasas de homicidio más elevadas del mundo.

Hacemos este ranking con el manifiesto objetivo político ciudadano de llamar la atención sobre la violencia en las urbes, particularmente en América Latina, para que los gobernantes se vean presionados a cumplir con su deber de proteger a los gobernados, de garantizar su derecho a la seguridad pública. 

Lo que buscamos también es que nadie, ni gobernantes ni gobernados de un país o jurisdicción subnacional, quieran que su ciudad o ciudades figuren en este ranking y que si su urbe o sus urbes ya están, hagan el máximo esfuerzo para que salgan lo antes posible. Nos complace grandemente tener noticias de la reducción de los homicidios y sobre todo que ciudades salgan del ranking.

El que persigamos un objetivo político con este estudio periódico, no significa que prescindamos del mayor rigor académico que sea posible.

Un esfuerzo de medición como éste sólo puede hacerse con honestidad intelectual, con apego a la verdad. No puede haber lugar para las medias verdades o las exageraciones.

No nos mueve el interés de incluir o excluir ciudades o de torcer los datos para atribuirles tasas superiores o inferiores de homicidios y sus posiciones en el ranking, conforme a alguna agenda política o ideológica. Nuestro interés es simplemente conocer la verdad.

El propósito de exponer la metodología del ranking es transparentar, tanto como sea posible, la forma en que llegamos a los resultados aquí expuestos. Si las operaciones de un ranking o cualquier otro ejercicio de medición no son transparentes, verificables y replicables, entonces sus resultados no pueden ser tomados por verídicos y creíbles.

Por supuesto no estamos exentos de errores, en los que incurrimos siempre de buena fe. El ranking no es 100% exacto y si lo fuera perdería su sentido principal de la oportunidad. El ejercicio quizás sería 100% exacto si se realizara dentro de 10 o 20 años. Para entonces tendría un valor como investigación histórica, pero no para ejercer presión ciudadana y producir cambios en las políticas públicas hoy.

El mayor obstáculo que este esfuerzo enfrenta es la falta de transparencia de los gobiernos de varios de los países con urbes que se incluyen en el ranking. Pero con el paso de los años, debemos decir, cada vez hay mayor transparencia en la mayoría de jurisdicciones, aunque en otras hay retrocesos. 

Ahora bien, una parte de las cifras utilizadas para el cálculo de las tasas y las posiciones en el ranking son estimaciones, cuando no hay cifras oficiales o estas no han sido publicadas completas de todo el año en cuestión en el momento de cerrar la edición. En este último caso cuando después comparamos las cifras estimadas con las oficiales, las diferencias son poco significativas. En la gran mayoría de los casos las estimadas son más bajas, dado que optamos por estimaciones conservadoras y a la baja, precisamente.

Asimismo, cuando hay indicios fuertes o evidencias de que las cifras oficiales son erróneas, contradictorias o deliberadamente manipuladas, se realizan los ajustes y se explican los criterios y métodos seguidos para el cálculo.

Una faceta más del estudio será tratar de, en todos los casos en que sea posible, incluir todos los municipios que conforman una ciudad y no sólo el municipio que suele ser capital de una jurisdicción subnacional (estado, entidad federativa, provincia, etcétera). Es decir, buscamos conurbaciones, localidades que forman un sistema urbano único, claramente distinguible de otros, independiente de las divisiones geográfico-administrativas dentro de los países 

¿Cómo distinguir una ciudad? Basta revisar un mapa satelital. Estos revelan cómo se extiende la mancha urbana de manera continua y para confirmarlo en el terreno basta transitar y encontrarse con una construcción detrás de otra, con algunas interrupciones de lotes baldíos o áreas verdes públicas. 

Autoridades de distintos países han reconocido mediante leyes y decretos la existencia de áreas o zonas metropolitanas que reúnen varios municipios. En unos casos esas áreas o zonas coinciden con la definición de ciudad aquí utilizada, pero en otros casos no, pues las orillas de los núcleos de población se encuentran a decenas de kilómetros unas de otras. En estos casos se trata de distintas ciudades y no de la misma. Interrupciones de la mancha urbana de 10 kilómetros o más indican que las localidades cercanas en realidad no forman parte de una misma ciudad.

Por tanto, optamos por áreas o zonas metropolitanas que coincidan con ciudades, incluso si dejamos fuera municipios que oficialmente forman parte de las mismas.

Cabe advertir también que no incluimos las ciudades de países que padecen conflictos bélicos abiertos, como ha sido el caso de Siria, Afganistán, Sudán o Yemen, pues la mayoría de las muertes violentas no corresponden a la definición universalmente aceptada de homicidio, sino a muertes provocadas por operaciones de guerra (según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud).

 
1. Listado de las 50 ciudades más violentas del mundo en 2019


 
2. Novedades en el ranking de 2019

1. México es el epicentro mundial de la violencia
El ranking 2019 revela siete características de México que resumen la gravedad de la violencia en el país:

•    Por tercer año consecutivo una ciudad mexicana es la más violenta del mundo.
•    Por segundo año consecutivo esa ciudad más violenta del mundo es Tijuana.
•    En las ediciones anuales de este ranking, en la mitad (6) la ciudad más violenta del mundo ha sido mexicana (esto es, en los años 2008, 2009, 2010, 2017, 2018 y 2019).
•    En 2019 las cinco ciudades más violentas del mundo, son todas ellas mexicanas: Tijuana (área metropolitana o AM), Juárez, Uruapan, Irapuato (AM) y Ciudad Obregón.
•    De las 10 ciudades más violentas del mundo seis son mexicanas. Además de las cinco antes mencionadas, figura Acapulco.
•    México es el país con el mayor número de ciudades violentas: 19. Casi el 40% de todas las ciudades más violentas del mundo son mexicanas. Sólo en 2016 un país, Brasil, alcanzó tal cifra de las ciudades más violentas del mundo.
•    Ciertamente del ranking salieron las ciudades de Tepic y Coatzacoalcos, pero en su lugar entraron Cuernavaca (un reingreso, pues había salido en 2015), Guadalajara, León, Morelia y Zacatecas.

2. Se confirma el fracaso de las políticas para controlar la violencia que son complacientes con los violentos y el éxito de las contrarias.

El mejor ejemplo de ese fracaso es México. Los gobiernos anteriores al actual, de Andrés Manuel López Obrador, fueron incompetentes en extremo para controlar la violencia, pero al menos parecía que intentaban frenar a los violentos.

Pero la política del actual gobierno es mucho peor que las políticas de los gobiernos anteriores y el resultado es el de niveles de violencia sin precedentes. El problema central es que este gobierno al tiempo que trata a los delincuentes como víctimas, es claramente hostil hacia las verdaderas víctimas. Este gobierno se niega a aplicar la fuerza legal contra los criminales y en cambio les ofrece subsidios, como las “becas” del programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” que debieran, supuestamente, poner fin a los sicarios al convertirlos en becarios: Por supuesto los sicarios, aunque sean becarios, siguen siendo sicarios. 

Por si fuera poco, el gobierno de López ha ofrecido amnistías a delincuentes ya presos y ha empezado a otorgarlas.

En contraste, los gobiernos que han decidido aplicar la ley a los criminales han tenido éxito. San Salvador dejó el ranking en 2019, luego de figurar en todos desde 2008. Todavía en 2015 esta ciudad ocupó el tercer lugar.

El nuevo gobierno se propuso y está logrando retomar el control territorial del Estado frente a las pandillas y endurecer las medidas contra los pandilleros presos, en lugar de negociar “treguas” con ellos.

En 2019 del ranking salieron 6 ciudades de Brasil. Cabe recordar que en 2018 tuvo 14. Pero ingresaron dos ciudades brasileñas. Sin embargo se trata de un logro notable bajo el nuevo gobierno, el cual tampoco es complaciente con los criminales y les aplica la ley sin miramientos.

Además, hubo notables reducciones en las tasas de homicidio de ciudades que permanecieron en el ranking. Fortaleza tuvo una reducción de -50.15%, Natal del -35.28 y Maceió del -33.83.

3. La dificultad para reconocer la magnitud de la violencia homicida en Venezuela es ya casi absoluta.

Como advertimos en anteriores ediciones, reconocer las cifras reales de homicidios en Venezuela es cada vez más difícil.

Desde hace años las autoridades han dejado de publicar estadística criminal y los diarios se dieron a la tarea de realizar recuentos mensuales, a partir de las propias notas periodísticas de nota roja. Pero ahora hasta estos conteos son escasos o inexistentes. La crisis general ha golpeado duramente a los medios y su labor de suplir la ausencia de información oficial.

Otras novedades que presenta el ranking 2019 son:

•    Incluidas en el ranking de 2018, salieron del de 2019, las siguientes nueve ciudades: Aracaju, Belém, Campos dos Goytacazes, João Pessoa, Macapá y Teresina de Brasil; New Orleans de Estados Unidos; Coatzacoalcos y Nayarit de México.
•    Al ranking de 2019 ingresaron las ciudades mexicanas de Cuernavaca (reingreso), Guadalajara, León, Morelia y Zacatecas; las ciudades brasileñas  de Rio Branco y Caruaru y la ciudad sudafricana de  Johanesburgo (reingreso).
•    De las 50 ciudades del ranking 2019, se ubican  en México 19, 10 en Brasil, 6 en Venezuela, 3 en Estados Unidos, 4 en Sudáfrica, 3 en Colombia, 2 en Honduras y hay una de Guatemala, Puerto Rico y Jamaica.
•    Cuarenta y seis ciudades se ubican en el continente americano y 42 en América Latina.
•    En las 50 ciudades la tasa promedio fue de 49.45 (35,734 homicidios dolosos entre 72,258,167 habitantes). Las primeras 30 ciudades superaron ese promedio. 


