7 de marzo de 2022

Ranking 2021 de las 50 ciudades más violentas del mundo

México se consolida como el epicentro mundial de la violencia urbana

- Zamora con casi 197 homicidios por cada 100 mil habitantes fue la más violenta el año pasado.
- Las ocho ciudades más violentas del mundo son todas ellas mexicanas.
- Este es el resultado de la política de “abrazos, no balazos”.


Por quinto año consecutivo una ciudad mexicana es la más violenta del mundo. En 2021 esa ciudad mexicana más violenta del mundo fue Zamora, en el estado de Michoacán. La tasa 196.63 homicidios por cada 100 mil habitantes de esta ciudad es la segunda más alta registrada desde que este ranking se realiza, sólo superada por la tasa de Juárez de 229.06 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2010. 

Estas elevadas tasas de homicidios sólo se observaron en ciudades como Medellín y Cali, entre finales de los años ochenta e inicios de los noventa, cuando los narcotraficantes escalaron al máximo su guerra contra el Estado colombiano y las matanzas entre facciones rivales.

De las 14 ediciones anuales de este ranking, en 8 la ciudad más violenta del mundo ha sido mexicana (esto es, en los años 2008, 2009, 2010, 2017, 2018, 2019, 2020, y 2021).

En 2021 las ocho ciudades más violentas del mundo, fueron todas ellas mexicanas: Zamora, Ciudad Obregón, Zacatecas, Tijuana, Celaya, Juárez, Ensenada y Uruapan. México es el país con el mayor número de ciudades violentas: 18 de 50.

México ya lleva tres años como epicentro mundial de la violencia homicida urbana. No es una casualidad, sino el resultado de la política de “abrazos, no balazos”, practicada por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, política que consiste en dejar a los grupos criminales en casi absoluta libertad de asesinar, desaparecer personas, extorsionar y robar.

Además de las ciudades incluidas en el ranking, hay otras mexicanas que no llegan a los 300 mil habitantes pero tienen tasas por encima de los 100 homicidios por cada 100 mil habitantes, como es el caso de Fresnillo, Manzanillo, Guaymas y Tecate. Destaca esta urbe con una tasa de 247 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2021.

Y todo esto sin considerar el elevado número de desaparecidos en México, registrados sobre todo desde 2007. En 2021, según datos oficiales, 9,473 personas fueron desaparecidas. Muchas de esas personas fueron privadas de la libertad y luego asesinadas por sicarios de los grupos criminales, aunque sus cadáveres no aparecen.

Otras novedades que presenta el ranking son:

•    No se incluyó ninguna ciudad de Venezuela, no porque en ese país en forma súbita y milagrosa haya desaparecido la violencia, sino porque simplemente no hay forma de medirla.

•    Incluidas en el ranking de 2020, salieron del de 2021, las siguientes diez ciudades: Rio Branco y Maceió (Brasil); Minatitlán y Victoria (México); Barquisimeto, Caracas, Cumaná, Guayana, Maturín y Valencia (Venezuela).

•    Al ranking de 2021 ingresaron las ciudades de: Macapá y Manaus (Brasil, en ambos casos se trató de reingreso); Buenaventura y Palmira (Colombia, la primera por primera vez y la segunda reingreso); Milwauke y Filadelfia (Estados Unidos, ambas por primera vez); Puerto Príncipe (Haití, reingreso); Guadalajara y Zamora (México, la primera reingreso y la segunda por primera vez). 

•    De las 50 ciudades del ranking 2021, se ubican en México 18, en Brasil 11, en Estados Unidos 7, en Sudáfrica 4, en Colombia 4, en Honduras 2 y hay una de Puerto Rico, una de Haití, una de Ecuador y una de Jamaica.

•    Cuarenta y seis ciudades se ubican en el continente americano y 38 en América Latina.

•    En las 50 ciudades la tasa promedio fue de 48.08 (35,032 homicidios dolosos entre 72,856,277 habitantes). Cabe señalar que en 2019 (no hay aún información de año más reciente), según la Organización Mundial de la Salud la tasa promedio mundial fue de 6.15 (474,692 homicidios y 7,713,468,100 habitantes).

