El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) declaró que "hasta el momento no ha hallado evidencia científica para establecer correspondencia alguna entre los elementos recuperados en el basurero de Cocula y los estudiantes desaparecidos".

Pues quien sabe a qué país hayan ido estos señores a hacer sus estudios porque cuando menos los restos de dos de los desaparecidos Alexander Mora Venancio y Jhosivani Guerrero de la Cruz ya fueron identificados, de acuerdo a los análisis de ADN de la Universidad de Innsbruck. Y por cierto estos restos hallados por la PGR fueron de los seleccionados por los propios “expertos” argentinos.

En el mismo propósito de intentar desacreditar la versión de la PGR sobre al ejecución y quema de los cadáveres de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, los del EAAF acusan que los restos hallados en el basurero de Cocula tienen un rango de edad de 21 a 38 años y solamente en uno de los casos entre 15 y 21 años. Es decir dada la edad de los desaparecidos los restos de entrada no podrían ni siquiera ser considerados.

De ser así surgen dos preguntas. Primera: si de entrada, por su perfil de edad, los restos no podían corresponder con los de los desaparecidos ¿por qué acordaron con la PGR enviarlos a la Universidad de Innsbruck para el análisis del ADN? Segunda: si por su perfil de edad los restos de entrada no podían corresponder con los de los desaparecidos ¿por qué según los análisis de ADN dos de los restos (hasta ahora) sí se corresponden?

El EAAF además recuerda que los análisis de la mayoría de los restos están pendientes de ser revelados por la Universidad de Innsbruck. Entonces surgen otras dos preguntas: si de entrada no pueden corresponder a los de los normalistas desaparecidas por el perfil de edad ¿para qué los esperan? y si por el contrario cabe esperarlos ¿por qué adelantan juicios?

Dice el EAAF que “el único resto óseo identificado es el que la Universidad de Innsbruck dijo pertenece al normalista Alexander Mora y fue hallado por la PGR en una bolsa en el Río San Juan, por lo que no existen elementos científicos suficientes para vincular los restos hallados en el basurero de Cocula y los recuperados en la bolsa”.

Al respecto ¿no que los restos de entrada no pueden corresponderse porque su perfil de edad no es el de los desaparecidos y ahora resulta que sí en el caso de Alexander Mora. Y ¿por qué niegan que la misma Universidad de Innsbruck también ya identificó a Jhosivani Guerrero de la Cruz?

Pero además decir que no hay fundamento científico que vincule la quema de restos en Cocula porque los restos de Alexander Mora fueron hallados en el río San Juan equivale a decir que la PGR miente, que sembró los restos a pesar de que en el momento en que los peritos con apoyo de fuerzas federales hicieron el hallazgo no sabían a quién correspondían y llegaron al río (muy cercano al basurero) precisamente porque los sicarios detenidos expresaron que los restos los habían arrojado a la corriente.

¿Qué tan científica puede ser la afirmación de que como los restos que fueron quemados en el basurero no fueron encontrados ahí sino cerca (por decisión de los asesinos de no dejar rastro de sus crimen) entonces los restos no fueron quemados en el basurero? Ninguna. Se trata de conjeturas que olvidan los demás hechos de la investigación, con tal de desacreditarla.

Otro elemento más que el EAAF menciona para intentar desacreditar la investigación de la PGR es el hallazgo de proyectiles: hay muchos no pudieron haber sido usados por los sicarios que aseguran haber utilizado armas cortas en la ejecución (vaya ahora resulta que las declaraciones de los asesinos si son dignas de crédito), se hallaron muy pocas ojivas de armas cortas y se presentan proyectiles completos que revelarían la intención (¿de la PGR?) de sembrar falsa evidencia.

Respecto a la escasez de ojivas no pueden olvidarse que varios de los normalistas cuando llegaron al basurero ya estaban muertos, al parecer por asfixia, dada la manera tan brutal en que fueron transportados (amontonados en una camioneta en donde no cabían).

Respecto a la presunta “siembra” de evidencias con la que meses atrás el EAAF ya había tratado de sorprender a los medios de comunicación y a la opinión pública, no es más que evidencia de la mala leche de estos “expertos”.

La PGR hizo relación de lo encontró en el basurero y en la acusación jamás asegura que los proyectiles completos y sin percutir hayan sido utilizados. Por lo demás este hallazgo no sorprende porque la escena del crimen es un basurero y fue recurrentemente utilizado para cometer ejecuciones y eliminar restos humanos.

Finalmente el EAAF no pudo resistir la tentación de tratar de desacreditar la versión de la PGR sobre la quema de cadáveres en el basurero de Cocula, luego de los intentos fallidos de José Torero y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes. Sus objeciones contra la versión de la PGR son las siguientes:

  • De las 20 plantas: 19 no tenía muestras de exposición al fuego y solo 1 tenía daños leves provocados por éste. Las 20 siguieron creciendo después de la quema, por lo que de haber existido un incendio para incinerar a 43 personas, estas plantas habrían sido seriamente afectadas por el fuego o el calor y deberían tener señales de deterioro o haber detenido su desarrollo.
  • Solo uno de los tocones que se encontraban en la zona de la quema mostró una alteración mínima por fuego.
  • La ausencia de daños en las plantas y el daño mínimo encontrado en la vegetación cercana a la zona de los restos calcinados no es consistente con el daño esperado en la incineración de 43 cuerpos.