3. Criterios de selección 

Los seis criterios principales para considerar la inclusión de una urbe en el ranking son:

1)    Debe ser una unidad urbana claramente definida. No puede ser un área o jurisdicción que sea parte de una ciudad ni pertenecer a un municipio (o jurisdicción equivalente) que en lugar de ser predominantemente urbano sea predominantemente rural.
2)    La urbe en cuestión debe tener 300 mil o más habitantes, según datos demográficos de fuentes oficiales.
3)    Los datos sobre homicidios deben corresponder a las definiciones universalmente aceptadas de los homicidios dolosos u homicidios intencionales o muertes por agresión (con la excepción de muertes en operaciones de guerra o la muerte legalmente justificada – no en ejecuciones extrajudiciales- de agresores por parte de agentes del orden). No se incluyen cifras sobre homicidios en grado de tentativa.
4)    Las cifras de homicidios deben provenir de fuentes oficiales o fuentes alternas. En cualquier caso, los datos, las estimaciones y la metodología de cálculo deben ser verificables y/o replicables. En algunos casos los datos son resultado de un conteo propio, a partir del análisis de notas periodísticas.
5)    Las cifras deben corresponder al año anterior en que se difunden los resultados. Sólo de manera excepcional se pueden considerar los datos de un año anterior (los de 2014 para 2015, por ejemplo), ante la presunción fundada de que no hubo variación sustancial de la incidencia de homicidios.
6)    Las informaciones deben ser asequibles a través de Internet.

Procuramos, siempre que sea posible, que las ciudades incluidas sean unidades urbanas integradas y no localidades parte de ellas, independiente de las jurisdicciones político-administrativas. Sólo cuando no hay datos de las ciudades consideramos los datos del municipio o “ciudad principal” de una urbe.

Para la definitiva inclusión en el ranking la ciudad en cuestión debe estar entre las 50 con las tasas más elevadas.

El sentido de considerar sólo ciudades de 300 mil o más habitantes, responde al propósito de reconocer la magnitud de la violencia urbana.

Las poblaciones de algunos miles o cientos de habitantes presentan una realidad criminal diferente a las de las ciudades medianas a grandes. En estas últimas se presentan los fenómenos generales de la aglomeración y el anonimato, así como los fenómenos específicamente criminales, entre otros, la distribución de mayor a menor incidencia a partir de los centros hacia la periferia, en círculos concéntricos o bien la mayor frecuencia de asesinatos en los que victimario y víctima no se conocían (lo cual es característico de las epidemias de violencia urbana y de violencia organizada).

Asimismo, en las localidades de unos miles de habitantes puede presentarse fuertes distorsiones estadísticas. Por ejemplo, un poblado de 5 mil habitantes del país X, normalmente pacífico, en un año puede haber cinco homicidios (mientras que en el anterior hubo uno y en el año siguiente cero), porque por ejemplo un sujeto enloqueció y mató a todos los miembros de una familia. Entonces ese año la tasa de homicidios dolosos habría sido de 100 por cada 100 mil habitantes, cuando en grandes ciudades en el país X es en promedio de 20. Ello daría la impresión de que esa pequeña población vive una verdadera epidemia de homicidios y no ciudades que durante varios años han tenido tasas de 40 a 60 homicidios por 100 mil habitantes.

Por eso se excluyen las pequeñas poblaciones, además de que según nuestra experiencia a menor población de una ciudad es mayor la dificultad – o de plano imposibilidad- de obtener datos útiles.

Ahora bien, para elaboración del ranking se mantiene un monitoreo a lo largo del año, pero que se torna más meticuloso hacia al final y el inicio del siguiente cuando diversas autoridades gubernamentales dan a conocer sus datos anuales.

En principio todas las ciudades con más de 300 mil habitantes son consideradas, aunque como es lógico hay unas urbes que merecen más atención que otras. Además de algunos países hay una dificultad mínima para obtener datos, mientras que de otros hay una gran dificultad o de plano imposibilidad de acceso.

Las ciudades que merecen mayor atención son las de aquellos países que tienen las tasas de homicidios más elevadas, lo cual no implica suponer que en países con tasas relativamente bajas no haya ciudades con altas tasas. 

Por eso un primer paso para la identificación de las ciudades prospectos a figurar en el ranking, es primero analizar las tasas generales de homicidio de los países. Para ello consideramos cuatro tipos de fuentes principales:

    Las cifras de los estudios periódicos sobre incidencia criminal (y operación de los sistemas de justicia penal) de la Oficina contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas.
    Las cifras de mortalidad de la Organización Mundial de la Salud.
    Las cifras sobre incidencia criminal de los gobiernos de países, además de los gobiernos de jurisdicciones subnacionales y policías metropolitanas.
    Informaciones periodísticas.

Todas estas ciudades (y cientos de otras más) fueron consideradas para el ranking. Si no figuran no es por falta de información, sino porque o las ciudades no tenían más de 300 mil habitantes o las tasas no fueron los suficientemente elevadas (en el caso de 2016 el lugar cincuenta tuvo una tasa de 34.43 por cada 100 mil habitantes).

Estamos informados de que hay muchas ciudades con tasas más elevadas que las que corresponde a la posición 50, pero que no cumplen con el requisito de tener una población de 300 mil habitantes como es el caso, por sólo citar unos ejemplos, de las ciudades de Mossoró en Brasil o Colima y Chilpancingo de México.

También haya decenas de municipios en Brasil, Venezuela, México, Honduras y el Salvador, pero que no son ciudades en sí (sino parte de otras) o no tienen más de 300 mil habitantes. 

Por similar razón se excluyen ciudades como Belice y Nassau en América y muchas de África.

Hay que hacer otra aclaración. Como ya se dijo, tratamos de reconocer la realidad de la incidencia de homicidios por ciudad y no por municipios y también tratamos de mantener seguimiento al comportamiento de tal o cual ciudad año tras año. La realidad es que en torno a un municipio que suele ser capital de una jurisdicción subnacional (estado, entidad federativa, estado federal, provincia, etcétera) hay otros municipios conurbados, que constituyen una zona metropolitana.

Preferimos las zonas metropolitanas antes que uno de sus municipios, porque eso es más cercano a la realidad de una urbe, más allá de los límites político-administrativos, que en buena medida son arbitrarios, que no responden a la realidad de la integración económica y social de las ciudades. 

Algunos gobiernos ya comprenden la necesidad de reconocer esta realidad, mientras que otros (la mayoría) siguen sólo enfocados en clasificar la información según estrechos criterios político-administrativos.

Cuando no hay más información que de un municipio y no de la zona metropolitana, pues no tenemos más remedio que considerarla, a sabiendas que sólo revela una parte de la realidad urbana y de la violencia urbana.

Ahora bien, en ocasiones sólo hay información sobre un municipio en un año, pero al siguiente aparecen datos sobre la zona metropolitana de la que forma parte y a veces, la información es global para esa zona y no está desglosada por los municipios que la integran.

Ante esta situación optamos por tomar la información por zona metropolitana, con la esperanza de que para el siguiente año también haya datos por zona. Decidimos esto conscientes de que se rompe la continuidad en el seguimiento del comportamiento de una localidad o jurisdicción (cuando por ejemplo ya no consideramos como hasta entonces el municipio de Fortaleza en Brasil, sino a la región metropolitana del que el municipio forma parte). Pero entre tratar de reconocer la realidad de una urbe y dar seguimiento al comportamiento de una localidad o jurisdicción (municipio), optamos por lo primero, por ser más cercano a los propósitos del estudio.

Por lo que hace a la definición de homicidios, en primer lugar, es pertinente puntualizar que debe tratarse de homicidios consumados y no de tentativas. En segundo lugar es necesario evitar los términos confusos como “muertes violentas”.

Por ejemplo, las autoridades de Brasil clasifican a la mayoría de los homicidios dolosos en tres categorías: homicidio doloso, muerte en el marco de un robo con violencia o atraco y muerte como consecuencia de lesiones dolosas. Después las tres categorías se suman en los que se denomina “crímenes violentos letales intencionales”.

Pero el homicidio doloso no es lo mismo que la muerte intencionalmente provocada y ejecutada con violencia. Hay homicidios dolosos que se cometen sin violencia, como los envenenamientos.

Por eso la definición correcta es la de homicidio doloso o como parte de una agresión, según el concepto de la Organización Mundial de la Salud (con exclusión de las operaciones de guerra y los homicidios “justificables” cometidos por agentes del orden en el marco del cumplimiento de la ley y que no sean ejecuciones extrajudiciales).

El diccionario define violencia como el acto que “implica el uso de la fuerza, física o moral” mientras que la definición de agresión es más amplia: “Acto de acometer a alguien para matarlo, herirlo o hacerle daño”.

Asimismo, forman parte de los homicidios dolosos aquellos de carácter preterintencional, definidos como aquellos en que la agresión tiene un resultado que excede la intención del agente agresor. Por ejemplo, un sujeto usa un arma contra su víctima con el propósito de intimidarla o lesionarla, aunque termina quitándole la vida.

4. Criterios de cálculo

El cálculo de la tasa de algún delito, para el caso homicidios, es muy simple: se divide el número de homicidios entre el número de habitantes y el resultado se multiplica por 100 mil.

En términos ideales la información sobre homicidios debe ser la oficial y definitiva y los datos sobre población deben ser los del año, ya provengan de un censo o de estimaciones oficiales.

Pero no siempre se dan estos supuestos, sobre todo al inicio del año siguiente al del ranking, que es cuando realizamos estos ejercicios y procedemos a su difusión. Además, no pocos gobiernos demoran a difundir sus cifras y algunos las ocultan o manipulan para simular menor incidencia a la real. Por eso no queda más remedio que recurrir a fuentes alternativas de información y/o hacer estimaciones, sobre todo mediante proyecciones estadísticas e inferencias cuando los datos no son completos.

En cualquier caso, el criterio es la prudencia. Más vale hacer estimaciones que después se revelaron conservadoras, por debajo de las cifras oficiales definitivas cuando son difundidas, que lo contario. Hasta ahora muy rara vez nuestras estimaciones sobrepasaron las cifras oficiales que después se conocerían.

En cada caso explicamos cuando debimos utilizar las cifras oficiales tal y como estaban, cuando utilizamos una fuente alternativa o porqué y cómo hicimos nuestras estimaciones y proyecciones.