•    De las 50 ciudades, la mitad presenta tasas por encima de la tasa promedio de 48.08 homicidios por cada 100 mil habitantes.

 

Listado de las 50 ciudades más violentas del mundo en 2021

Abrazos no balazos no funciona: 
violencia en municipios sube 39%

•    En 2020 el índice de violencia aumentó 39% en comparación con 2015, en municipios de 100 mil o más habitantes.
•    En 158 municipios, de 223, la violencia creció en un 86% en promedio.
•    La política de seguridad pública debe cambiar en forma radical y rápida.
•    En 2020 el municipio de más de 100 mil habitantes más violento fue Zamora, Michoacán, seguido de Manzanillo, Colima y Salamanca, Guanajuato.
•    Los mismos figuran entre los 20 más violentos si se consideran los 2,463 municipios del país

Cada año desde 2013 hemos presentado el índice de violencia de los municipios de 100 mil o más habitantes, porque en estos se centró la política de “prevención social del delito” iniciada por el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y seguida por los gobiernos de Enrique Peña nieto y Andrés Manuel López Obrador.

En esta ocasión, además de presentar los resultados de 2020, los comparamos con los de 2015 y por primera vez extendemos el ejercicio del cálculo del índice de violencia a todos los municipios del país (de más de 100 mil y de menos de 100 mil habitantes). Cabe recordar que el índice se construye a partir de las tasas por cada 100 mil habitantes de los delitos de homicidio doloso, secuestro, violación, lesiones dolosas, robo con violencia y extorsión.

En 223 municipios de 100 mil habitantes o más en 2020 se produjo un incremento del índice de violencia promedio de 39.34% en comparación con 2015. En 2015 el índice de violencia municipal promedio fue de 19.07 puntos, mientras que en 2020 alcanzó 26.58 puntos. 

En 158 de los 223 municipios el índice se incrementó y en los restantes 65 se redujo. Pero en los municipios en que hubo incremento, éste fue del orden del 85.74% en promedio. En 49 de los municipios el incremento fue de 100% o más.

Esta es la mayor evidencia del fracaso de la política de “prevención social de delito” que se inició con el gobierno de Felipe Calderón, continuó con el de Enrique Peña (y se enfocó precisamente en los municipios de más de 100 mil habitantes y eminentemente urbanos) y se expandió a todos los municipios con el actual gobierno. Y por cierto, en esta política errónea se han tirado a la basura más de 100 mil millones de pesos.

Ante su estruendoso fracaso, la política de “prevención social del delito” debe ser abandonada y en su lugar simplemente hay que aplicar la ley contra quien delinque. Es vital abatir la impunidad, aumentar las sentencias condenatorias, ejecutar todas las órdenes de aprehensión e investigar y judicializar todos delitos. 

El municipio con mayor incremento del índice de violencia entre 2015 y 2020 fue Álamo Temapache, Veracruz, del orden del 413.07%. Pero es más mucho significativo el aumento 402.89% de Zamora, Michoacán, pues pasó de un nivel bajo a uno elevado, el más alto en 2020, que no es el caso, por cierto, de Álamo Temapache.

Respecto a los 234 municipios de 100 mil o más habitantes, en 2020 Zamora, Michoacán fue el más violento del país con 111.84 puntos, el cual más que cuadruplica el promedio nacional de 25.02 puntos. El segundo municipio más violento fue Manzanillo, Colima (90.19 puntos) y el tercero fue Salamanca, Guanajuato (87.12 puntos).

Asimismo, de los municipios de 100 mil o más habitantes, en 2020 el que tuvo la más elevada tasa de homicidios fue Zamora, Michoacán, con 181.10 por cada 100 mil habitantes. La tasa de Zamora es casi ocho veces la nacional (que fue de 23.62). En segundo lugar figuró Manzanillo, Colima, con una tasa de 143.96 homicidios por cada 100 mil habitantes y en tercer lugar Salamanca, Guanajuato con una tasa de 115.21.