Antes de entrar al fondo de estas aseveraciones quepa señalar la falsedad de EAAF de hablar de “la incineración de 43 cuerpos”. La PGR y en particular el ex Procurador Jesús Murillo jamás habló de los restos de todos los 43 desaparecidos hayan sido quemados en el basurero. Habló de un grupo de ellos, porque en sus declaraciones los asesinos no fueron precisos.

Recientemente otro de los sicarios (Bernabé Sotelo, 'El Peluco') fue detenido y dice haber contado 19 normalistas que bajaron por su propio píe, mientras que otros –no precisó cuántos- ya estaban muertos al llegar al basurero.

Pero aún en el supuesto de fueran 43, el EAAF comete el mismo error garrafal de José Torero al suponer hubo un incendio y que tuvo grandes dimensiones.

Cabe repetir lo que ya dijimos sobre los errores garrafales de Torero (en el supuesto de que se tratan de eso y no de pura mala fe):

1. El único “experto” (José Torero) que descalifica la incineración supone un proceso de incineración contrario a la experiencia universal forense de décadas.

2. Estima una cantidad mucho mayor de combustible para la cremación a la que en realidad se necesita y que es consistente con la expresada por los sicarios detenidos y acusados.

3. Desconoce y ni siquiera menciona el rol decisivo que en la cremación tiene la grasa corporal, por lo cual es innecesaria la cantidad de combustible que él calcula.

4. A partir de esa premisa errónea, Torero supone:

  • Hubo un incendio en lugar de una quema controlada, como suelen ser las cremaciones.
  • Llamas de gran altura que habrían imposibilitado realimentar el fuego, cuando que estas no ocurren con la cremación en realidad.
  • Tendría que haber habido gran incendio forestal sin control y al no existir rastros de algo así con eso refuerza su descalificación, cuando que en las cremaciones no se producen por lo regular esos incendios.

5. Para reforzar su descalificación tergiversa los informes metereológicos, en especial la dirección del viento, que indican lo contrario a lo que él dice.

6. Supone grandes humaredas, propias de incendios, en lugar de moderadas propias de cremaciones.

7. Aunque descalifica no sólo la tesis de la PGR sino lo establecido por la experiencia forense en cremaciones, ni siquiera intentó una recreación experimental para demostrar su aseveración.

8. El “experto” hizo un reconocimiento de campo superficial, de unos pocos minutos en el basurero de Cocula.

9. En parte los errores de Torero podrían explicarse porque él no es experto en cremación, sino en algo muy distinto: incendios.

10. José Torero en apoyo a su descalificación, cita a verdaderos expertos en cremación que han sostenido exactamente lo contrario en este caso, en particular al Dr. John DeHaan.

De hecho el doctor DeHaan refutó de inmediato las aseveraciones de Torero y del informe del GIEI a través de una entrevista que concedió al periódico El Universal (“Quema en Cocula sí es posible: científico citado por la Comisión”, 7 de septiembre de 2015):

—Gracias por aceptar esta entrevista. ¿Conoce lo que pasó en Iguala?

—He leído algunos de los reportes sobre este horrible caso y me decepciona saber la especulación y mala información que ha sido ofrecida como “conclusiones de expertos”. He sido uno de los principales investigadores en la presentación anual de un curso en reconstrucción forense de escenas de crimen, así que he tenido experiencia de primera mano en ver cuerpos humanos que han sido quemados en distintos tipos de condiciones de fuego. La respuesta corta sobre este crimen es que un fuego de gasolina no es necesario para destruir cuerpos. Un fuego puede sostenerse por horas con la combustión de la grasa subcutánea de los cuerpos, y si hay el material suficiente para funcionar como mecha, el fuego es más adecuado para calcinar un cuerpo humano a huesos frágiles y fragmentos.

— ¿Es posible, entonces, reducir 40-45 cuerpos a ceniza en este tipo de lugar [el basurero de Cocula] y en el tiempo que dicen [13 a 15 horas]?

— Dada la descripción del pozo y cómo fueron colocados los cuerpos y las 13-15 horas de cremación continua mi respuesta es: sí, sí es posible reducir 40 cuerpos adultos a fragmentos y bultos frágiles que podrían ser pulverizados por una máquina.

—¿Cuánto material, si acaso, sería necesario para quemar los cuerpos y atizar el fuego?

—Lo que puedan cargar una persona o dos de madera o tabla, lo mismo de llantas.

—Aquéllos que han disputado la versión de la PGR dicen que serían necesarias toneladas de madera o llantas para producir el calor necesario para quemar cuerpos. ¿Diría usted que esto es cierto?

—No, lo emanado de los cuerpos sería suficiente para poder mantener el fuego necesario [a través de las llamas].