 
5. Fuentes de información y cálculos

Brasil

Nota: Los datos demográficos en todos los casos provienen de la base de datos “ESTIMATIVAS DA POPULAÇÃO RESIDENTE NO BRASIL E UNIDADES DA FEDERAÇÃO COM DATA DE REFERÊNCIA EM 1º DE JULHO DE 2019” del Instituto Brasileiro de Geografia e Estadística (IBGE). Aquí el link:

https://www.ibge.gov.br/estatisticas/sociais/populacao/9103-estimativas-de-populacao.html?=&t=resultados  

Por fortuna el Ministério da Justiça publica en su página web datos actualizados sobre la incidencia de homicidio doloso o intencional, en las diversas variantes que tipifica el código penal brasileño, de todos los municipios del país (http://dados.mj.gov.br/dataset/sistema-nacional-de-estatisticas-de-seguranca-publica).

Pero cabe advertir que en 2019 se produjo un acentuado retroceso en transparencia de la información de incidencia criminal, pues diversos gobiernos locales dejaron de publicar cifras como lo habían hecho hasta 2018.

Aracaju (Região Metropolitana de Aracaju)

Esta urbe está constituida por los municipios de Aracaju (capital del estado de Sergipe), Barra dos Coqueiros, Nossa Senhora do Socorro y São Cristóvão, del estado de Sergipe.

Como es costumbre la Secretaria de Estado da Segurança Pública del Estado de Sergipe es una institución no transparente y en su página web no hay los datos que ofrece (https://www.ssp.se.gov.br/Transparencia).

Pero conforme a la información del Ministério da Justiça se se alude al principio de la sección de Brasil, en 2019 en la Região Metropolitana de Aracaju hubo 313 homicidios, de los cuales 170 corresponde al municipio de Aracaju, 11 a Barra dos Coqueiros, 93 a Nossa Senhora do Socorro y 39 en São Cristóvão.

La nota “Sergipe teve quase 800 crimes violentos em 2019, diz SSP” (https://g1.globo.com/se/sergipe/noticia/2020/01/14/sergipe-teve-799-crimes-violentos-em-2019-diz-ssp.ghtml), ofrece información similar.

Por tener una tasa de 32.57 homicidios por cada 100 mil habitantes y estar por debajo de la urbe en la posición 50, esta ciudad sale del ranking.

Belém (Região Metropolitana de Belém)

La Região Metropolitana de Belém se integra por los municipios de Ananindeua, Belém, Benevides, Castanhal, Marituba, Santa Bárbara do Pará y Santa Izabel do Pará, del estado de Pará.

La fuente de la información sobre homicidios es la Secretaria de Segurança Pública e Defesa Social do Pará, que consigna datos de enero a diciembre de 2019. (http://sistemas.segup.pa.gov.br/transparencia/estatisticas-2019/)

Por presentar una tasa (32.23) inferior a la urbe en la posición 50, esta ciudad sale del ranking.

Campos dos Goytacazes

Es un municipio preminentemente urbano del Estado de Rio de Janeiro.

La fuente es una base de datos de la Secretaria de Segurança Pública de Río de Janeiro (Séries históricas por município desde janeiro 2014 (números absolutos) - http://www.ispdados.rj.gov.br/estatistica.html)

Por presentar una tasa (30.54) inferior a la urbe en la posición 50, esta ciudad sale del ranking.

Caruaru

Ciudad del estado de Pernambuco. Se incluye por primera vez.

Como ocurrió en otros estados, la información sobre incidencia criminal desapreció de las páginas web del gobierno de Pernambuco.

Por tanto, recurrimos a los datos del Ministério da Justiça de Brasil, los que revelan 160 homicidios, los cuales para una población de 361,118 habitantes dan una tasa de 44.31.

Feira de Santana

Se trata de un municipio preminentemente urbano del estado de Bahía.

La fuente de información es: http://www.ssp.ba.gov.br/modules/conteudo/conteudo.php?conteudo=106

Fortaleza (Região Metropolitana de Fortaleza)

La Região Metropolitana de Fortaleza, del estado de Ceará, se compone de los municipios de Aquiraz, Cascavel, Caucaia, Chorozinho, Eusébio, Fortaleza, Guaiúba, Horizonte, Itaitinga, Maracanaú, Maranguape, Pacajus, Pacatuba, Pindoretama y São Gonçalo do Amarante

Según el documento “Tabela: Crimes Violentos Letais Intencionais no Ceará em 2019” de la Secretaria de Estado de Segurança Pública y Defesa Social del estado de Ceará indica que al Região Metropolitana de Fortaleza registró 1,365 homicidios (https://www.sspds.ce.gov.br/estatisticas-2019//).

João Pessoa (conurbación)

Oficialmente la Região Metropolitana de João Pessoa (en el estado de Paraíba) consta de 12 municipios, pero sólo cinco están realmente conurbados: João Pessoa, Bayeux, Cabedelo, Lucena y Santa Rita. Los otros se encuentran a decenas de kilómetros de las orillas de la ciudad. 

Conforme al documento “Anuario Segurança Pública 2019” de la Secretaria de Segurança Pública e Defesa Social de Paraíba (https://paraiba.pb.gov.br/diretas/secretaria-da-seguranca-e-defesa-social/arquivos/Anuario_Seguranca_Publica_2019_.pdf) y los datos referidos al principio de este apartado del Ministério da Justiça, se registraron 310 homicidios, que con una población de 1,123,297 habitantes da una tasa de 27.60.

Esta tasa es inferior a la ciudad que ocupa la posición 50, luego João Pessoa sale del ranking en la edición 2019.

Macapá 

Capital del estado de Amapá.

El gobierno de Amapá y su Secretaria de Estado de Segurança Pública para 2019 presentan un retroceso de la transparencia de datos sobre incidencia criminal. En su página web no figura información alguna (https://portaldaseguranca.portal.ap.gov.br/)

Por tanto, recurrimos a los datos del Ministério da Justiça de Brasil, los que revelan 137 homicidios, que para una población de 503,327 habitantes da una tasa de 27.22.

Esta tasa es inferior a la ciudad que ocupa la posición 50, luego Macapá sale del ranking en la edición 2019.

Maceió 

Capital del estado de Alagoas.

Conforme al Boletim Anual da Estatística Criminal de Alagoas 2019 (http://seguranca.al.gov.br/wp-content/uploads/arquivos/337_arquivos.pdf) la cifra de homicidios fue de 347.

Manaus 

Capital del estado de Amazonas.

De acuerdo el sistema de indicadores de la Secretaria de Segurança Pública del estado de Amazonas (http://transparencia.ssp.am.gov.br/) los homicidios registrados en 2019 fueron 878.

Natal (Região Metropolitana)

Se integra por los municipios de Arês, Ceará-Mirim, Extremoz, Goianinha, Ielmo Marinho, Macaíba, Maxaranguape, Monte Alegre, Natal, Nísia Floresta, São Gonçalo do Amarante, São José de Mipibu y Vera Cruz, del estado de Rio Grande do Norte. 

En esta ocasión la Secretaria da Segurança Pública e da Defesa Social del estado de Rio Grande do Norte no aportó datos, su página web es inaccesible (http://www.defesasocial.rn.gov.br/).

Debimos recurrir como fuente de información al documento “CONDUTAS VIOLENTAS LETAIS INTENCIONAIS 2015-2019” del OBSERVATÓRIO DA VIOLÊNCIA DO RIO GRANDE DO NORTE, en su página 24 ( https://www.dropbox.com/s/2ldk6w7vf5uj0bx/OBVIUM%20ESPECIAL%2015%20MAR%202020.pdf?dl=0)
La cifra de homicidios fue de 645.

Recife (Região Metropolitana)

La urbe comprende 14 municipios: Abreu e Lima, Araçoiaba, Cabo de Santo Agostinho, Camaragibe, Igarassu, Ilha de Itamaracá, Ipojuca, Itapissuma, Jaboatão dos Guararapes, Moreno, Olinda, Paulista, Recife y São Lourenço da Mata, del estado de Pernambuco.

Como ocurrió en otros estados, la información sobre incidencia criminal desapareció de las páginas web del gobierno de Pernambuco.

Por tanto, recurrimos a los datos del Ministério da Justiça de Brasil, los que revelan 1,422 homicidios, los cuales para una población de 3,999,817 habitantes da una tasa de 35.55.

Rio Branco

Ciudad capital del estado de Acre. Se incluye por primera vez.

La página de la Secretaria de Estado de Segurança Pública no ofrece el menor dato de incidencia criminal. U caso más de completa opacidad (http://www.seguranca.ac.gov.br/wps/portal/seguranca/seguranca/principal/!ut/p/c5/04_SB8K8xLLM9MSSzPy8xBz9CP0os_gAD8_A4FAPU0OL0CBjA8-AMH8Xb3dTY4tAY6B8pFm8AQ7gaEBAt5d-VHpOfhLQnnCQzXjUGkLk8djk55Gfm6pfkBtRGRyQrggAYxgoPw!!/dl3/d3/L2dBISEvZ0FBIS9nQSEh/)

Por tanto, recurrimos a los datos del Ministério da Justiça de Brasil, los que revelan 183 homicidios, los cuales para una población de 407,319 habitantes dan una tasa de 44.93.

Salvador (Região Metropolitana de Salvador o Grande Salvador)

Incluye tanto el municipio de Salvador, capital del estado, como 12 municipios conurbados más: Camaçari, Candeias, Dias d'Ávila, Itaparica, Lauro de Freitas, Madre de Deus, Mata de São João, Pojuca, São Francisco do Conde, São Sebastião do Passé, Simões Filho y Vera Cruz, del estado de Bahía.

La fuente de información son los informes que figuran en la página web de la Secretaria de Estado de Segurança Pública de Bahía (http://www.ssp.ba.gov.br/modules/conteudo/conteudo.php?conteudo=106)

Teresina

Es la capital del estado de Piauí.

La información sobre homicidios tiene como fuente a la Policía Civil del estado de Piauí. La estadística oficial de enero a diciembre de 2019 indica la ocurrencia de 239 homicidios (http://www.ssp.pi.gov.br/estatisticas/).

Con una población de 864,845 la tasa fue de 27.64, inferior a la ciudad que en el ranking ocupa la posición 50. Por tanto, Teresina salió del ranking.