Respecto a la totalidad de los municipios (2,463), el municipio más violento del país fue Doctor Coss, Nuevo León con 947.79 puntos, casi 38 veces la media nacional. Esto es resultado de haber tenido una tasa de homicidios dolosos de 1,691.18 por cada 100 mil habitantes (23 homicidios para apenas 1,360 habitantes), tasa que es 71 veces más alta que la tasa nacional promedio de homicidios. Y esto, a su vez, es resultado de la disputa entre grupos criminales en el adyacente municipio de Miguel Alemán, Tamaulipas.

De los 2,463 municipios del país 565 (22.94% del total) tuvieron un índice de violencia superior al nacional. De esos 565 municipios, Baja California tiene al 100% de sus municipios (5 de sus 5), Colima tiene al 90% (9 de sus 10) y Guanajuato al 69.57% (32 de sus 46). Son pues estas las entidades con mayor número de los municipios más violentos del país. En estos estados lo que más pesa son las tasas elevadas de homicidio, secuestro y violación.

Pero el Estado de México tiene a la mayoría de los municipios de mayor incidencia en los delitos de lesiones dolosas, robo con violencia y extorsiones, como puede apreciarse en el estudio completo del cual adjuntamos copia.

 

Ciudad de México, 15 de junio de 2021

 

 

Metodología del ranking (2021) de las 50 ciudades más violentas del mundo

 


Ciudad de México, 7 de marzo de 2022
[Fecha de cierre de investigación: 25 de febrero de 2022]

 

 

 

 

 


Presentación

Por catorceava ocasión y duodécima en que se incluyen 50 urbes, presentamos el ranking de las ciudades de más de 300 mil habitantes con las tasas de homicidio más elevadas del mundo.

Hacemos este ranking con el manifiesto objetivo político ciudadano de llamar la atención sobre la violencia en las urbes, particularmente en América Latina, para que los gobernantes se vean presionados a cumplir con su deber de proteger a los gobernados, de garantizar su derecho a la seguridad pública. 

Lo que buscamos también es que nadie, ni gobernantes ni gobernados de un país o jurisdicción subnacional, quieran que su ciudad o ciudades figuren en este ranking y que si su urbe o sus urbes ya están, hagan el máximo esfuerzo para que salgan lo antes posible. Nos complace grandemente tener noticias de la reducción de los homicidios y sobre todo que ciudades salgan del ranking.

El que persigamos un objetivo político con este estudio periódico, no significa que prescindamos del mayor rigor académico que sea posible.

Un esfuerzo de medición como éste sólo puede hacerse con honestidad intelectual, con apego a la verdad. No puede haber lugar para las medias verdades o las exageraciones.

No nos mueve el interés de incluir o excluir ciudades o de torcer los datos para atribuirles tasas superiores o inferiores de homicidios y sus posiciones en el ranking, conforme a alguna agenda política o ideológica. Nuestro interés es simplemente conocer la verdad.

El propósito de exponer la metodología del ranking es transparentar, tanto como sea posible, la forma en que llegamos a los resultados aquí expuestos. Si las operaciones de un ranking o cualquier otro ejercicio de medición no son transparentes, verificables y replicables, entonces sus resultados no pueden ser tomados por verídicos y creíbles.

Por supuesto no estamos exentos de errores, en los que incurrimos siempre de buena fe. El ranking no es 100% exacto y si lo fuera perdería su sentido principal de la oportunidad. El ejercicio quizás sería 100% exacto de realizarse dentro de 10 o 20 años. Para entonces tendría un valor como investigación histórica, pero no para ejercer presión ciudadana y producir cambios en las políticas públicas hoy.

El mayor obstáculo que este esfuerzo enfrenta es la falta de transparencia de los gobiernos de varios de los países con urbes que se incluyen en el ranking. Pero con el paso de los años, debemos decir, cada vez hay mayor transparencia en la mayoría de jurisdicciones, aunque en otras hay retrocesos. 

