La violencia en los municipios de México 2012

El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal realizó el estudio "La violencia en los municipios de México", el cual busca ofrecer un panorama de la incidencia de 6 delitos violentos (homicidio, secuestro, violación, lesiones dolosas, robo con violencia y extorsión) en el año 2012 de los 212 municipios de México que tienen 100 mil o más habitantes.

En estos municipios viven aproximadamente dos terceras partes de los habitantes del país y tiene lugar una proporción similar de los delitos violentos. Además, en la mayoría de estos es donde el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto ha concentrado su atención, particularmente para aplicar el Programa Nacional de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia.

Además de calcular las tasas de los distintos delitos, elaboramos un índice con el que se busca tener un parámetro que indique el nivel de violencia de cada municipio y ayude a la comparación, a partir de las tasas y valores ponderados de las mismas. Los resultados y metodología del estudio se presentan en documento anexo.

Los principales hallazgos del estudio son los siguientes:

  • Acapulco, Guerrero es el municipio de 100 mil o más habitantes que en 2012 tuvo la tasa más elevada de homicidios del país (142.88), la cual es casi 8 veces la nacional (17.97). La tasa de Acapulco fue un 32% superior a la del municipio (Lerdo) que ocupa el segundo lugar nacional.
  • De los 20 municipios con las tasas más elevadas de homicidios, 5 corresponden al Estado de Guerrero y 4 al de Morelos.
  • Cincuenta y nueve de los 212 municipios tienen una tasa de homicidios superior a la nacional.
  • Tampico, Tamaulipas es el municipio con la tasa de secuestros más elevada del país (22.71 por cada 100 mil habitantes), la cual es 20 veces superior a la nacional (1.11). La tasa de Tampico es un 52% superior a la del municipio (Victoria) que ocupa el segundo lugar nacional.
  • De los 20 municipios con las tasas más elevadas de secuestros, 5 corresponden a Tamaulipas, 3 a Michoacán y 3 a Tabasco.
  • Setenta de los 212 municipios presentan tasas de secuestro superiores a la nacional.
  • Yautepec, Morelos es el municipio con la tasa más elevada de violaciones (48.47 por cada 100 mil habitantes), la cual es casi cuatro veces la nacional (12.27).
  • De los 20 municipios con las tasas más elevadas de violación, 3 corresponden a Morelos y al Estado de México.
  • Ciento dos de los 212 municipios presentan tasas de violación superiores a la nacional.
  • Oaxaca, Oaxaca es el municipio con la tasa más elevada de golpes y lesiones dolosas (1,291.22 por cada 100 mil habitantes), la cual es nueve veces la nacional (135.02). La tasa de Oaxaca es 58% superior a la del municipio (Zacatecas) que ocupa el segundo lugar nacional.
  • De los 20 municipios con las tasas más elevadas de golpes y lesiones dolosas, 10 corresponden al Estado de México y 4 a Tabasco.
  • Cien de los 212 municipios presentan tasas de golpes y lesiones dolosas superiores a la nacional.
  • La delegación Cuauhtémoc del Distrito Federal tiene la tasa más elevada de robos con violencia (966.37 por cada 100 mil habitantes), la cual es cinco veces la nacional (196.09). Pero la tasa de la delegación Cuauhtémoc es apenas 0.14% superior a la del municipio (Cuernavaca) que ocupa el segundo lugar nacional.
  • De los 20 municipios con las tasas más elevadas de robos con violencia, 7 corresponden al Estado de México, 4 al Distrito Federal y 3 a Morelos.
  • Setenta y siete de los 212 municipios presentan tasas de robos con violencia superiores a la nacional.
  • Cuautla, Morelos es el municipio con la tasa más elevada de extorsión (50.23 por cada 100 mil habitantes), la cual es casi diez veces la nacional (5.28).
  • De los 20 municipios con las tasas más elevadas de extorsión, 6 corresponden al Distrito Federal y 3 a Guanajuato.
  • Ochenta y tres de los 212 municipios presentan tasas de extorsión superiores a la nacional.
  • Acapulco, Guerrero es el municipio con el índice de violencia más elevado del país (98.96 puntos), el cual es 4 veces superior al estimado para el país en su conjunto (23.16 puntos).
  • De los 20 municipios con el índice de violencia más elevado del país, 5 corresponden a Morelos y 3 a Guerrero.
  • Ochenta y uno municipios presentan un índice de violencia superior al nacional.
  • De los 10 municipios con el mayor índice de violencia, 8 tienen al mismo tiempo un índice de marginación muy bajo y dos un índice de marginación bajo.
  • De los 10 municipios con el menor índice de violencia, 5 tienen al mismo tiempo un índice de marginación muy alto o alto.

Estos últimos datos sobre marginación resultan de la mayor importancia en relación a la política de prevención del delito del gobierno de Enrique Peña, la cual pretende reducir delitos violentos mediante subsidios y "políticas sociales", a partir de un diagnóstico erróneo que atribuye la violencia a la marginación.

Lo que se pretende no es otra cosa que replicar en 50, 100 o más municipios del país el programa Todos Somos Juárez, que en la ciudad fronteriza en nada contribuyó a reducir la violencia y el resultado será el mismo: el fracaso.

Nuestro estudio también revela que la principal verdadera causa de la violencia es la impunidad:

  • En los 20 municipios que presentan las tasas de homicidio más elevadas se castigó al 4.81% de los responsables de los asesinatos, porcentaje tres veces inferior al que hubo para el país en su conjunto en 2011: 16.21%.
  • En los 20 municipios con las tasas más bajas de homicidio en 2011 se castigó al 60% de los asesinatos, esto es, casi 4 veces más que el promedio nacional.

Cuando el Estado persigue y castiga a los delincuentes previene nuevos crímenes, pues inhabilita a los que captura y disuade a otros que no ha capturado o a personas que abrigaban la idea de delinquir.

Detener homicidas evita que estos sigan matando, salva vidas. Repartir lentes entre personas de escasos recursos, alargar la duración de la jornada escolar o distribuir becas entre personas que algún burócrata supone que de no recibirlas podrían convertirse en delincuentes, no salva vidas, no previene secuestros, ni violaciones, no hace disminuir las lesiones, los robos con violencia o las extorsiones.

Porfiar en políticas que no previenen la violencia ni el delito en general y negarse a abatir la impunidad, redundará en más muertes, más ataques contra la libertad y la integridad corporal y patrimonial de las personas, sufrimientos y pérdidas que podrían haberse evitado.