Boletín de seguridad febrero 2014

La detención del líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán, el pasado 22 de febrero en Mazatlán/Sinaloa, fue un “golpe mediático” del gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto: El Chapo Guzmán, considerado el “capo de los capos”, que burló durante su larga fuga de 13 años de la cárcel de alta seguridad de Almoloya, a los gobiernos de Fox y Calderón y fue el criminal más buscado por los gobiernos de México y Estados Unidos.

La poca información que circula sobre las repercusiones de la detención de El Chapo en la situación actual de seguridad pública en el país, no permite aún conclusiones sobre el rumbo que tomará definitivamente la estrategia del Gobierno Federal en el combate al crimen organizado. El gobierno con su estrategia contra los principales capos, aparte de la detención de El Chapo, ha logrado 75 capos detenidos o liquidados de un total de 122 señalados al inicio del sexenio.

Pero no se puede hablar de que haya una reducción significativa de la violencia, de los delitos y los crímenes de alto impacto, como son secuestros, extorsiones, homicidios y robos.

La inseguridad sigue aún impactando en gran parte de la sociedad en todo el país, no solamente en los Estados de Michoacán, Guerrero, Morelos, Tamaulipas y el Estado de México.

Se habla de que existe un posible recrudecimiento de la violencia de las luchas por el poder entre diferentes cárteles en Sonora, Baja California, Sinaloa, Durango, Chihuahua.

Tampoco hay información confiable que permita evaluar si a raíz del debilitamiento del liderazgo del Cártel de Sinaloa y el consiguiente reacomodo de las fuerzas de los más influyentes cárteles desatarán más violencia y homicidios entre las organizaciones criminales.

Por otro lado en estos tiempos “post-chapo” se considera que se produzca cierta inseguridad en las más altas esferas del poder político y financiero, que en el pasado reciente hayan sido los protectores y garantes de la impunidad que gozaba El Chapo Guzmán en los últimos 13 años y que a la vez hayan amparado las redes del narcotráfico.

No hay duda que las acciones de las Fuerzas Federales en Michoacán, Guerrero y otras regiones estatales no han podido hasta ahora poner en orden a los diferentes Grupos de Autodefensa (que en muchas regiones cuentan con un fuerte apoyo dentro de la población) y evitar que extiendan sus actividades ilegales entre más municipios y zonas en conflicto. Sin embargo hay indicios de que dentro de algunos grupos han estallado luchas internas por el liderazgo y, en el mejor de los casos, eliminar la presencia de elementos infiltrados por cárteles de narcotráfico.

Resumen de la situación de (in)seguridad pública y sus principales factores

El Distrito Federal no está exento de innumerables delitos y crímenes, principalmente secuestros, extorsiones y homicidios. En lo concerniente a secuestros la ONG “Alto al Secuestro” sitúa a la Zona Metropolitana de la Ciudad de México entre las entidades estatales de los Estados de México, Guerrero, Morelos y Tamaulipas que concentran el 61.4% del total de estos ilícitos.

Por otra parte la SSPDF mantiene la Policía en alerta por los asaltos, robos y extorsiones que siguen sufriendo los comercios y en el Centro de la Ciudad los joyeros refuerzan su vigilancia. Según información en la prensa local hay varias colonias que patrullan grupos de vecinos en defensa propia contra los delincuentes.

En el Estado de México se está registrando un aumento considerable de la presencia y las actividades de diferentes grupos de narco-cárteles, especialmente de La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, Los Zetas y Jalisco Nueva Generación.

En consecuencia, en el primer bimestre del año en curso, se produjeron incrementos en los homicidios (por ajuste de cuentas), secuestros y extorsiones (cobro de derecho de piso), así como un fomento del narcomenudeo y del consumo de drogas, principalmente en los municipios colindantes con los Estados de Michoacán, Guerrero, Morelos y Puebla, y también en el Distrito Federal.

Los Municipios más afectados por los crímenes de alto impacto son Cuautitlán Izcalli, Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan (Lomas Verdes, Tecamachalco), Chalco, Tlalnepantla, Huixquilican y Ecatepec, por lo que vecinos (y colonos) están organizando patrullajes a pie y en coches contra la inseguridad.

En el Estado de Michoacán la labor de las Fuerzas Federales, del Ejército, la Marina Nacional y de la Policía Federal, de apaciguar y limpiar las estructuras estatales en todos sus niveles, controlar y someter a las diferentes organizaciones de Autodefensa y combatir eficazmente la presencia de los cárteles y sus crímenes, que tanto daño están causando al pueblo, resulta más compleja y tardada de lo previsto en principio.