Ahora bien, una parte de las cifras utilizadas para el cálculo de las tasas y las posiciones en el ranking son estimaciones, cuando no hay cifras oficiales o estas no han sido publicadas completas de todo el año en cuestión en el momento de cerrar la edición. En este último caso cuando después comparamos las cifras estimadas con las oficiales, las diferencias son poco significativas. En la gran mayoría de los casos las estimadas son más bajas, dado que optamos por estimaciones conservadoras y a la baja, precisamente.

Asimismo, cuando hay indicios fuertes o evidencias de que las cifras oficiales son erróneas, contradictorias o deliberadamente manipuladas, se realizan los ajustes y se explican los criterios y métodos seguidos para el cálculo.

Una faceta más del estudio será tratar de, en todos los casos en que sea posible, incluir todos los municipios que conforman una ciudad y no sólo el municipio que suele ser capital de una jurisdicción subnacional (estado, entidad federativa, provincia, etcétera). Es decir, buscamos conurbaciones, localidades que forman un sistema urbano único, claramente distinguible de otros, independiente de las divisiones geográfico-administrativas dentro de los países 

¿Cómo distinguir una ciudad? Basta revisar un mapa satelital. Estos revelan cómo se extiende la mancha urbana de manera continua y para confirmarlo en el terreno basta transitar y encontrarse con una construcción detrás de otra, con algunas interrupciones de lotes baldíos o áreas verdes públicas. 

Autoridades de distintos países han reconocido mediante leyes y decretos la existencia de áreas o zonas metropolitanas que reúnen varios municipios. En unos casos esas áreas o zonas coinciden con la definición de ciudad aquí utilizada, pero en otros casos no, pues las orillas de los núcleos de población se encuentran a decenas de kilómetros unas de otras. En estos casos se trata de distintas ciudades y no de la misma. Interrupciones de la mancha urbana de 10 kilómetros o más indican que las localidades cercanas en realidad no forman parte de una misma ciudad.

Por tanto, optamos por áreas o zonas metropolitanas que coincidan con ciudades, incluso si dejamos fuera municipios que oficialmente forman parte de las mismas.

Cabe advertir también que no incluimos las ciudades de países que padecen conflictos bélicos abiertos, como ha sido el caso de Siria, Sudán o Yemen, pues la mayoría de las muertes violentas no corresponden a la definición universalmente aceptada de homicidio, sino a muertes provocadas por operaciones de guerra (según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud).
 

 

 

1. Listado de las 50 ciudades más violentas del mundo en 2021

 

 

2. Novedades en el ranking de 2021

1. México se consolida como el epicentro mundial de la violencia urbana
 

•    Por quinto año consecutivo una ciudad mexicana es la más violenta del mundo. En 2021 esa ciudad mexicana más violenta del mundo fue Zamora, en el estado de Michoacán.

•    La tasa 196.63 homicidios por cada 100 mil habitantes de esta ciudad es la segunda más alta registrada desde que este ranking se realiza, sólo superada por la tasa de Juárez de 229.06 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2010. Estas elevadas tasas de homicidios sólo se observaron en ciudades como Medellín y Cali, entre finales de los años ochenta e inicios de los noventa, cuando los narcotraficantes escalaron al máximo su guerra contra el Estado colombiano y las matanzas entre facciones rivales.

•    De las 14 ediciones anuales de este ranking, en 8 la ciudad más violenta del mundo ha sido mexicana (esto es, en los años 2008, 2009, 2010, 2017, 2018, 2019, 2020, y 2021).

•    En 2021 las ocho ciudades más violentas del mundo, fueron todas ellas mexicanas: Zamora, Ciudad Obregón, Zacatecas, Tijuana, Celaya, Juárez, Ensenada y Uruapan.

•    México es el país con el mayor número de ciudades violentas: 18 de 50.

•    Del ranking salieron las ciudades mexicanas de Minatitlán y Victoria, pero ingresó Zamora (área metropolitana) y reingresó Guadalajara (área metropolitana).