Vitória da Conquista

Se trata de un municipio eminentemente urbano del estado de Bahía.

La fuente de información son los informes que figuran en la página web de la Secretaria de Estado de Segurança Pública de Bahía (http://www.ssp.ba.gov.br/modules/conteudo/conteudo.php?conteudo=102).


Colombia

Las estimaciones de población son del Departamento Administrativo Nacional de Estadística. 

Los datos sobre homicidios son del documento “Información preliminar de lesiones fatales de causa externa en Colombia. Enero a diciembre de 2019.” del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia (https://www.medicinalegal.gov.co/cifras-de-lesiones-de-causa-externa).

Cali (conurbación)

Por los criterios explicados en informes precedentes, se entiende a la conurbación de Cali a los municipios de Cali y Yumbo.

En el municipio de Cali se registraron 1,073 homicidios y 103 en el de Yumbo, para dar un total de 1,176.

Cúcuta (conurbación)

Por los criterios explicados en informes precedentes, la conurbación está compuesta por los municipios de Cúcuta, Los Patios y Villa del Rosario.

Salió del ranking en la edición 2018, pero regresa en la presente.

Con la misma fuente de información, en Cúcuta se registraron 241 homicidios, en Los Patios 16 y en Villa del Rosario 46, para dar un total de 303.

Palmira

Con la misma fuente de información sobre homicidios en 2019 se registraron 124, 25 menos que en 2018.

El Salvador

San Salvador (Área Metropolitana de San Salvador)

Con base en la información del Instituto de Medicina Legal,  las cifras de los 14 municipios que integran el área metropolitana de San Salvador (12 del departamento de San Salvador y 2 del departamento La Libertad), las cifras completas para 2019 se exponen en la siguiente tabla.

La fuente de información demográfica fue el documento “El Salvador. Proyecciones de población municipales 2005 – 2020” de la Dirección General de Estadística y Censos. 

Con 562 homicidios y una población de 1,810,741 habitantes, San Salvador tiene una tasa de 31.04 homicidios por cada 100 mil habitantes. Por tanto, ya no figura en esta edición de las 50 ciudades más violentas del mundo.


Estados Unidos

Baltimore

La fuente de información de homicidios es la nota “2019 closes with 348 homicides in Baltimore, second-deadliest year on record” (https://www.baltimoresun.com/news/crime/bs-md-ci-cr-2019-homicide-final-count-20200101-jnauuumukbdh3edsyypspsm3he-story.htmll), dado que la base de datos del Baltimore Police Department se encontraba incompleta (https://www.baltimorepolice.org/crime-stats/open-data)

Las estimaciones de población son del United States Census (https://www.census.gov/quickfacts/fact/table/baltimorecitymaryland,US/PST045217).

Detroit

A falta de estadística oficial se retoma la cifra de la nota periodística “Detroit crime still trending down in 2019, but homicides tick up” (https://www.michiganradio.org/post/detroit-crime-still-trending-down-2019-homicides-tick).

Las estimaciones de población son del United States Census (https://www.census.gov/quickfacts/detroitcitymichigan). 

New Orleans

La fuente de la información sobre homicidios es la nota periodística “New Orleans 2019 murder total increases to 120 after 1 victim left off initial NOPD tally” (https://www.nola.com/news/crime_police/article_433cb30e-486c-11ea-b6d0-4bd09e21357c.html)

Las estimaciones de población son del United States Census (https://www.census.gov/quickfacts/neworleanscitylouisiana).

En virtud de que la tasa (30.76) de la ciudad fue inferior a la que ocupó la posición 50, New Orleans salió del ranking en la presente edición.

ST. Louis 

La fuente de incidencia de homicidios fue la estadística del St. Louis Metropolitan Police Department (http://www.slmpd.org/images/Homicide_Stats_for_Website.pdf).

Las estimaciones de población son del United States Census (https://www.census.gov/quickfacts/stlouiscitymissouri).

Guatemala

Guatemala 

Cabe recordar que las cifras se refieren al área metropolitana de Guatemala, que según el criterio de este estudio consta de los municipios de Amatitlán, Fraijanes, Guatemala, Mixco, San José Pinula, San Juan Sacatepéquez, San Miguel Petapa, San Pedro Ayampuc, San Pedro Sacatepéquez, Santa Catarina Pinula, Villa Canales y Villa Nueva.

Las cifras de homicidios y habitantes son las siguientes:


La fuente de los datos sobre homicidios es el documento “Reporte estadístico diciembre 2019” del Consejo Nacional de Seguridad de Guatemala (https://stcns.gob.gt/docs/2019/Reportes_DMC/RE%20DIC2019_Web.pdf).

La fuente de información demográfica fue el documento “Guatemala: Estimaciones de la Población total por municipio. Período 2008-2020 (al 30 de junio)” del Instituto Nacional de Estadística (http://www.oj.gob.gt/estadisticaj/files/poblacion-total-por-municipio1.pdf).

Honduras

De ambas ciudades – San Pedro Sula y Distrito Central – la fuente de información es la Secretaría de Seguridad de Honduras (https://www.sepol.hn/sepol-estadisticas-honduras.php?id=161).

Las estimaciones de población son del Instituto Nacional de Estadística de Honduras (http://170.238.108.227/binhnd/RpWebEngine.exe/Portal?BASE=PROYPOB&lang=ESP)

Jamaica

Kingston (metropolitana)

Como es costumbre, el gobierno de Jamaica es un ejemplo de opacidad de información estadística criminal. Pero en esta ocasión, además, las informaciones periodísticas fueron muy escasas.

Encontramos la nota “Getting Away With Murder...78 Per Cent Of Killings This Year Unresolved” (http://jamaica-gleaner.com/article/news/20191102/getting-away-murder78-cent-killings-year-unresolved)), que presentan datos por división policial, de enero a octubre de 2019.

A falta de datos procedimos a proyectar esas cifras para todo el año.

La fuente de información por homicidios es, entre otras, la nota “Recent History of Murder in Jamaica” (http://digjamaica.com/m/blog/recent-history-murder-jamaica/).

La información sobre estimación de población tuvo esta fuente: http://jis.gov.jm/information/parish-profiles/.

México

Como se ha explicado en anteriores ediciones, en México existe un esquema de información criminal del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), que presenta datos desagregados por estado y municipio respecto a más de 60 tipos penales, incluidos los homicidios dolosos y modalidades de los delitos (intencionales y no intencionales; el tipo de arma utilizada en el caso de los homicidios; con o sin violencia, en el caso de robo, etcétera).

El problema es que la información no se refiere en la mayoría de los casos a homicidios (esto es, al número de víctimas) sino a las carpetas de investigación que por ese delito se abren a partir de eventos criminales (en que puede haber más de una víctima).

El SNSP ha venido desarrollando en los últimos cinco años otro registro, ese sí de víctimas. Su limitante es que su grado de desagregación es estatal y no municipal.

El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) realiza su propio conteo de homicidio con base en el número de víctimas y con grado de desagregación hasta nivel municipal. Sus cifras son más confiables y suelen ser mayores a las del SNSP, incluso cuando éste cuenta víctimas. El problema es que las cifras del INEGI de 2019 se difundirán hasta finales de 2020 (las definitivas).

Ante ello hemos utilizado distintos métodos de estimación para resolver la falta de datos actualizados y confiables, bajo el imperativo de que sean conservadoras para no rebasar las cifras reales, una vez que se conozcan. El método de estimación que se ha probado más adecuado es el de establecer, por un lado, el porcentaje de diferencia entre las cifras de carpetas de investigación de homicidio por municipio y, por otro, las cifras de homicidio del INEGI también por homicidio (en este caso eso sólo es posible sólo de 2018 y no de 2019). Asimismo, se establece la diferencia porcentual entre las cifras del SNSP de carpetas de investigación por homicidio y el número de víctimas por estado (pues no hay desagregación municipal), eso sí respecto a 2019.

De estos porcentajes, sea de un tipo o sean del otro, se utiliza el más bajo para recalcular las cifras de homicidio de los homicidios del SNSP por municipio que, cabe insistir, son de carpetas de investigación no de víctimas.

La comparación entre estimaciones y datos del INEGI para 2018 es la siguiente:

En esta ocasión nuestras estimaciones presentaron un sobre-registro en las ciudades que se incluyeron en el ranking de los estados de Guerrero, Sinaloa y Tamaulipas..

En ningún caso la estimación sobrepasó el 10%, pero para la presente edición debimos ajustar el cálculo para una predicción más certera. Precisamente en esas ciudades el cálculo será un 10% inferior al que resulte del ejercicio que hemos venido realizando en los últimos años para los municipios y ciudades. 

En realidad ese ajuste fue necesario sólo para Tamaulipas, pues los municipios-ciudades de Guerrero y Sinaloa presentan una diferencia inferior al 10% entre los datos del SNSP y los del INEGI y en ese caso el criterio prestablecido es de tomar los datos reportados al SNSP. Cabe señalar que en algunos pocos casos el INEGI presenta subregistros, sobre todo de Baja California.

Ahora bien, respecto al primer ejercicio, el de comparar las cifras del INEGI y las del SNSP respecto a 2018, el resultado es el siguiente:

Notas: 

a) A partir de 2019 se considera la ciudad de Irapuato formada no sólo por el municipio del mismo nombre, sino además del de Salamanca, con el que está conurbado, según los criterios prestablecidos de conurbación de este estudio periódico.

b) En 2019 se incluyó, por primera vez, la ciudad de León, constituida por los municipios de León, San Francisco del Rincón y Silao de la Victoria.

c) En 2019 se incluyó, por primera vez, la ciudad de Guadalajara, constituida por los municipios de Guadalajara, Ixtlahuacán de los Membrillos, El Salto, Tlajomulco de Zúñiga, San Pedro Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan.

d) Se incluye por primera vez la ciudad de Morelia, Michoacán.

e) En este año reingresó al ranking la ciudad de Cuernavaca construida por los municipios de Cuernavaca, Emiliano Zapata, Jiutepec, Temixco y Xochitepec.

f) El municipio de Benito Juárez es conocido como la ciudad de Cancún.

g) Ciudad Obregón es parte del municipio de Cajeme, Sonora (en la ciudad se localiza el 70% de los habitantes del municipio).

h) Por primera vez se incluye a la ciudad de Minatitlán constituida por los municipios de Jáltipan, Minatitlán y Cosoleacaque.

i) Por primera vez se incluye a la ciudad de Zacatecas, constituida por los municipios de Guadalupe y Zacatecas.

