Las objeciones planteadas por gobernantes mexicanos así como por funcionarios de Naciones Unidas en México sobre la propuesta de intervención de “Cascos Azules” en nuestro país y específicamente en ciudad Juárez, son erróneas.

Se nos dice que las intervenciones de las Fuerzas de Paz del máximo organismo multilateral solamente pueden ser decididas por el Consejo de Seguridad, lo que es cierto, pero también se dice que:

  • El mandato de las Fuerzas de Paz se limita a casos de conflicto bélico y no se extiende a problemas de seguridad interna, específicamente de seguridad pública.
  • Las intervenciones se dan con la conformidad de las partes en conflicto.
  • El Estado miembro en donde la intervención se produzca debe estar de acuerdo.

Estas tres últimas afirmaciones son erróneas y se contradicen con la experiencia de las Fuerzas de Paz y el caso más elocuente es el de Haití.

La intervención de los “cascos azules” en el país antillano se inició en 2004, ante la existencia de una disputa por el poder entre dos facciones políticas locales. No había un conflicto bélico abierto en que otras naciones estuvieran involucradas, ni el nivel de confrontación interna había llegado a la guerra abierta. Tampoco el Consejo de Seguridad le pidió permiso para intervenir a las partes involucradas o al Estado haitiano.

Simplemente el Consejo de Seguridad, conforme al capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, consideró que la situación interna haitiana amenazaba la paz de la región y adoptó la resolución 1542, la cual consistió en el envío una fuerza militar y policial, conocida como Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), la cual antes tuvo el nombre de Fuerza Multinacional Provisional (FMP).

El Consejo de Seguridad a través de la Resolución 1743, adoptada el 15 de febrero del 2007, decidió prorrogar hasta el 15 de octubre del 2007 la presencia de los Cascos Azules.

El 13 de octubre de 2009 y ante los buenos resultados que los Cascos Azules dieron en materia de seguridad pública, el Consejo de Seguridad decidió prorrogar hasta 2011 la presencia de esta fuerza de paz. Para esta decisión fue muy importante el “Informe del Secretario General sobre la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití”, de fecha 1 de septiembre de 2009, del cual cabe destacar los siguientes puntos:

“21. Como se señala más abajo, aunque la capacidad de la Policía Nacional de Haití está mejorando poco a poco, esta institución sigue careciendo de la plantilla, la capacitación, el equipamiento y la capacidad de gestión necesarios para responder eficazmente a estas amenazas sin asistencia externa. Por consiguiente, los componentes de seguridad de la MINUSTAH siguen desempeñando un papel indispensable para garantizar la seguridad y la estabilidad.

“22. Durante el período que se examina, la MINUSTAH, actuando en apoyo de las autoridades haitianas, efectuó una serie de operaciones en Cité Soleil y en Martissant que se saldaron con la detención de varios líderes de pandillas y contribuyeron a mantener la seguridad en ambas zonas. Varias operaciones conjuntas específicas de la Policía Nacional y la MINUSTAH también contribuyeron a que se registrara una disminución de las denuncias de secuestros, que cayeron de un promedio de 30 al mes en el primer semestre de 2008 a menos de 8 al mes en el mismo período de 2009.”

Como resulta obvio, los “Cascos Azules” cumplen tareas de seguridad pública interna de un país. Cuando Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad surgieron, las Fuerzas de Paz no fueron concebidas para misiones como las que hoy cumplen en Haití y otros puntos del planeta. Lo que el Consejo de Seguridad ha hecho es, atinadamente, adaptarse a los tiempos, ante la realidad de la proliferación en el mundo de los Estados fallidos, los cuales terminan por amenazar la paz regional y la paz global.

Y ese es precisamente el problema en Juárez, en Chihuahua y en México: apresuradamente no estamos dirigiendo a la condición de Estado fallido. Y en tales condiciones la propuesta de los empresarios juarenses sobre los “cascos azules” no solamente no es descabellada, sino atinada.


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