Los recientes éxitos del Ejército y la Marina en sus operaciones contra los capos de los cárteles La Familia y Los Caballeros Templarios, que culminaron con la muerte o detención de varios de sus líderes, son muestras muy claras que justifican la intervención directa de las fuerzas federales.

La capital del Estado de Oaxaca fue señalada actualmente (por ONGs) como el municipio más violento de México, seguido por otros municipios en el Estado de México y los Estados de Guerrero y Morelos. Pero resulta que la mala captura y transmisión de información por parte de las autoridades municipales y estatales al SNSP provocaron tal interpretación.

En el Estado de Guerrero el Municipio de Acapulco sigue teniendo la tasa más elevada de homicidios. En Chilpancingo, capital del Estado, ante la ola de violencia, extorsiones, robos, secuestros y asesinatos, un fuerte contingente de la Policía Federal ha tomado recientemente el control de la seguridad local.

En el Estado de Morelos hay cada vez más incidentes graves que deterioran la Seguridad Pública. Entre la creciente ola de violencia destacan los homicidios, secuestros y extorsiones.

Lo que más llamaron la atención fueron los recientes secuestros y levantones de médicos y enfermeras, así como un asalto a mano armada a un conocido restaurante en Cuernavaca. En consecuencia hubo varias manifestaciones contra la incompetencia del gobernador y las fuerzas de seguridad del estado. En consecuencia la SSP inicio recientemente el operativo Meteoro con patrullajes, principalmente en Centros comerciales y zonas residenciales. A raíz de esta situación hay varios Municipios que afinan planes concretos anticrimen.

Un estudio reciente de ONC – Observatorio Nacional Ciudadano indica que las extorsiones aún irán creciendo en un futuro próximo porque son altamente redituables y no requieren ninguna clase de especialización en comparación con los secuestros y el tráfico de drogas.

Comentarios

En esta era “post-chapo” surge la gran incógnita si el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto tiene la capacidad para satisfacer las insistentes demandas de de la sociedad mexicana de consolidar la situación de seguridad pública y crear una amplia base de confianza.

En lo que se refiere a la detención del Chapo Guzmán resulta significativo que fue un comando especial de la Marina Nacional, con el apoyo de la DEA, y no de la Policía Federal. Además hay que tener en consideración los pros y contras de una pronta extradición de él a Estados Unidos ante la pregunta si la Policía Federal y Estatal de México podrá garantizar la seguridad e integridad física de El Chapo a corto o mediano plazo en una cárcel en México, dado el sistema corrupto y desolado del sistema penitenciario.

En cuanto a la situación de los Grupos civiles de Autodefensa la posición de las Fuerzas Federales, en primer lugar del Ejército, resulta un tanto ambigua, puesto que no puede negar la impresión, de que estos grupos son utilizados como “puntos de lanza” para escudar a los militares en algunos que otros de sus operativos contra los cárteles.

Parece que la mayoría de estos grupos civiles de autodefensa disponen por lo general de toda una estructura de mando, financiación y organización propia y que su estrategia se rige por los operativos y crimines de los cárteles.

La ONG “México Evalúa” considera que aunque el país ha experimentado cambios políticos y económicos profundos, sus instituciones de seguridad y justica siguen débiles. A nivel internacional la imagen de México sigue cuestionada por la delicada situación de su seguridad pública y la OECD considera que la tasa de homicidios tiene uno de los promedios más altos.

En este contexto se comprenden las más recientes advertencias de varios gobiernos de Europa e incluso de Estados Unidos, para que sus ciudadanos restrinjan sus viajes a Estados del Centro y Norte de México por la violencia, los delitos y crímenes que predominan la situación de seguridad en lo personal.

Por otro lado la ciudadanía sigue reclamando que el Gobierno Federal inicie un proceso para neutralizar la impunidad y colusión de los funcionarios y policías.

Organizaciones No Gubernamentales (ONG) insisten en que las extorsiones por teléfono registran un alarmante alza en prácticamente todo el país. Hay grupos delictivos especializados en el cobro de derecho de piso, que se han convertido ya en una seria amenaza para la existencia de los pequeños comerciantes.

Según el Coordinador Nacional del Plan Anti-Secuestros, Renato Sales, los secuestros y las extorsiones son los únicos delitos que no han bajado hasta ahora.

Sin embargo, el Secretario de Gobernación, Osorio Chong, se comprometió a disminuir los secuestros y presentar resultados contundentes en un plazo de seis meses.