2. Se sigue confirmando que son un fracaso las políticas complacientes con los violentos, mientras que son exitosas las contrarias.

México ya lleva tres años como epicentro mundial de la violencia homicida urbana. No es una casualidad. En 2019 y 2021 se ha aplicado la peor política de “control” del crimen, denominada “abrazos, no balazos”, por parte del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, 

Éste, antes de tomar posesión, había prometido una amplia amnistía a los criminales, en particular a los narcotraficantes. No ha presentado la iniciativa de ley de amnistía, la ha aplicado de facto, pero con consecuencias más desastrosas de las que hubiera habido con una amnistía formal. Mientras que una amnistía suele perdonar crímenes a cambio de que los responsables dejen de delinquir, la amnistía de facto, la política de “abrazos, no balazos”, ha consistido en permitir que los grupos criminales puedan seguir asesinando, desapareciendo personas y extorsionando sin fin y con casi absoluta impunidad.

En ninguna parte del país esto es tan patente como en el estado de Michoacán. En una zona del sur, desde octubre de 2019, grupos criminales han estado librando una guerra, con uso incluso de armas pesadas, vehículos blindados y drones. Fue hasta hace unas semanas que el ejército intervino. Pero la violencia no arredra. Hace dos semanas, en una pequeña población del estado, un grupo de sicarios se presentó en un velorio y literalmente fusiló a 17 civiles desarmados. Adicionalmente los grupos criminales ejercen una extorsión generalizada contra productores agropecuarios, al grado que ello ya se ha reflejado en elevados precios del aguacate o el limón en todo el país.

Además de las ciudades incluidas en el ranking, hay otras mexicanas que no llegan a los 300 mil habitantes pero tienen tasas por encima de los 100 homicidios por cada 100 mil habitantes, como es el caso de Fresnillo, Manzanillo, Guaymas y Tecate. Destaca esta urbe con una tasa de 247 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2021.

Y todo esto sin considerar el elevado número de desaparecidos en México, registrados sobre todo desde 2007. En 2021, según datos oficiales, 9,473 personas fueron desaparecidas. Muchas de esas personas fueron privadas de la libertad y luego asesinadas por sicarios de los grupos criminales, aunque sus cadáveres no aparecen.

Según un estudio del Institute for Health Metrics and Evaluation de la Universidad de Washington, en 2007, de un listado de 193 países, México ocupaba la posición 24 en porcentaje de muertes por homicidio intencional como parte del total de la mortalidad por todas las causas. Para 2019 ya ocupaba la posición 8, pero para hoy es altamente probable que se encuentre ya entre los cinco primeros lugares del mundo, dada la acentuada disminución de los homicidios en Brasil, El Salvador, Guatemala y Colombia. 

Debido a una política no complaciente con los criminales, San Salvador (República de El Salvador) dejó en ranking en 2019 y en 2020 Guatemala, Guatemala. Para 2021 ambas ciudades se mantuvieron fuera del ranking. En Brasil han seguido descendiendo las tasas de homicidio y aunque en 2021 hay 11 ciudades de ese país, en 2015 llegó a un máximo de 21. 

Por la misma razón las tasas en las ciudades hondureñas de San Pedro Sula y Tegucigalpa las mantiene por debajo de la posición 30 del ranking, a pesar de que el ex presidente de Honduras acaba de ser detenido por ligas con el narcotráfico y está a punto de ser extraditado a Estados Unidos.

3. Nuevos focos de violencia urbana

En 2021 retornó al ranking la ciudad de Puerto Príncipe, capital de Haití e ingresó por primera vez el área metropolitana de Guayaquil, Ecuador.

Haití es un país casi en condición de Estado fallido. Diversas pandillas ejercen control territorial en amplias zonas y son éstas, no la policía, las que ahí mandan. Además, el año pasado fue asesinado el presidente Jovenel Moïse. Los móviles del magnicidio aún no son claros, pero ha cobrado fuerza la hipótesis de la autoría intelectual de narcotraficantes.

