Boletín de seguridad septiembre 2017

Durante el pasado mes de septiembre la vida política se paralizó prácticamente después de los sismos de 7, 19. y 23. Los trágicos acontecimientos que se reflejaban principalmente en los saldos que abarcan un total de 369 muertos, 228 en la Ciudad de México, 74 en Morelos, 45 en Puebla, 16 en Edomex, 6 en Guerrero y 1 en Oaxaca.

Estas cifras señalan que la Ciudad de México fue el centro de la tragedia en pérdidas humanas, sentimentales y sobre todo en los cuantiosos daños materiales, económicos y patrimoniales de un sinfín de damnificados.

Al término de los rescates de las víctimas, el Presidente Peña Nieto calificó los daños materiales en unos 40 mil millones de pesos, y, de acuerdo con el Jefe de Gobierno capitalino, anunció el comienzo de la reconstrucción en la Ciudad de México y las demás regiones dañadas en el país, fijando año nuevo como término de las reconstrucciones. El Jefe de la Ciudad de México, por su lado, anunció ya el comienzo de la demolición de los 800 a 1000 edificios quebrados.

El sismo del 19 de septiembre ha sucumbido la ciudadanía de la ciudad y su gran metrópoli en sus más profundos sentimientos y raíces, que según los analistas políticos y sociólogos con amplia experiencia, señalan que se ha producido un profundo una especie de un nuevo paradigma, que dejará muchos interrogantes e tendrá incluso consecuencias sociales y, sobre todo políticas en las elecciones presidenciales el 2018.

La ciudadanía capitalina y su gran zona metropolitana se caracterizó por solidaridad para con los damnificados y los más necesitados, muy en particular los jóvenes y los “milleniales”, que se echaron a las calles, adelantándose a las reacciones de los gobiernos capitalino y federal, organizando ejemplarmente las primeras ayudas de emergencia, de paramédicos, de alimentos, de medicinas y de primeras necesidades.

De esta manera surgieron descontentos y críticas con las autoridades gubernamentales y la falta de presencia de miembros del gobierno federal y capitalino, con excepción del Secretario de Educación en las labores de rescate de la Escuela Enrique Rebsamen y el seguimiento que dio al problema de iniciar lo antes posible las clases para los alumnos.

También amonestaron la ausencia de partidos políticos PRI, PAN, PRD, MORENA prácticamente durante la catástrofe, que pareciera que las emergencias se los hubieran borrado de los escenarios. Sus intenciones de negociar ayuda económica en base a aportaciones financieras que les otorgue la constitución para las elecciones, fue a destiempo, pues desembocó en desacuerdos, discusiones e insultos mutuos.

La labor del Presidente Peña Nieto, su interés en las desgracias y necesidades de los damnificados, sus diversas visitas relámpagos a lugares siniestrados, y sus afirmaciones que la labor de las Fuerzas Armadas y su cercanía con los ciudadanos y su unidad y solidaridad con el pueblo, así como la gran labor de los jóvenes, fue visto con buen criterio por amplios sectores de la sociedad.

En resumen, este sismo fue un “sismo político”, pues dejó poco espacio a que avancen los principales asuntos actuales, como son las elecciones presidenciales de 2018 con las incesantes querellas y posicionamientos de los diferentes partidos, el inicio de un debate sobre la financiación de organismos políticos, discusiones de formación de frentes comunes, p.ej. “Frente Ciudadano México Unidos”, la pelea por el nombramiento del futuro Fiscal General de la República, las negociaciones trilaterales de reajuste del TLCA, que ya finalizó las primeras tres rondas.

Resumen de la situación de (in)seguridad pública y sus principales factores

La Seguridad Pública Nacional no ha mostrado en términos generales variaciones considerables, toda vez que igual que en la política nacional, los trágicos acontecimientos, el estupor, la indefensa de los damnificados y el dolor por las víctimas del sismo del 19 de septiembre pasado, acapararon prácticamente los enfoques de los medios.

Sin embargo, los delincuentes comunes se aprovecharon inmediatamente de los damnificados desamparados desmoralizados, para robar su pertenencias en sus casas dañadas y abandonadas, mientras que el crimen organizado se dedicó a asaltar y robar los transportes por carretera a los lugares más necesitados en Morelos, Oaxaca, Chiapas, e incluso en las cercanías de la gran zona metropolitana de la Ciudad de México.

