En contra de la abierta intervención ilegal del Presidente de Bolivia Evo Morales en asuntos que competen exclusivamente a los mexicanos

En el continente latinoamericano, con su enorme potencial cultural, ecológico y de empleo productivo, se debaten corrientes de pensamiento político y económico. El neoliberalismo económico ha evidenciado su incapacidad de resolver los problemas de miseria y desigualada; el socialismo en todas sus formas ha fracasado no sólo por su teoría y práctica de enfrentamiento, sino porque su concepto de economía tiene un siglo de retraso y sus frutos más recientes en Venezuela son el empobrecimiento, el desempleo y la expropiación autoritaria.

En lo político, la democracia electoral no resuelve los problemas y se vuelve botín de grupos en los partidos políticos. El socialismo impulsa la llamada “democracia emergente”, que es revolución cultural disfrazada de respaldo democrático. Las naciones quieren economía que genere progreso y política que concilie y mejore el bien común.

Líderes de esa democracia “emergente” son Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales, quienes  con una estrategia latinoamericana auto justifican sus propósitos de intervenir en la política de otros países, como fue el caso del discurso del presidente de Bolivia, Evo Morales, en Coyoacán, no ante otros mandatarios sino ante la ciudadanía y la opinión pública, donde invita a los mexicanos a “emanciparse” a través de un partido de izquierda y a rechazar lo que llama imperialismo.

Nos manifestamos en contra de la ilegal intervención del presidente Evo Morales, en asuntos nacionales. Afirmamos que es necesario poner mucha atención en las actividades de los presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia en México, y de sus embajadas, para prevenir intervencionismos políticos en todo momento, y sobre todo en un año electoral.

Como ciudadanos, no podemos aceptar que el mandatario boliviano -en el marco de la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe- haya aprovechado, al parecer con el apoyo del Jefe de Gobierno capitalino, para realizar de forma paralela un claro proselitismo que intentar influir para que se opte por un partido.

Las palabras del mandatario boliviano no versaron sobre la hermandad entre Bolivia y México, no representaron a todos los bolivianos y ni siquiera a todas las corrientes políticas de su país; sino que promovieron el alcanzar en México su “Socialismo del siglo XXI”: unirse los sectores obreros, los sindicatos, los indígenas, los estudiantes, y votar por un partido de izquierda.

Independientemente de estar o no de acuerdo con sus ideas, debemos rechazar este intento irrefutable de manipulación de la intención del voto en un año con elecciones en 10 estados. El Artículo 33 de la Constitución Política de los Estados Unidos  Mexicanos, menciona: “… los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país”.

Fue notorio cómo tres mandatarios extranjeros, del llamado “eje chavista”, conformado por los presidentes el Hugo Chávez de Venezuela, Rafael Correa de Ecuador y Evo Morales de Bolivia, vinieron en realidad a dar un espaldarazo a la izquierda mexicana que comulga con ellos, evidentemente la encabezada por Andrés Manuel López Obrador, e indirectamente a la línea del propio Marcelo Ebrard, a través del mitin en Coyoacán.

Las declaraciones de Hugo Chávez, los acercamientos de Rafael Correa con los padres de los mexicanos miembros de las FARC que murieron en un campamento de esa narco guerrilla,  y las actividades ilegales de Evo Morales -propias más de un activista desbocado que de un mandatario sereno, constituyen una suerte de campaña electoral internacional que favorece a la corriente de izquierda, incluso a la violencia social que promueve el político tabasqueño, el cual,  como sus colegas sudamericanos, aspira a implantar a como dé lugar un sistema radical autoritario de izquierdista en México que, como a esos países, nos llevaría  a crisis económicas, políticas y sociales, a la división.

El eje chavista impone un sistema bolivariano que expropia televisoras y diarios libres, cadenas de supermercados, bancos, fábricas, terrenos, propiedad de quien discrepe de la voluntad del gran jefe. Se ha publicado prolijamente en la prensa internacional  cómo los agentes chavistas inyectan recursos en algunos municipios de toda América Latinas, preparando así el terreno para ganar luego gubernaturas y más tarde presidencias, engrosando las filas regionales de este dictador eternizado en el gobierno de Venezuela.

Con el fin de evitar la intromisión extranjera indeseable directa o indirectamente en asuntos políticos que sólo conciernen a los mexicanos, como el libre derecho a elegir a sus gobernantes, se hace necesario endurecer las leyes que prohíben y vigilan el financiamiento extranjero a campañas nacionales, así como los actos políticos de ciudadanos extranjeros en México, sea en época preelectoral, electoral o en todo momento.

Cabe recordar que ya en 2006 fue expulsado del país el embajador de Venezuela cuando se acreditó que había sido enviado para apoyar a López Obrador, y realizaba una serie de actividades irregulares para un diplomático (incluso estuvo en un acto de campaña del ahora jefe de gobierno). Desde ese tiempo quedó documentada la intromisión de chavistas que ahora se ve reforzada por los nuevos presidentes del eje sudamericano, que busca sumar a México a su desastre económico, social y político.

Exigimos al gobierno del Presidente Felipe Calderón, que a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, haga un extrañamiento o lo que proceda al Presidente Evo Morales, por su abierta injerencia en asuntos que sólo competen a los mexicanos. Creemos necesario vigilar las actividades de las embajadas de estos tres países que en anteriores ocasiones han servido más que para representar diplomáticamente a sus patrias, para hacer un abierto proselitismo y propaganda socialista.

Y finalmente, nos unimos a la demanda del presidente de Costa Rica, Óscar Arias, quien protestó en la reunión de Cancún porque no se invitó al Presidente de Honduras, electo en un proceso electoral absolutamente constitucional y democrático.

Veamos a futuro: esos tres presidentes  fomentan la violencia verbal,  social y política en América Latina  y pueden lograr  subir el nivel de violencia del continente. Los que han alentado la violencia social en México se van a sentir respaldados y se van a atrever a más. El Movimiento Blanco, que promueve la paz social activa, lanza  esta alerta. La concepción de violencia política de algunos políticos,  tarde o temprano se convierte en violencia social.

Organizaciones conservadoras de derechos humanos solicitaron este domingo al gobierno de México elevar una queja ante el de Bolivia por el proselitismo del presidente Evo Morales durante su pasada visita al DF.
AFP