Ricardo Raphael miente y defiende a pillos y violadores de derechos humanos, como es su costumbre. Algo de mi actuación como ciudadano le duele muy hondo al señor Ricardo Raphael, como para dedicar dos artículos a atacarme.

El primero fue "¿Quién está detrás de la campaña contra los defensores de derechos?" publicado el 17 de marzo de 2016 y el segundo fue "Es falso que la PGR persiga a Emilio Álvarez Icaza" publicado el 7 de abril del mismo año.

¿Qué es lo que tanto duele al señor Ricardo Raphael? Pues que ciudadanos comprometidos con la verdad y la justicia hayamos desenmascarado a los pillos que integran el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) enviados a México por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a su Secretario Ejecutivo Emilio Álvarez Icaza, así como su maniobra política que ha buscado exonerar a los responsables de los hechos criminales en Iguala de los días 26 y 27 de septiembre de 2014 (responsables en su gran mayoría ya presos), culpar a inocentes y abrir el camino para que las fuerzas extranjeras anulen la soberanía de México y usurpen a las instituciones nacionales con el pretexto de la violencia en el país.

Hemos denunciado que al menos tres de los cinco integrantes del GIEI (Ángela María Buitrago, Claudia Paz y Paz y Carlos Beristain) son reos de graves delitos y violaciones a derechos humanos y que por eso no podía confiárseles indagación o asesoría alguna, que no han hecho ni la menor contribución al esclarecimiento de los hechos de Iguala y que, muy por el contrario, han intentado descalificar con mentiras los hallazgos basados en evidencia de la investigación de la PGR, insinuando insidiosamente -y sin la menor prueba- que el "verdadero" responsable de la desaparición y ejecución de los 43 normalistas de Ayotzinapa es el Ejército Mexicano y han malversado los 2 millones de dólares -de los contribuyentes mexicanos- que el gobierno federal les entregó a través de la CIDH. En suma: que se han gastado nuestro dinero sin entregar nada a cambio.

Para colmo de los promotores de la tergiversación y la impunidad, expertos del mayor renombre realizaron un estudio científico del basurero de Cocula, el cual corrobora la veracidad de la versión de la PGR acerca de que ahí fueron quemados los restos de cuando menos una parte de los desaparecidos.

Por todo esto el gobierno mexicano ha decidido poner fin a la presencia del GIEI en México, el verdadero ardor del señor Raphael.

Pero ¿por qué respira por la herida en forma tan lastimera el señor Raphael? Porque él ha hecho parte de la maquinaria de propaganda en favor de la maniobra del GIEI y Álvarez Icaza para lograr que los desaparecedores y asesinos queden libres e impunes y se culpe a inocentes, a integrantes de nuestro Ejército. Sus libelos son la pistola humeante de ello.

Se le da fácil la mentira al señor Raphael. En su primer libelo en mi contra me acusó de estar al servicio de Humberto Castillejos Cervantes, Consejero Jurídico del Presidente de la República, a quien por cierto ni siquiera se atrevía a mencionar por su nombre (una vez que yo lo hice, ahora sí, muy valiente lo alude por nombre y apellido). Seguimos esperando las pruebas de su falsa acusación: no las va a encontrar, su acusación es una completa mentira.

Pero lejos de enmendarse, recae como el mendaz empedernido que es. En un nuevo libelo dice que no tengo pruebas de mi acusación por el delito de fraude. Las pruebas están ahí, en las 64 hojas de la denuncia que presentamos, más los cientos de páginas de anexos que entregamos a la PGR (Ver Denuncia). Lo que ahí decimos lo sostenemos y sostendremos siempre, porque es la verdad apoyada en evidencia.

Respecto a que la denuncia no la hayamos ratificado, Raphael aparenta ignorar que no hay término legal para hacerlo. Seguimos recabando evidencia adicional, a pesar de que la presentada es abundante. Igualmente, podemos recurrir o no a la decisión de la PGR, porque el gobierno no es el dueño de los dineros de los contribuyentes y el asunto es del mayor interés público.

Pero lo más importante ya lo hemos conseguido: los pillos del GIEI se van, por más que se retuerza de la ira impotente Raphael y los demás de su calaña.

Lic. José Antonio Ortega Sánchez
Presidente
Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, A. C.


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