El resultado de la comparación entre las cifras de carpetas de investigación iniciadas por homicidio y la cifra de víctimas por estado en 2019, se presenta en la siguiente tabla.


Al tomar por los porcentajes de diferencia más bajos de cualquiera de las dos tablas anteriores (en realidad en todos, excepto Sonora, los casos el porcentaje menor es el de la diferencia estatal entre el número de carpetas y de víctimas), el resultado es el que se expone en la siguiente tabla:

Para calcular la cifra de asesinatos de Ciudad Obregón, capital del municipio de Cajeme del estado de Sonora, es estimó en 401 la cifra de homicidios para el municipio de Cajeme y se calculó que el 70% de esos homicidios corresponde a la ciudad en sí: 281.

Las fuentes de información sobre incidencia de homicidio son, del SNSP y del INEGI, respectivamente:
https://www.gob.mx/sesnsp/acciones-y-programas/incidencia-delictiva-87005?idiom=es
https://www.inegi.org.mx/sistemas/olap/proyectos/bd/continuas/mortalidad/defuncioneshom.asp?s=est

Respecto a Tijuana y Ensenada, del estado de Baja California, según ya se indicó se tomaron por válidas las cifra de víctimas de homicidio del gobierno del estado.

En el caso de Tijuana se incluyen las cifras tanto del municipio del mismo nombre como las del municipio de Playas de Rosarito, que está conurbado con el primero.

Las fuentes de información en estos casos corresponden al link: https://www.seguridadbc.gob.mx/contenidos/estadisticas2.php

Respecto a los datos de población retomamos las estimaciones o proyecciones del Consejo Nacional de Población, las cuales incluyen los niveles de desagregación estatal, municipal y por localidad (http://www.conapo.gob.mx/es/CONAPO/Proyecciones)

La ciudad de Tepic (área metropolitana), que figuró en la anterior edición ya no lo hizo en esta por tener una tasa (15 por cada 100 mil habitantes) muy por debajo de la ciudad que ocupó la posición 50.  También salió del ranking Coatzacoalcos, por ser su tasa (31.98) inferior a la de la posición 50.

Puerto Rico

La cifra de homicidios tiene como fuente al gobierno de Puerto Rico (https://estadisticas.pr/en/estadisticas-mas-recientes?type=delitos_tipo_i)

Y los estimados de población son de la oficina de censos de Estados Unidos (https://www.census.gov/quickfacts/sanjuanmunicipiopuertorico).


Sudáfrica

Las cifras corresponden al período que va de marzo de 2018 a abril de 2019, según la estadística del South African Police Service.  Estos datos no se encuentran organizados por ciudad, sino por provincia y estación de policía. De modo que de las cifras de homicidios de las estaciones de cada provincia consideramos las de las estaciones que corresponden a cada ciudad.

En todos los casos la fuente de información demográfica fueron las proyecciones de población del Statistics South Africa Service, específicamente la base de datos “District Council projection by sex and age 2002 2019” (http://www.statssa.gov.za/?page_id=1854&PPN=P0302).


Venezuela

Las dificultades para acceder a información sobre la incidencia de homicidios en Venezuela son ya casi infranqueables. 

Los datos oficiales son por completo falsos, pura propaganda. La prueba es que los datos no son verificables por observadores independientes y contradicen la experiencia cotidiana de los venezolanos.

La crisis en que el régimen ha sumido a Venezuela ha sido tan devastadora, que no sólo por la represión, sino incluso por el mero efecto del desastre económico, la prensa independiente casi ha desaparecido.

Y esa prensa era la fuente de información alternativa las mentiras oficiales. Pero lo que queda de esa prensa ha dejado de producir esa información.

Hay ONG que tratan de producir información alternativa. El problema con el Observatorio Venezolano de la Violencia es que ofrece tasas de homicidios por estado y nacionales, pero sin los elementales requisitos de clarificar sus fuentes de información u ofrecer la base demográfica para el cálculo.

En esta ocasión solicitamos al Observatorio su colaboración para aportar información debidamente respaldada. Respondió con un mero acuse de recibo y nada más.

Por tanto, para calcular las tasas de homicidios de las ciudades procedimos a lo siguiente:

    Retomamos la cifra nacional de homicidios del Observatorio en 2019: 16,506 la cual es un 28.38% inferior a la de 23,047 difundida por la misma organización respecto a 2018. A decir verdad, no sabemos si se produjo ese descenso, pero no tenemos más remedio que suponer que sí.
    Las cifras absolutas de homicidios por ciudades que presentamos en 2018, las recalculamos para 2019 con ese mismo porcentaje de reducción a nivel nacional. Obviamente, no sabemos si ese porcentaje fue igual en todas las ciudades, pero no tenemos más remedio que suponer que sí.
    Las cifras de población, según los estimados y proyecciones oficiales, debimos recalcularlas, en virtud de que desde 2013, 4.7 millones de venezolanos se han visto obligados a abandonar el país según la OEA. De modo que si según la proyección oficial en Venezuela hubo 32,219,521 habitantes en 2019, en realidad hubo 27,519,521, es decir un 14.59% menos.
    Pues ese mismo porcentaje de reducción lo aplicamos a la población estimada de cada uno de los municipios que componen las ciudades. No sabemos si la reducción fue igual, inferior o superior en todos los casos, pero no hay otra forma de calcular, pues no hay datos confiables sobre el origen último de los venezolanos expatriados.

Con base en esos cálculos se establecieron las respectivas tasas de las ciudades para 2019, que se aprecian en la siguiente tabla:

El resultado no nos satisface, pues es demasiado especulativo. Pero no hay alternativa: es esto o nada.

Ranking de la violencia en los municipios 2019
 

Los mayores subsidios del gobierno de AMLO no bajaron la violencia ni lo harán


• Veracruz, el segundo estado con más becas de “Jóvenes construyendo el futuro”, tiene el municipio con más secuestros en el país y 9 de los 20 municipios con las tasas más elevadas.
• El municipio de Playas de Rosarito, BC fue el más violento del país.
• Guanajuato, Baja California y Colima se erigen como los epicentros de la violencia en México.


No fue el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador el primero en pretender reducir la violencia mediante la llamada "prevención social del delito", esto es, qué con programas de subsidios los delincuentes, supuestamente, ya no se verían "obligados a delinquir".

En “prevención social del delito” el gobierno de Felipe Calderón gastó 3 mil millones de pesos y el gobierno de Enrique Peña más de 13 mil millones de pesos. Pero al final de la administración anterior México tenía el mayor nivel de violencia hasta entonces registrado.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se propuso profundizar y llevar al límite esa misma política. Sólo en su primer año y en un solo programa (“Jóvenes construyendo el futuro”), el nuevo gobierno se gastó 43 mil millones de pesos, casi tres veces más que lo que gastaron en “prevención social del delito” los gobiernos de Calderón y Peña en 9 años. ¿Y el resultado? No por muchos "becarios" dejaron de haber sicarios; la violencia empeoró, no disminuyó.

A pesar del fracaso de la “política de prevención social del delito”, para 2020 se presupuestaron casi 70 mil millones de pesos destinados solo a “Jóvenes construyendo el futuro” y hoy el país vive su máximo nivel de violencia.

A partir de 2013 iniciamos el estudio periódico sobre la violencia en los municipios de 100 mil o más habitantes, específicamente para evaluar el impacto de la política de prevención social del delito, la aparentemente estaba focalizada en los municipios más poblados y eminentemente urbanos.

De acuerdo con la edición 2019 del “Índice de Violencia Municipal”, que hoy presentamos, por segundo año consecutivo, fue Martínez de la Torre, Veracruz el municipio con la más elevada tasa de secuestros: 15.30 por cada 100 mil habitantes (casi el doble del año pasado), que es 14 veces más elevado que la tasa promedio para el país: 1.04.

En la segunda posición se colocó Tecomán, Colima con una tasa de 8.29 y en la tercera Orizaba, Veracruz con una tasa de 8.23.

Entre los 20 municipios con tasas más elevadas de habitaciones nueve fueron de Veracruz. Pero este es el segundo estado del país con más beneficiarios del programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” (11% del total de todas las becas), lo que confirmó el fracaso del programa, pretendidamente para inhibir la delincuencia.

Otros de los principales hallazgos de la más reciente edición del estudio periódico son:

• En 2019 el municipio de Playas de Rosarito fue el más violento del país con 103.70 puntos; el segundo municipio más violento fue Manzanillo (86.87 puntos) y el tercero fue Tijuana (85.71 puntos).

De los 238 municipios del estudio, 121 presentan un índice de violencia superior nacional y que es de 26.81 puntos. (En 2018 fueron 104 los municipios que rebasaron el índice de violencia nacional). Y siete de los 20 municipios más violentos están en Guanajuato.

• En Baja California, Morelos, Oaxaca y Zacatecas, el 100% de los municipios que incluyen el estudio a su vez forman parte de los 121 con un índice de violencia superior al nacional. En Guanajuato y Guerrero más el 80% de los municipios que se incluyen en el estudio a su vez forman parte de los 121 con un índice de violencia superior al nacional.

• En 2018, el municipio con la tasa más alta de homicidios fue Playas de Rosarito con 137.79 por cada 100 mil habitantes. En segundo lugar figuró Manzanillo con una tasa de 133.21 homicidios por cada 100 mil habitantes y en tercer lugar Tijuana con una tasa de 114.05.

Ochenta y dos de los 238 municipios presentan tasas de homicidio superiores a la nacional que en 2019 fue de 24.00, según los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

De los 20 municipios con mayores tasas de homicidios, siete corresponden a Guanajuato y tres a Baja California.