Ecuador ha sido un país con tasas relativamente bajas de homicidios, en comparación con varios países de América Latina. Pero eso empezó a cambiar aceleradamente en año y medio. En 2021 el número de homicidios dolosos se duplicó y en las presiones hubo brutales riñas entre reos de facciones criminales enemigas, con decenas de muertos en cada ocasión, decapitaciones y el uso de armas de fuego y hasta explosivos. 

Esta violencia responde en gran medida a la que hay en México. Las bandas ecuatorianas enfrentadas que a su vez responden ya sea al Cartel de Sinaloa o al Cartel de Jalisco Nueva Generación. Ecuador se ha convertido en un punto decisivo de paso de la cocaína producida en Colombia.

4. La dificultad para reconocer la magnitud de la violencia homicida en algunos países.

En anteriores ediciones ya hemos explicado como a la par de progresos en la transparencia de los gobiernos de varios países hay retrocesos, o bien, gobiernos que no eran transparentes y verídicos con sus cifras de incidencia de homicidios, ahora lo son menos. Caso destacado de ello es Venezuela.

Durante varios años en Venezuela una alternativa a la falta de información oficial confiable, eran los conteos que hacían diversos diarios, a partir de sus cobertura de fuentes policiales y de medicina forense, pero hasta eso -por desgracia- ha desaparecido.

El año anterior utilizamos como fuente de información al Observatorio Venezolano de Violencia. Pero el gran problema con cifras de esta organización no gubernamental es que no explica cómo obtiene los datos de homicidios, ni como calcula la población para determinar la tasa de homicidios. Por ello hemos decidido considerar a Venezuela como un país en el que simplemente no sabemos que ocurre sobre este tema y por ello ninguna ciudad se incluye en el ranking de 2021. 

Otras novedades que presenta el ranking son:

•    Incluidas en el ranking de 2020, salieron del de 2021, las siguientes diez ciudades: Rio Branco y Maceió (Brasil); Minatitlán y Victoria (México); Barquisimeto, Caracas, Cumaná, Guayana, Maturín y Valencia (Venezuela).

•    Al ranking de 2021 ingresaron las ciudades de: Macapá y Manaus (Brasil, en ambos casos se trató de reingreso); Buenaventura y Palmira (Colombia, la primera por primera vez y la segunda reingreso); Milwauke y Filadelfia (Estados Unidos, ambas por primera vez); Puerto Príncipe (Haití, reingreso); Guadalajara y Zamora (México, la primera reingreso y la segunda por primera vez). 

•    De las 50 ciudades del ranking 2021, se ubican en México 18, en Brasil 11, en Estados Unidos 7, en Sudáfrica 4, en Colombia 4, en Honduras 2 y hay una de Puerto Rico, una de Haití, una de Ecuador y una de Jamaica.

•    Cuarenta y seis ciudades se ubican en el continente americano y 38 en América Latina.

•    En las 50 ciudades la tasa promedio fue de 48.08 (35,032 homicidios dolosos entre 72,856,277 habitantes). Cabe señalar que en 2019 (no hay aún información de año más reciente), según la Organización Mundial de la Salud la tasa promedio mundial fue de 6.15 (474,692 homicidios y 7,713,468,100 habitantes). .

•    De las 50 ciudades, la mitad presenta tasas por encima de la tasa promedio de 48.08 homicidios por cada 100 mil habitantes.

3. Criterios de selección 

Los seis criterios principales para considerar la inclusión de una urbe en el ranking son:

1)    Debe ser una unidad urbana claramente definida. No puede ser un área o jurisdicción que sea parte de una ciudad ni pertenecer a un municipio (o jurisdicción equivalente) que en lugar de ser predominantemente urbano sea predominantemente rural.

2)    La urbe en cuestión debe tener 300 mil o más habitantes, según datos demográficos de fuentes oficiales.