(…)

— Los peritos dijeron que la hoguera fue de aproximadamente 140 metros. En el supuesto de que esto sea cierto y el fuego haya llegado a tal temperatura, ¿sería posible acercarse al incendio sin quemarse?

— Debido a la tasa modesta en la que cada cuerpo desprende calor, el fuego combinado no puede producir flamas altas, incluso en un espacio grande. La mayor parte del humo se alzaría verticalmente en una columna normal, así que sí es posible acercarse.

Es decir, el doctor DeHaan echa abajo cada una de las principales objeciones de Torrero y el GIEI a la versión de la PGR y las formuladas antes por académicos de izquierda de la UNAM.

Discovery Science ha reproducido varias veces en los últimos tres años un programa de la BBC donde científicos y especialistas forenses refutan el mito de la combustión humana espontánea.

Lo que importa de ese programa para el caso es que aparece el doctor John de Haan, el mayor experto mundial en la calcinación de restos humanos, quien explica como con muy poco combustible es posible consumir cuerpos humanos hasta convertirlos en cenizas y restos óseos muy frágiles.

Además hay una afectación mínima al entorno. En un caso John de Haan muestra un experimento con el cadáver de un cerdo que es calcinado con mucho menos de un litro de acelerante y en otro se observa como ardió un cuerpo con casi ninguna afectación al entorno vegetal en una zona despoblada. La clave está en la grasa corporal que es capaz de arder por horas y a elevadas temperaturas.

Lo más difícil de calcinar son los tejidos si grasa como músculos magros y huesos, pero según la posición del o los cadáveres la grasa también llega a consumirlos y más si el fuego se realimenta con acelerantes.

Eso es lo que no entienden o no quieren entender Torero y los argentinos: no hubo un incendio, sino quema controlada de cadáveres en el basurero de Cocula. No hubo si grandes llamas ni fuego descontrolado. Por tanto tampoco se requirieron las toneladas de material combustible que han inventado ni tampoco tuvo que haber habido mayor afectación de la vegetación.

Los sicarios de los narcos han aprendido empíricamente esto luego de años de eliminación de los restos de sus víctimas.

No en balde el doctor John de Haan ha apoyado la plausibilidad de la versión de la PGR sobre la quema de los cadáveres de los desaparecidos.

Aquí está el documental y el vínculo del documento de DeHaan con el análisis de sus experimentos (AQUÍ).

En el documental se observan imágenes del lugar en despoblado donde técnicos forenses encontraron el cadáver calcinado de una persona. En las fotos que tomaron se aprecia la completa destrucción del cadáver y la mínima afectación a la maleza del sitio. También se aprecia cómo tiempo después de hallado el cadáver la vegetación ha regenerado.

Además, figuran diferentes tomas del experimento que John de Haan realizó con el cadáver de un cerdo (el animal cuyo cuerpo tiene mayor parecido con el del humano). Con menos de un litro de combustible se logra calcinar el cadáver del cerdo, que sin necesidad de más acelerante sigue ardiendo por siete horas hasta que el doctor decide poner fin al experimento. Pero a las tres horas el fuego ya había superado los 800 grados centígrados.

El experimento se realizó como recreación de muertes ocurridas supuestamente por combustión humana espontánea, mito al que el documental se dedica a refutar. Por eso se aprecian muebles de una casa, incluido un televisor, tal y como ocurrió en los casos de supuesta combustión humana espontánea. Precisamente la poca afectación a los muebles y aparatos domésticos en estos casos es lo que ha alentado el mito.

Pero en el experimento al igual que en esos casos el televisor no se incendió y a lo sumo se deformó su cubierta de plástico.

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De modo que las objeciones del EAAF carecen de sustento científico. Pero eso en el supuesto de que, como sostiene la quema de los cadáveres haya ocurrido en medio de la maleza. Pero la falacia del EAAF es todavía mayor porque el lugar en donde los cadáveres fueron quemados no estaba en medio de la maleza, sino en el basurero a muchos metros de los árboles y la maleza, según se puede apreciar en las siguientes fotos:

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Estos son los hechos que corresponde a la verdad fáctica que se contradice con la “verdad” política de los integrantes del EAAF, quienes al igual que los integrantes del GIEI y los miembros del aparato de propaganda de la izquierda cojean del mismo pie ideológico.

Dice el EAAF que su informe es resultado de la investigación forense realizada entre el 27 de octubre y el 6 de noviembre de 2014. Esto es, tardaron más de un año en darla a conocer. La única explicación de que salgan ahora con esto es que así buscan salvar la cara al GIEI, a sus integrantes que hemos probado carecen de elemental probidad y a su sarta de tergiversaciones, falacias y mentiras.

Pero el intento es vano y vendrá a sumarse a la derrota de la maniobra para ocultar la verdad de los hechos del 26 y 27 de septiembre de 2014.

A t e n t a m e n t e

Lic. Rafael Herrera Piedra
Presidente
Ojo Ciudadano A.C.

 

Lic. José Antonio Ortega Sánchez
Presidente
Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, A. C.


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