• Campeche, Campeche presentó la tasa más alta de críticas con 52.24 por cada 100 mil habitantes, la cual es casi cuatro veces la tasa nacional de 13.47.

En segundo lugar figuró Pesquería, Nuevo León con una tasa de 42.28 violaciones por cada 100 mil habitantes y en tercero Cuautla, Morelos, con una tasa de 40.34.

De los 20 municipios con tasas más altas de violación tres correspondieron a Hidalgo.

Asimismo, de los 238 municipios en 113 las tasas de violación fueron superiores a la nacional (13.47).

• Guanajuato, Guanajuato presentó la tasa más elevada de lesiones dolosas (486.48 por cada 100 mil habitantes), la cual cuadruplica la media nacional (121.95).

En segundo lugar figuró San Miguel de Allende, Guanajuato con una tasa de 416.59 lesiones dolosas por cada 100 mil habitantes y en tercero Pachuca, Hidalgo, con una tasa de 386.77.

De los 20 municipios con tasas más altas de lesiones dolosas ocho correspondieron al Estado de México y seis a Guanajuato.

Asimismo, de los 238 municipios en 123 las tasas de lesiones dolosas fueron superiores a la nacional (121.95).

• En 2019 fue Ecatepec, México el municipio con la tasa más alta de robos con violencia: 964.15 por cada 100 mil habitantes, que casi quintuplica la tasa promedio para el país: 218.69.

En la segunda posición se colocó Centro, Tabasco con una tasa de 944.42 y la tercera Celaya, Guanajuato con una tasa de 897.63.

Entre los 20 municipios con tasas más elevadas de robo con violencia nueve fueron del Estado de México y cuatro de Ciudad de México.

• Noventa y tres de los 238 municipios que tienen tasas de robo con violencia superior a la del promedio nacional (218.69).

• Zacatecas, Zacatecas, por segundo año consecutivo presentó la tasa más alta de extorsiones con 55.62 por cada 100 mil habitantes, la cualidad es 61.37% superior a la del año anterior y casi nueve veces la tasa nacional de 6.53.

En segundo lugar, figuró Zumpango, México, con una tasa de 32.41 extorsiones por cada 100 mil habitantes y en tercer Fresnillo, Zacatecas, con una tasa de 31.96.

• De los 20 municipios con tasas más altas de extorsiones ocho corresponden al Estado de México y tres a Zacatecas), esto es, la totalidad de los incluidos en el estudio).

Asimismo, de los 238 municipios en 120 las tasas de extorsiones fueron superiores a la nacional (6.53).

 

Ciudad de México, 4 de mayo de 2020

 

La violencia en los municipios de México

(2019)

Más subsidios tampoco han reducido la violencia, ni la reducción

 

http://www.seguridadjusticiaypaz.org.mx

4 de mayo de 2020 

 

 

Presentación

La razón principal por la cual iniciamos el estudio periódico sobre la violencia en los municipios (de más de 100 mil habitantes) en el país, fue la decisión del presidente de la República, Enrique Peña, de buscar reducir la violencia mediante la llamada "prevención social del delito ”, esto es, un mayor gasto en programas de acciones no coercitivas del Estado frente a la delincuencia.

La esencia de esta orientación, que continuaba y se movía más lejos similar política del gobierno de Felipe Calderón, era la reparación del subsidio entre segmentos de la sociedad que se identificaba como propensos a delinquir. Los subsidios se han efectivos mediante cursos de capacitación, campañas de concientización, fomento de actividades culturales, deportivas y recreativas y la recuperación de espacios públicos, principalmente.

Para tal propósito, el gobierno identificó un centenar de municipios en los que enfoca la llamada “prevención social del delito”. Con el paso del tiempo, el universo de intervención se fue expandiendo.

Para determinar los resultados de esa política desarrollamos nuestro estudio de periodicidad anual desde 2013 (y solo omitió el correspondiente a 2016). Para ello definimos un universo de los municipios de 100 mil o más habitantes. Se trata de municipios predominantemente urbanos y en los que con antelación ya se sabía se concentraba la incidencia criminal en general y los delitos violentos en particular.

Para este estudio periódico, partícipes de una hipótesis: que la llamada prevención social carece de toda eficacia en reducir la incidencia de los delitos en general y la violencia en particular. Hemos sostenido y sostenemos que, conforme a la experiencia universal y nacional las únicas maneras efectivas de prevenir el delito son:

* Fijarse metas de reducción del delito a cumplirse en plazos perentorios y hacer dependiente de su cumplimiento la permanencia en los cargos en las instituciones de seguridad pública.

* El abatimiento de la impunidad mediante la investigación efectiva de todas las denuncias, la obtención de muchas más órdenes de aprehensión, el cumplimiento de esos mandamientos judiciales y el logro cada vez más sentencias condenatorias.

* La desarticulación completa de las estructuras de los grupos criminales.

La experiencia confirmada, por enésima vez, la hipótesis. Los municipios en los que se enfocó el programa de “prevención social del delito”, la inseguridad y la violencia siguen siendo igual o más elevadas que antes. Las variaciones en el nivel de violencia en estados, regiones o municipios no guardan ninguna relación con la “prevención social del delito”, sino sobre todo con los análisis y las decisiones de los grupos criminales y sus pugnas.

En “prevención social del delito” se gastaron más de 16 millones de pesos (casi 3 millones con Calderón y más de 13 millones con Peña) sin ningún resultado. Fue dinero tirado a la basura. El país terminó siendo más violento e inseguro.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se propuso profundizar y llevar al límite esa política absolutamente errónea. Sólo en su primer año y en un solo programa (“Jóvenes construyendo el futuro”), el nuevo gobierno se gastó 43 mil millones de pesos, casi tres veces más que lo que gastaron en “prevención social del delito” los gobiernos de Calderón y Peña ¿Y el resultado? No por muchos "becarios" dejaron de haber sicarios; la violencia empeoró, no disminuyó.

Pero ya que por enésima vez se ha probado cuan errónea es esta política, se porfía en ella y con mayor dilapidación de los recursos públicos. Para 2020 se presupuestaron casi 70 millones de pesos para “Jóvenes construyendo el futuro” y otros 25 millones de pesos para “Prevención del delito, combate a las adicciones, rescate de espacios públicos y promoción de proyectos productivos”.

El fundamento de la "prevención social del delito" es una falacia: que las personas "roban por necesidad", que las condiciones socioeconómicas (pobreza, marginación, desempleo, desigualdad en los ingresos) determinan la conducta criminal. No hay ninguna base científica, empírica, de esta suposición. Se trata de puro dogmatismo ideológico de la "criminología" socialista.

Por eso y porque en general debemos medir la evolución de la incidencia de la violencia, es que hemos mantenido este estudio periódico y el Índice de Violencia Municipal.

Las características principales del estudio de 2019 son:

1. Comprende los 238 municipios que tenían 100 mil o más habitantes en 2019, según las proyecciones demográficas del Consejo Nacional de Población. En 2018 fueron 234 los municipios de esa magnitud demográfica.

En los 238 municipios había en 2019 un total de 82,350,829 habitantes, quienes constituyeron el 66.30% de la población del país y en donde tiene el lugar también el 83.25% de los seis delitos referidos que el estudio considera: homicidio doloso, secuestro, accidente, lesiones dolosas, robo con violencia y extorsión.

Específicamente en estos municipios ocurrieron el 72.43% de los homicidios dolosos en el país; el 65.20% de los secuestros; el 76.55% de las amenazas; el 77.86% de las lesiones dolosas; el 88.03 de los robos con violencia y el 79.89% de las extorsiones.

2. Calcula las tasas por cada 100 mil habitantes de seis delitos violentos intencionales: homicidio doloso, secuestro, violación, lesiones dolosas, robo con violencia y extorsión, como en estudios anteriores. El cálculo de las tasas es mediante una operación simple aritmética que es parte de “la regla de tres”: el número de delitos en una jurisdicción dada dividida entre el número de habitantes de la misma y el resultado multiplicado por 100 mil.

3. Ordena los 238 municipios en posiciones de mayor a menor tasa de incidencia respecto a cada uno de los seis delitos.

4. Ofrece un índice general de violencia de los municipios, que se integra en un solo parámetro las tasas de cada uno de los seis delitos, a partir de otorgar a cada tipo de delito un valor no igual, sino ponderado, según criterios fijos sobre la magnitud del daño que los distintos crímenes tienen en las víctimas directas e indirectas. El índice permite decir, propiamente, que jurisdicción objeto de comparación (para el caso municipio) es más o menos violenta que otra.

1. Metodología

Datos demográficos

La razón principal para haber considerado para el estudio municipios de más de 100 mil habitantes y no todos, es el hecho de que la violencia se concentra en las zonas urbanas y específicamente los municipios de más de 100 mil habitantes –en su gran mayoría- son eminentemente urbanos.

Es en estos municipios en los que se han concentrado las muy ineficaces políticas gubernamentales de prevención del delito basado en subsidios, cursos y en acciones generales no coercitivas.

Quepa la digresión: en su momento publicitario que esas políticas no iban a funcionar y se estaba arrojando a la basura grandes sumas del dinero de los contribuyentes. Las políticas fracasaron y debieron ser abandonadas, sin que tampoco se adoptaran las indicadas.

En ejercicios anteriores recurrentes a nuestras propias modificaciones de población, pero a partir de esta edición utilizamos las conexiones del CONAPO. Se trata finalmente de cifras oficiales y en aras de la homogeneidad es conveniente utilizarlas en combinación de las cifras, igualmente oficiales, sobre incidencia delictiva.

Datos de incidencia delictiva

Respete los datos de incidencia delictiva, el imperativo es conciliar dos necesidades primordiales: los datos sean los más recientes que sean posibles y también sean lo más completos.

El sistema de generación y difusión de estadísticas criminales en México ha tenido importantes progresos en los últimos años. Este sistema es cada vez más transparente, más desagregado y puntual en su difusión.

Esto permite que un poco más de un mes de concluido el año anterior, sea posible contar con cifras oficiales completas, en lugar de recurrir a proyecciones y cifras.