3)    Los datos sobre homicidios deben corresponder a las definiciones universalmente aceptadas de los homicidios dolosos u homicidios intencionales o muertes por agresión (con la excepción de muertes en operaciones de guerra o la muerte legalmente justificada – no en ejecuciones extrajudiciales- de agresores por parte de agentes del orden). No se incluyen cifras sobre homicidios en grado de tentativa.

4)    Las cifras de homicidios deben provenir de fuentes oficiales o fuentes alternas. En cualquier caso, los datos, las estimaciones y la metodología de cálculo deben ser verificables y/o replicables. En algunos casos los datos son resultado de un conteo propio, a partir del análisis de notas periodísticas.

5)    Las cifras deben corresponder al año anterior en que se difunden los resultados. Sólo de manera excepcional se pueden considerar los datos de un año anterior (los de 2014 para 2015, por ejemplo), ante la presunción fundada de que no hubo variación sustancial de la incidencia de homicidios.

6)    Las informaciones deben ser asequibles a través de Internet.

Procuramos, siempre que sea posible, que las ciudades incluidas sean unidades urbanas integradas y no localidades parte de ellas, independiente de las jurisdicciones político-administrativas. Sólo cuando no hay datos de las ciudades consideramos los datos del municipio o “ciudad principal” de una urbe.

Para la definitiva inclusión en el ranking la ciudad en cuestión debe estar entre las 50 con las tasas más elevadas.

El sentido de considerar sólo ciudades de 300 mil o más habitantes, responde al propósito de reconocer la magnitud de la violencia urbana.

Las poblaciones de algunos miles o cientos de habitantes presentan una realidad criminal diferente a las de las ciudades medianas a grandes. En estas últimas se presentan los fenómenos generales de la aglomeración y el anonimato, así como los fenómenos específicamente criminales, entre otros, la distribución de mayor a menor incidencia a partir de los centros hacia la periferia, en círculos concéntricos o bien la mayor frecuencia de asesinatos en los que victimario y víctima no se conocían (lo cual es característico de las epidemias de violencia urbana y de violencia organizada).

Asimismo, en las localidades de unos miles de habitantes puede presentarse fuertes distorsiones estadísticas. Por ejemplo, un poblado de 5 mil habitantes del país X, normalmente pacífico, en un año puede haber cinco homicidios (mientras que en el anterior hubo uno y en el año siguiente cero), porque por ejemplo un sujeto enloqueció y mató a todos los miembros de una familia. Entonces ese año la tasa de homicidios dolosos habría sido de 100 por cada 100 mil habitantes, cuando en grandes ciudades en el país X es en promedio de 20. Ello daría la impresión de que esa pequeña población vive una verdadera epidemia de homicidios y no ciudades que durante varios años han tenido tasas de 40 a 60 homicidios por 100 mil habitantes.

Por eso se excluyen las pequeñas poblaciones, además de que según nuestra experiencia a menor población de una ciudad es mayor la dificultad – o de plano imposibilidad- de obtener datos útiles.

Ahora bien, para elaboración del ranking se mantiene un monitoreo a lo largo del año, pero que se torna más meticuloso hacia al final y el inicio del siguiente cuando diversas autoridades gubernamentales dan a conocer sus datos anuales.

En principio todas las ciudades con más de 300 mil habitantes son consideradas, aunque como es lógico hay unas urbes que merecen más atención que otras. Además de algunos países hay una dificultad mínima para obtener datos, mientras que de otros hay una gran dificultad o de plano imposibilidad de acceso.

Las ciudades que merecen mayor atención son las de aquellos países que tienen las tasas de homicidios más elevadas, lo cual no implica suponer que en países con tasas relativamente bajas no haya ciudades con altas tasas. 

Por eso un primer paso para la identificación de las ciudades prospectos a figurar en el ranking, es primero analizar las tasas generales de homicidio de los países. Para ello consideramos cuatro tipos de fuentes principales:

* Las cifras de los estudios periódicos sobre incidencia criminal (y operación de los sistemas de justicia penal) de la Oficina contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas.
* Las cifras de mortalidad de la Organización Mundial de la Salud.
* Las cifras sobre incidencia criminal de los gobiernos de países, además de los gobiernos de jurisdicciones subnacionales y policías metropolitanas.
* Informaciones periodísticas.

