¿Por qué San Pedro Sula fue la ciudad más violenta en 2011?

Sostiene usted que las cifras de muertes en nuestras estadísticas "posiblemente son correctas pero hay un detalle inmenso que se ignora por completo y es el hecho que solo existe una morgue para toda la región (sic) nor-occidental (sic) de Honduras y esa morgue esta ubicada en San Pedro Sula. En otras palabras, la mayoría (sic) sino todas muertes son registradas en esta morgue de San Pedro Sula y la ineptitud de las autoridades que fallan en clasificar el origen de cada caso.

"La morgue de San Pedro Sula recibe todos los homicidios del (sic) Departamento (sic) de Copan (sic), Santa Barbara (sic), Cortez (sic), Yoro y Atlantida (sic)."

Lo que usted dice es que las cifras que atribuimos a la ciudad de San Pedro Sula (la urbe que ocupa el primer lugar en 2011 según nuestro ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo), en realidad no corresponden a SPS sino a los departamentos de Copán, Santa Bárbara, Yoro y Atlántida, además de una parte del Departamento de Cortés del cual San Pedro Sula es la capital.

Pero esta afirmación no es demostrada por usted y usted tampoco es capaz de decir cuantos de los homicidios que las estadísticas atribuyen a SPS en realidad sí ocurrieron en esa ciudad y cuantos no y sí en otras localidades de Cortés y de los demás departamentos de la región noroccidental.

Si usted no es capaz de decir cuales son las cifras verdaderas de SSP y cuales son las que erróneamente se le atribuye, es porque su afirmación de que en San Pedro Sula hay muchos menos homicidios de los que se le atribuyen es un mero invento suyo y, por cierto, un invento muy mal hecho.

Vamos por partes. Primero ¿Cuál es la cifra total de homicidios dolosos que hubo en Honduras en 2011? En el reporte de Naciones Unidas sobre la incidencia de homicidios en la totalidad de los estados miembros, se da la cifra de 7,104 para Honduras y se cita como fuentes tanto a la Policía Nacional como al Observatorio de la Violencia de Honduras.

En su reporte No. 24, de marzo 2012, el Observatorio presenta la siguiente tabla en la que se desglosan las cifras absolutas de homicidios por departamento y por cabecera departamental de todo el país y la tasa que a cada cual corresponde, según las proyecciones oficiales de población para 2011:

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La cifra total de homicidios en Honduras de 7,104 homicidios es exactamente la misma que figura en la estadística de Naciones Unidas y es la que proporcionó la Dirección de Estadística de la Policía Nacional.

Si como usted dice a SPS se le atribuyen homicidios que no le corresponden del departamento de Cortés (826 según la tabla), más los de los departamentos de Atlántida (618), Copan (421), Santa Bárbara (305) y Yoro (504), entonces esto da un total de 2,674 homicidios que nosotros, en nuestra enorme maldad, injusticia e ignorancia atribuimos a SPS. Es decir hubo 2,674 cadáveres en la morgue de SPS que corresponden a asesinatos que no ocurrieron en SPS sino en otros puntos del Departamento de Cortés y en otros departamentos.

Entonces, si restamos esos 2,674 homicidios a los 1,218 que injustamente le atribuimos a SPS (y con nosotros -en la injusticia- el Observatorio y la Policía Nacional), tendremos la cifra verdadera de homicidios en San Pedro Sula. Pero en esta operación hay pequeño problema: la cifra que ha de restarse ¡es mayor a la cifra objeto de resta! El resultado sería que en SPS Sula hubo ¡-1,456 homicidios! Y entonces o usted señor o no sabe aritmética elemental o ha encontrado el método para revivir muertos (¡y por miles!).