La fuente de información de los datos es el SNSP, los mismos que pueden consultar y descargar en esta dirección de Internet: https://www.gob.mx/sesnsp/acciones-y-programas/incidencia-delictiva-87005?idiom= es

Sin embargo, las cifras del SNSP siguen presentando una deficiencia conceptual importante que viene desde los inicios del sistema estadístico oficial y el cual no se ha corregido y homologado con las mejores prácticas internacionales en la materia.

Ese defecto consiste en lo que el SNSP entiende por delitos no se ajusta a la práctica universalmente aceptada. Está consistente en contar todos los delitos que cada persona haya sufrido durante un evento criminal.

Por el contrario, el SNSP ha contactado con averiguaciones previas, después de carpetas de investigación y “delitos en carpetas de investigación” sin que esto esté unívocamente definido. Más recientemente se ha contactado el número de víctimas. Pero en este ¿la víctima de, por ejemplo, violencia, lesiones y robo figura o no en la cuenta de cada delito?

Supongamos que una carpeta de investigación se inicia por el secuestro de tres personas en un mismo acto. Habría que, para empezar, contar no uno sino tres secuestros. Además, en este ejemplo, una de las víctimas podría haber sufrido lesiones dolosas (por ejemplo, mutilación) y / u homicidio, otra víctima lesiones dolosas y robo (del vehículo por ejemplo) y la tercera podría haber sufrido una lesión.

Cada uno de los delitos debiera ser contado, de todos los eventos criminales respecto a los cuales la autoridad tenga noticias, ya sea desde las denuncias o de las investigaciones de oficio. Eso es tan simple, no se hace y no podemos saber la magnitud exacta de los delitos de los que oficialmente la autoridad competente tiene conocimiento.

Además debe recordar que el proceso penal se desarrolla conforme al principio de individualizar cada conducta antisocial y en su caso personalizar la responsabilidad de los autores. Los jueces no juzgan en paquete.

Al parecer solo en Baja California se está procesando conforme a esa norma, de ahí las diferencias entre los registros del gobierno local y el SNSP.

En 2019 en la cuenta sobre “delitos” del SNSP se consigna un total de 30,377 homicidios dolosos, pero en la cuenta de víctimas se registra 35,588: la primera cuesta es un 17,15% inferior a la segunda.

Pero en aras de la homogeneidad de los datos del estudio, en todos los casos debe usar la misma fuente: la cuenta de "delitos" el SNSP.

Adecuadamente, como se sintió, el SNSP ha utilizado un registro aparte de víctimas de gran número de tipos de delitos, registro que parece asemejarse a la práctica universal aceptada. Pero el problema, para el caso, es que esos datos no tienen desagregación en el nivel municipal.

En tanto estas deficiencias en las estadísticas se corrigen, no hay más remedio que tomar los datos con todo y sus defectos.

No sobra recordar que los datos oficiales sobre incidencia delictiva apenas son una parte de los delitos realmente ocurridos. Con la única excepción de los homicidios dolosos, la gran mayoría de los delitos acaecidos no incluidos en los registros oficiales, son la "cifra negra".

Esto en principio podría remediarse con las encuestas de victimización. Pero, por un lado, tenemos fuertes reservas sobre la confiabilidad de los resultados de las encuestas del INEGI y su metodología y, por otro, esas encuestas no tienen nivel de desagregación municipal.

Índice de Violencia Municipal

El cálculo de las tasas de incidencia por cada 100 mil habitantes revela que los municipios están más o menos afectados por cada uno de los seis delitos violentos, pero por sí mismos no tienen derecho a responder la pregunta: ¿Cuál es más violento que otro impuesto las tasas? de los distintos delitos?

Es decir, con un índice de violencia se trata de tener un solo parámetro capaz de especificar en forma unitaria las tasas de incidencia de cada uno de los seis delitos.

Una forma simple, pero muy inexacta, de responder a la pregunta sería elaborar un promedio de las tasas de los delitos, para luego ordenar los promedios y así determinar qué municipio corresponde la primera posición - es el más violento- y después el resto .

Para medir la magnitud de la violencia es necesario reconocer tantos sus aspectos puramente cuantitativos como cualitativos y, para el segundo, las observaciones objetivas y subjetivas.

Los delitos violentos y en general todo tipo de delitos no se presentan en cantidades iguales, en tiempo y espacio, ni tienen efectos iguales. Objetivamente el efecto de un homicidio es mucho mayor al de un atraco o una extorsión.

Pero además, los delitos están tipificados y merecen penas diferenciadas, según su categoría y diversas condiciones en que tienen lugar. La sentencia prevista por el código penal para cada delito expreso la intensidad del reproche que la sociedad hace a quienes violentan sus reglas de convivencia y el reproche es diferenciado, según el grado en que ella se siente vulnerada y amenazada.

Para elaborar el índice, por tanto, no puede darse cuenta de una calificación igual a los seis delitos, sino una ponderada, en atención a su gravedad, impacto, trascendencia y perjuicio a las víctimas directas e indirectas.

Pero esta es la dimensión cualitativa del asunto, pero ¿la cuantitativa? Por ejemplo, los robos con violencia o las lesiones dolosas son más frecuentes que los homicidios o los secuestros, es decir los menos graves suelen ser más frecuentes que los más graves ¿Cómo integrar entonces este aspecto?

Este punto ya está resuelto en principio con, la tasa de incidencia por cada 100 mil habitantes, la cual permite hacer comparaciones entre jurisdicciones de igual categoría (municipios con municipios, entidades federativas con entidades federativas), pero con diferencias de población y de incidencia delincuente.

El componente que realmente falta es el peso específico específico o valor ponderado a dar a cada delito. La idea es que el índice resulte de multiplicar las tasas por el valor ponderado que a cada tipo de delito se haya asignado. Al otorgarse estos valores ponderados se corrige la diferencia entre frecuencia y gravedad de los delitos.

En tal sentido, considere la calificación del índice requerido expreso sobre la base de 100 puntos y distribuya esta cantidad entre los diferentes delitos, del modo siguiente:

• 55 puntos por homicidio doloso
• 22 puntos por habitación
• 13 puntos por violación
• 4 puntos por lesiones dolosas
• 3 puntos por robos con violencia
• 3 puntos por extorsión

La asignación de estos valores no es caprichosa, responde a criterios justificados y fijos, que toman en consideración:

• El reproche diferenciado que las leyes penales hacen a los distintos delitos.
• Las condenas que en efecto se imponen a los autores de los distintos delitos (dentro de los márgenes de mínima y máxima pena).
• La trascendencia objetiva del delito.
• La duración (promedio) del evento criminal.
• Los perjuicios físicos, económicos y psicológicos que el delito causa las víctimas directas e indirectas.
• La perdurabilidad del trauma causado por el evento criminal.
• Las posibilidades en principio de la recuperación de la víctima
• El efecto que para el conjunto social tiene cada tipo de delito.

El homicidio doloso es el delito más grave porque objetivamente es el más perjudicial, al imponer a la víctima un daño definitivo, irreparable e irreversible. Por eso, por constituir la más intolerable de las faltas, el reproche penal es el más severo. Sólo cuando en otros delitos se presenta la agravante de la muerte de la víctima, se equipara la condena reservada para los autores de homicidio. En promedio la condena del homicidio calificado suele duplicar o más la del siguiente delito más grave, que es el segundo.

El homicidio doloso supera por sí misma dada su gravedad a los cinco delitos violentos restantes, incluso en su conjunto, de ahí que se le atribuya 55 de los 100 puntos.

El siguiente delito en escala de valoración es el segundo, cuya gravedad supera a los cuatro restantes en virtud de que:

• Bajo las condiciones de secuestro la víctima se encuentra bajo la amenaza real y con frecuencia materializada de sufrir asesinato, violación, tortura, lesiones y mutilación.
• Mientras que la duración de los otros eventos criminales se mide en minutos, el plagio se prolonga por días y semanas. Durante ese tiempo no solo la víctima directa sino sus allegados viven una situación permanente de crisis.
• Los secuestros producto un daño patrimonial mucho más severo y productor un trauma que suele prolongarse por el resto de la vida, incluso de manera más persistente que la infección.

Por eso se le atribuyen los 22 puntos que casi equivalen a la mitad de los asignados al homicidio.

Tras del secuestro en la escala se considera el delito de violación, ya que aunque los eventos suelen ser de menor duración que los secuestros, pueden ser una forma extrema de humillación de la víctima y también producen un trauma psicológico mucho más prolongado que el que afecta de las lesiones dolosas Con frecuencia las lesiones suelen ser acompañadas por lesiones y robos. Por estos argumentos se atribuye, para efectos de construcción del índice, 13 puntos a este delito, es decir poco más del 50% que se atribuye al delito de secuestro.

En esta lógica de valoración, restan 10 puntos de 100 que se reparten entre los delitos de lesiones, robo con violencia y extorsión.

¿Por qué otorgar 4 puntos a lesiones y no más? Para comenzar en realidad no se trata solo de lesiones sino de “golpes y lesiones” y la mayoría de estos casos, se da en el marco de riñas.

La información sobre la incidencia de las lesiones dolosas no hace distinción entre agravadas y no agravadas, es decir entre las amenazas que causan daños severos y duraderos (además de poner en riesgo la vida) y las que no.

Por otro lado, la información judicial sobre la gravedad de las sentencias no distingue entre lesiones dolosas y culposas, pero sus datos dan una idea aproximada de la gravedad de las lesiones. En 2011 de las 12.902 sentencias condenatorias impuestas a los responsables de lesiones, el 81% fue de 3 años o menos de prisión y el 93% de 5 años o menos de prisión.

En el siguiente lugar en la escala de valoración figuran los delitos de robo con violencia y extorsión. En el primero se hace un mayor uso de la violencia física y crea riesgos de lesiones y homicidios que el segundo, pero la extorsión, sobre todo cuando se torna periódica, provoca en las comunidades una sensación profunda de inseguridad y falta de autoridad, además de causando perjuicio económico más severo y prolongado que la gran mayoría de los atracos. Por tener una gravedad equivalente, al balancear sus agravantes y atenuantes, se concede un valor similar a estos dos delitos.