De entre los crímenes destacó el robo de combustible de los conductos de PEMEX de los huachicoleros, principalmente en Puebla y Guanajuato. Independientemente de las recientes medidas anunciadas del Presidente Peña Nieto de combatir estos crímenes por contingentes especiales del poder federal para aminorar las cuantiosas pérdidas económicas en todo el país, las cifras difundidas de enero a septiembre de este año han ido en aumento en comparación con el mismo lapso de tiempo de 2016. Ahora la Subsecretaría de Prevención y Participación Ciudadana de la SEGOB, anunció la investigación de supuestas complicidades de huachicoleros y una red de fuga de información de empleados de PEMEX.

Estos y otros hechos indican de por sí que ni el sismo del 7 de septiembre, que golpeó principalmente Oaxaca y Chiapas, ni el del 19 de septiembre que castigó duramente la Ciudad de México, no han cambiado los parámetros de inseguridad pública en el país, ni y el descontento y la preocupación de más de un 70% aprox. de la sociedad, que sigue con su crítica del gobierno federal por su deficiente estrategia de seguridad y su incapacidad o voluntad de combatir el narcotráfico y el crimen organizado con más eficacia.

Las dimensiones de la inseguridad, que prácticamente no cambiaron durante todo el sexenio, desde diciembre de 2012 hasta hoy en día, y, como faltan sólo nueve meses hasta las elecciones presidenciales el 1 de julio de 2018, las esperanzas de una notable mejora de la violencia y los crímenes, el dominio de los cárteles en la gran mayoría de las 32 entidades estatales, se reflejan en las altas cifras de homicidios, extorsiones, secuestros, enfrentamientos armados entre las fuerzas de seguridad y narcos, por lo que las fuertes críticas y protestas de la ciudadanía de las autoridades federal y estales, han ido creciendo.

A esto hay que agregar los reclamos por los abusos de corrupción e impunidad, las deficiencias en la aplicación de la justicia y los ministerios públicos.

En este sentido no resulta muy alentador el nuevo presupuesto del gobierno referente a los gastos en seguridad, que en comparación con el año pasado y los anteriores, lleva considerables recortes.

Comentarios

Si bien los medios resaltaron que este mes de septiembre fue el segundo mes con menos violencia en lo que va de año, aún se sumaron 966 homicidios, en comparación con 964 en el mes de febrero pasado, y 1.052 en agosto pasado.

Sin embargo los recuentos en este año de homicidios indican un nuevo récord para finales de 2017, desde 2012.

Por otro lado destacan como más violentos los estados de Guerrero, Chihuahua Jalisco, Sinaloa, Michoacán, Veracruz, Tamaulipas y Edomex. Son estos estados que se caracterizan por la lucha contra el crimen organizado y la guerra entre los cárteles.

A estos estados se debe de agregar los de Baja California Sur, Quintana Roo y Yucatán, por la aparición y presencia de los narco-cárteles que pelean por el control de las rutas de droga, causando un serio daño al turismo internacional y nacional.

Además llama mucho, muchísimo la atención, la creciente violencia y brutalidad de los narco-cárteles, por la ejecución de sus crímenes, desafíos y ataques a las autoridades, las fuerzas federales, estatales y municipales de seguridad, puesto que destacan que dejan gran número de los cadáveres masacrados, degollados y descuartizados.

En este contexto cabe mencionarse la creciente violencia en los asaltos y robos, en su mayoría a mano armada, al transporte público, principalmente en la Ciudad de México (CDMX) y su gran zona metropolitana, e incluso en el Edomex, que creció un 38%.

Además en la CDMX no han bajado los indicios referente a las actividades de la delincuencia, como son los asaltos y robos, a transeúntes y automovilistas y a centros comerciales, el narcomenudeo e incluso la presencia y formación de grupos del crimen organizado y narcotraficantes, como p.ej. en la Delegación Tláhuac y las limitaciones con el Edomex. Lo preocupante de estos hechos lo demuestran las operaciones y la presencia de la Marina y la Policía Federal.

Otro de los temas que preocupan a la sociedad en general son los crecientes números de los feminicidios en varios estados, entre otros en el Edomex.

Finalmente es de observar, que los reportes diarios sobre aumentos de homicidios en numerosos estados del país, originados por organizaciones criminales y narco-cárteles, van continuamente en aumento.