Pero usted no parece reparar con sus aseveraciones en otros absurdos:

  • Que entonces la cifra del total de homicidios en 2011 en SPS fue de cero (en realidad de menos cero).
  • Que en los departamentos de Atlántida, Yoro, Copán y Cortés (excepto SPS) la cifra de homicidios están duplicadas pues entraron en la cuenta de  SPS y luego en las que a estos departamentos corresponden.
  • Que en realidad el gobierno de Honduras reportó a Naciones Unidas 2,674 homicidios más de los que en realidad hubo, por puro masoquismo o ganas de desprestigiar a Honduras.

La cifra de homicidios que sostenemos hubo en SPS en 2011 (1,218) es la real o cuando menos es la oficial.

Es irrelevante que en la morgue de SPS hayan llegado cadáveres de fuera de la ciudad, pues a la hora de hacer estadística los forenses distinguieron entre los cadáveres levantados en San Pedro Sula y los levantados en otros lugares o de lo contrario las cifras no cuadrarían. Así de simple.

De modo que los que usted sostiene es falaz, como falaz es acusarnos de causar un daño "inmensamente grande y a la vez injusto" a la imagen de San Pedro Sula por reproducir cifras oficiales y hacer comparaciones internacionales.

No señor Mayes. Nosotros no matamos a 1,218 habitantes de SPS ni de lugar alguno. A esas personas las asesinaron compatriotas suyos, mientras los gobernantes hondureños eran incapaces de detener esta masacre o de al menos castigar a los culpables. Eso, los asesinatos de sampedranos y la absoluta incompetencia de los gobernantes de su país, es lo que ha dañado la imagen de San Pedro Sula, no el que hablemos de ello.

Reproduzco a continuación fragmentos de una crónica periodística sobre el infierno que ha vivido SPS en estos años, tomada del periódico La Prensa de Honduras, en su edición del 19 de diciembre de 2011:

Sanguinarios crímenes en cuartos de la muerte en San Pedro Sula
San Pedro Sula, Honduras

Los gritos eran aterradores. Los vecinos escuchaban impotentes los alaridos en interminables noches de terror. Nadie auxiliaba, nadie denunciaba, era el secreto a voces más espeluznante que invadía al barrio Medina.

Los inquilinos de dos hoteles y una cuartería del populoso sector eran testigos mudos de la saña y frialdad con la que mareros de la MS asesinaban a sus víctimas en San Pedro Sula.
En total se ejecutaron de 15 a 20 muertes bajo el mismo "modus operandi", según un informe de la Dirección Nacional de Investigación Criminal, DNIC. Los pandilleros comenzaron sus acciones como un juego, buscando asaltar; pero el placer que sentían al torturar y asesinar a sangre fría a sus víctimas los convirtió en asesinos en serie. Las zonas donde operaban se concentraron en los barrios Santa Anita, Medina, Cabañas, Sunseri, Barandillas y la colonia Aurora.

Las víctimas eran seleccionadas al azar, gente indefensa, hombres y mujeres que al calor de los tragos perdían la razón y se volvían el objetivo de los pandilleros. Los sacaban de cantinas y merenderos cercanos, casi a rastras los llevaban a tres cuartos ubicados en dos hoteles y una cuartería del barrio Medina.

En esos lugares, a su antojo, seis individuos comenzaban despojándolos de sus pertenencias, luego continuaban torturándolos, una práctica que les tomaba de 4 a 5 horas. Cuando los pandilleros se "satisfacían" al contemplar el dolor de sus víctimas, llegaban al punto final: asesinarlos con picahielo en mano.

No es un cuento de terror, es la práctica que durante al menos siete meses efectuó este grupo criminal. "Las habitaciones 28, 29 y la número 2 de los hoteles Boarding House Castro No. 1 y No. 2 eran los lugares donde asesinaban a las víctimas", según consta en la investigación en poder de la DNIC. Estos sitios fueron allanados e investigados por los agentes.