Una vez establecidos los valores ponderados de los seis delitos, en la construcción del índice proceden multiplicar las tasas por los valores o factores de ponderación de cada delito. Las cantidades resultantes se suman y dan el puntaje del índice de violencia de cada municipio.

Pero la multiplicación no se hizo por enteros, sino por decimales: en lugar de 55 el valor fue 0.55 por homicidio, 0.22 por segundo y así sucesivamente. El propósito es que los resultados se expresan en decenas, las cuales permiten una mejor visualización de las cantidades que en centenas o millares. Pero debe aclarar que el índice no es una escala de 1 a 100 ni un porcentaje; los puntos pueden ser más o menos de 100.

Ahora bien, ¿por qué en lugar de multiplicar los factores de ponderación por tarifas no hacerlo por las posiciones restringidas de los municipios según sus tarifas? Porque aunque la ordenación es útil, no expresa a cabalidad la magnitud de las diferencias de la incidencia criminal entre municipios, incluso en posiciones específicas.

En el presente documento se exponen los resultados parciales de la multiplicación de las tasas por los factores de ponderación por cada delito y la suma de los mismos lo que da el puntaje de cada municipio en el índice de violencia.

Cuatro advertencias necesarias

1) Hay diferencias importantes entre este estudio y el de las 50 ciudades más violentas del mundo. Y las principales diferencias son:

a) Este estudio es sobre municipios de México de 100 mil o más habitantes; el otro es sobre ciudades de 300 mil o más habitantes.
b) Las ciudades pueden incluir uno o más municipios.
c) Este estudio es respecto a 6 delitos y el otro es respecto a homicidio doloso críticos.
d) En este estudio se utilizarán los datos de “delitos” del SNSP y en el otro sobre víctimas de homicidio doloso. Luego, están fuera del lugar las quejas de autoridades municipales porque su municipio figura con una tasa en este estudio y una más elevada en el otro.

2) Las cifras oficiales sobre extorsión son muy poco dignas de crédito, como se desprende de la simple lectura de notas periodísticas, los informes telefónicos de extorsión y las encuestas del INEGI (con las reservas que tenemos frente a ellas), indican que la incidencia d este delito es mucho mayor. En este caso, la cifra oculta hace casi insignificante el registro oficial.

3) El ranking municipal, por la dinámica de la población, no presenta en cada año el mismo número de municipios, sino una cifra creciente en la medida en que más demarcaciones alcanzan la cifra de 100 mil o más habitantes.

4) Dadas las diferencias en el cálculo de las tarifas, no es recomendable comparar las de 2013 con las de 2014, 2015, 2017 y 2018, sino solo las posiciones específicas. Recuérdese que en 2013 en el caso de los homicidios las cifras son víctimas del número de delitos o víctimas, mientras que en 2012, 2014, en 2015, 2017, 2018 y en 2019 se trata de las cifras oficiales, con los problemas y antes comentados.

Por la misma razón tampoco es recomendable comparar los puntajes en el Índice de Violencia de diferentes años, sino sus posiciones específicas.


2. Principales hallazgos

• Desde el estudio de 2017 anunciamos sobre una reconfiguración del mapa de la violencia. Primero, los estados del norte del país, con excepción de Baja California, dejaron de ser de los más violentos para ceder ante la mayoría de los estados del litoral del Pacífico. Después, en 2018, Guanajuato, en la región de El Bajío, se convirtió en otro epicentro de la violencia. Este cambio se acentuó en 2019.

• De los 238 municipios afectados, resultante que Campeche tiene 2 municipios de 100 mil habitantes o más, pero ambos están entre los 50 más violentos (100%); Oaxaca tiene 3 municipios, pero igualmente los tres son de los 50 más violentos (100%); Colima tiene 4 municipios, pero 3 entre los 50 más violentos (75%); Guanajuato tiene 16 municipios de más de 100 mil habitantes, pero 11 de ellos (68.75%) son de los 50 más violentos; Quintana Roo tiene 3 municipios de más de 100 mil habitantes, pero dos entre los 50 más violentos (66.67%) y Baja California 5 y 3, respectivamente (60%).

• En 2019 el municipio de Playas de Rosarito fue el más violento del país con 103.70 puntos; el segundo municipio más violento fue Manzanillo (86.87 puntos) y el tercero fue Tijuana (85.71 puntos).

• De los 238 municipios del estudio, 121 presentan un índice de violencia superior al nacional y que es de 26.81 puntos (En 2018 fueron 104 los municipios que rebasaron el índice de violencia nacional). Y siete de los 20 municipios más violentos están en Guanajuato.

• En Baja California, Morelos, Oaxaca y Zacatecas, el 100% de los municipios que incluyen el estudio a su vez forman parte de los 121 con un índice de violencia superior al nacional. En Guanajuato y Guerrero más el 80% de los municipios que se incluyen en el estudio a su vez forman parte de los 121 con un índice de violencia superior al nacional.

• En 2018, el municipio con la tasa más alta de homicidios fue Playas de Rosarito con 137.79 por cada 100 mil habitantes. En segundo lugar figuró Manzanillo con una tasa de 133.21 homicidios por cada 100 mil habitantes y en tercer lugar Tijuana con una tasa de 114.05.

Ochenta y dos de los 238 municipios presentan tasas de homicidio superiores a la nacional que en 2019 fue de 24.00, según los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

De los 20 municipios con mayores tasas de homicidios, siete corresponden a Guanajuato y tres a Baja California.

• En 2019, por segundo año consecutivo, fue Martínez de la Torre, Veracruz el municipio con la tasa más alta de segundos: 15.30 por cada 100 mil habitantes (casi el doble del año pasado), que es 14 veces más elevada que la tasa promedio para el país: 1.04.

En la segunda posición se colocó Tecomán, Colima con una tasa de 8.29 y en la tercera Orizaba, Veracruz con una tasa de 8.23.

Entre los 20 municipios con tasas más elevadas de habitaciones nueve fueron de Veracruz y 3 de Morelos.

• Noventa y dos de los 238 municipios que tienen tasas de habitación superiores a la media nacional (1.04). Pero la buena noticia es que en 70 municipios no se registraron secuestros.

• Campeche, Campeche presentó la tasa más alta de críticas con 52.24 por cada 100 mil habitantes, la cual es casi cuatro veces la tasa nacional de 13.47.
En segundo lugar figuró Pesquería, Nuevo León con una tasa de 42.28 violaciones por cada 100 mil habitantes y en tercero Cuautla, Morelos, con una tasa de 40.34.

• De los 20 municipios con tasas más altas de tasas tres correspondieron a Hidalgo.

Asimismo, de los 238 municipios en 113 las tasas de violación fueron superiores a la nacional (13.47).

• Guanajuato, Guanajuato presentó la tasa más elevada de lesiones dolosas (486.48 por cada 100 mil habitantes), la cual cuadruplica la media nacional (121.95).

En segundo lugar figuró San Miguel de Allende, Guanajuato con una tasa de 416.59 lesiones dolosas por cada 100 mil habitantes y en tercero Pachuca, Hidalgo, con una tasa de 386.77.

• De los 20 municipios con tasas más altas de lesiones dolosas ocho correspondieron al Estado de México y seis a Guanajuato.
Asimismo, de los 238 municipios en 123 las tasas de lesiones dolosas fueron superiores a la nacional (121.95).

• En 2019 fue Ecatepec, México el municipio con la tasa más alta de robos con violencia: 964.15 por cada 100 mil habitantes, que casi quintuplica la tasa promedio para el país: 218.69.

En la segunda posición se colocó Centro, Tabasco con una tasa de 944.42 y la tercera Celaya, Guanajuato con una tasa de 897.63.

Entre los 20 municipios con tasas más elevadas de robo con violencia nueve fueron del Estado de México y cuatro de Ciudad de México.

• Noventa y tres de los 238 municipios que tienen tasas de robo con violencia superior a la del promedio nacional (218.69).

• Zacatecas, Zacatecas, por segundo año consecutivo presentó la tasa más alta de extorsiones con 55.62 por cada 100 mil habitantes, la cualidad es 61.37% superior a la del año anterior y casi nueve veces la tasa nacional de 6.53.

En segundo lugar, figuró Zumpango, México, con una tasa de 32.41 extorsiones por cada 100 mil habitantes y en tercer Fresnillo, Zacatecas, con una tasa de 31.96.

• De los 20 municipios con tasas más altas de extorsiones ocho correspondientes al Estado de México y tres a Zacatecas), esto es, la totalidad de los incluidos en el estudio).

Asimismo, de los 238 municipios en 120 las tasas de extorsiones fueron superiores a la nacional (6.53).

 

                                           

               

Andrés Manuel López Obrador asuma como Jefe de las Fuerzas Armadas su responsabilidad en todas las decisiones del operativo para capturar y liberar a Ovidio Guzmán López. No puede escudarse en el Gabinete de Seguridad Nacional para eludir su responsabilidad. * Exigimos al Presidente de la República, dejemos de mentir al pueblo y recibamos una explicación de lo realmente sucedido. Es lo menos que se le debe al pueblo de Sinaloa al tener éxito expuestas las vidas de sus habitantes frente al fracaso de la decisión presidencial. * Exigimos al Presidente de la República cambiar la estrategia de seguridad. El pasado martes pedimos al Presidente cambio de Estrategia de Seguridad. Hoy, con la evidente claudicación del gobierno frente al narcotráfico, neutralizar o abatir a grandes capos del narcotráfico con un gran profesionalismo y en varios casos, con daños colaterales mínimos. Ahí están las históricas capturas de Benjamín Arellano Félix; Las dos de Joaquín Guzmán Loera por citar solo a personajes que en su momento fueron muy peligrosos y violentos a nivel internacional. El Ejército Mexicano cuenta con el personal altamente calificado y probado para realizar operaciones de esta naturaleza, cuenta con los recursos y la experiencia y así lo han experimentado.Sin embargo, por institucionales, los militares y marinos han salido a dar la cara y asumir errores nuestras explicaciones no tienen pies ni cabeza. Y aún más, deben soportar las críticas de los afines al régimen quienes insisten en acusarlos de represores y asesinos. Por eso exigimos al Presidente que asuma su responsabilidad,

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