Las autoridades no encontraban respuestas a las muertes que de forma similar se generaban desde mayo de este año. El 14 de noviembre fue clave, la aparición en varios sectores del barrio Barandillas de los cuerpos embolsados fue la punta de la madeja para desenmarañar los asesinatos en serie que cometían miembros de la MS en la 6 calle y tercera avenida del barrio Medina.

Cómo operaban

Transitar en el sector de la 6 calle del barrio Medina era una trampa mortal. Muchos parroquianos que llegaban a un merendero y una cantina, ubicada en el sector, fueron los blancos de los pandilleros que dominan la zona y la tienen como su campo de concentración. Los pandilleros controlan hoteles, cuarterías y negocios, desde donde ejecutan asaltos, torturas y asesinatos, dice la Policía.

"La zona está dominada por la MS, tienen el control de cuarterías y hoteles desde donde operan. Ellos vigilan los negocios cercanos; desde un merendero y una cantina seleccionaban a las víctimas de donde se los llevaban a los cuartos de dos hoteles y una cuartería que está cercana a la zona.

En esos tres lugares los golpeaban y los mataban. Operaban de 6 a 10 personas, pero en las habitaciones al menos seis de ellos eran los que se dedicaban a quitarles las pertenencias, torturarlos y luego los mataban con picahielo para que no denunciaran", relató uno de los investigadores de la unidad de homicidios de la DNIC. En algunos casos, los agentes señalaron que utilizaban como señuelo a una mujer, especialmente prostitutas que ofreciendo sus servicios engañaban a los hombres. Entre siete y nueve de la noche comenzaba el reclutamiento de hombres, quienes una vez embriagados eran trasladados casi a rastras hasta las habitaciones de los tres lugares donde operaban. Subían y bajaban gradas, muchos vecinos observaban lo que ocurría desde el mes de mayo en los establecimientos, pero nadie denunciaba por miedo a ser ellos víctimas también de la maldad de los pandilleros.

Dentro de los cuartos les robaban lo que portaban. Los golpes con palos y patadas se convertían en las torturas que les practicaban para hacer sufrir a sus víctimas. De 4 a 5 horas duraba el maltrato.

Y aunque las víctimas gritaban con la esperanza de que alguien les auxiliara, los inquilinos se encerraban presos del pánico, de acuerdo a las investigaciones policiales.

Las paredes y los pisos ensangrentados son evidencias que quedaron después de los crímenes brutales que se cometían en el interior de aquellos cuartos, en uno de los casos más espeluznantes que halla (sic) investigado la Policía hondureña.

Y mientras todo esto ocurría ¿en donde diablos estaba la policía?

Repito, no son nuestras cifras las que están destruyendo a esa bella ciudad hondureña, sino los horrores como el antes descrito.

Y por último, refiero lo que está sucediendo en México y la manera en que los gobernantes han encarado el problema de la violencia, sin que estos gobernantes sean modelo de eficacia o integridad, ni mucho menos.

En los rankings de las ciudades más violentas del mundo de los años 2008, 2009 y 2010, colocamos a Ciudad Juárez en primer lugar. Los gobernantes mexicanos al menos no trataron de negar estos hechos y no nos culparon de dañar la imagen de esa ciudad mexicana por decir la verdad.

En 2011 Ciudad Juárez perdió el primer lugar mundial y 2012 seguramente caerá al lugar 35 o más abajo aún. Juárez está teniendo en los últimos 14 meses un verdadero desplome de la incidencia de homicidios, pues los gobernantes más mal que bien empezaron a cumplir las obligaciones para los cuales los elegimos y por las cuales les pagamos como empleados que son de los ciudadanos.

La reacción, aunque sea tardía, de los gobernantes mexicanos fue resultado de la presión de la denuncia y de la protesta en la cual nosotros participamos. Eso es lo que deberían hacer los hondureños que realmente aman a su país, presionar a sus gobernantes, en lugar de andar buscando muy improbables chivos expiatorios del desastre en el que viven.

En respuesta al Sr. Enrique J. Mayes, de Honduras 2012.11.06.