Todas estas ciudades (y cientos de otras más) fueron consideradas para el ranking. Si no figuran no es por falta de información, sino porque o las ciudades no tenían más de 300 mil habitantes o las tasas no fueron los suficientemente elevadas.

Estamos informados de que hay muchas ciudades con tasas más elevadas que las que corresponde a la posición 50, pero que no cumplen con el requisito de tener una población de 300 mil habitantes, como es el caso de las ciudades colombianas de San Andrés de Tumaco (tasa de 87.15) y Tuluá (tasa de 66.89) o la mexicana Manzanillo (tasa de 145.53), por sólo citar unos ejemplos.

También hay decenas de municipios en Brasil, Venezuela, México, Honduras y el Salvador, en similar condición, pero que no son ciudades en sí (sino parte de otras) o no tienen más de 300 mil habitantes. 

Por similar razón se excluyen ciudades como Belice y Nassau en América y algunas de África.

Hay que hacer otra aclaración. Como ya se dijo, tratamos de reconocer la realidad de la incidencia de homicidios por ciudad y no por municipios y también tratamos de mantener seguimiento al comportamiento de tal o cual ciudad año tras año. La realidad es que en torno a un municipio que suele ser capital de una jurisdicción subnacional (estado, entidad federativa, estado federal, provincia, etcétera) hay otros municipios conurbados, que constituyen una zona metropolitana.

Preferimos las zonas metropolitanas antes que uno de sus municipios, porque eso es más cercano a la realidad de una urbe, más allá de los límites político-administrativos, que en buena medida son arbitrarios, que no responden a la realidad de la integración económica y social de las ciudades. 

Algunos gobiernos ya comprenden la necesidad de reconocer esta realidad, mientras que otros (la mayoría) siguen sólo enfocados en clasificar la información según estrechos criterios político-administrativos.

Cuando no hay más información que de un municipio y no de la zona metropolitana, pues no tenemos más remedio que considerarla, a sabiendas que sólo revela una parte de la realidad urbana y de la violencia urbana.

Ahora bien, en ocasiones sólo hay información sobre un municipio en un año, pero al siguiente aparecen datos sobre la zona metropolitana de la que forma parte y a veces, la información es global para esa zona y no está desglosada por los municipios que la integran.

Ante esta situación optamos por tomar la información por zona metropolitana, con la esperanza de que para el siguiente año también haya datos por zona. Decidimos esto conscientes de que se rompe la continuidad en el seguimiento del comportamiento de una localidad o jurisdicción (cuando por ejemplo ya no consideramos como hasta entonces el municipio de Fortaleza en Brasil, sino a la región metropolitana del que el municipio forma parte). Pero entre tratar de reconocer la realidad de una urbe y dar seguimiento al comportamiento de una localidad o jurisdicción (municipio), optamos por lo primero, por ser más cercano a los propósitos del estudio.

Por lo que hace a la definición de homicidios, en primer lugar, es pertinente puntualizar que debe tratarse de homicidios consumados y no de tentativas. En segundo lugar es necesario evitar los términos confusos como “muertes violentas”.

Por ejemplo, las autoridades de Brasil clasifican a la mayoría de los homicidios dolosos en tres categorías: homicidio doloso, muerte en el marco de un robo con violencia o atraco y muerte como consecuencia de lesiones dolosas. Después las tres categorías se suman en los que se denomina “crímenes violentos letales intencionales”.

Pero el homicidio doloso no es lo mismo que la muerte intencionalmente provocada y ejecutada con violencia. Hay homicidios dolosos que se cometen sin violencia, como los envenenamientos.

Por eso la definición correcta es la de homicidio doloso o como parte de una agresión, según el concepto de la Organización Mundial de la Salud (con exclusión de las operaciones de guerra y los homicidios “justificables” cometidos por agentes del orden en el marco del cumplimiento de la ley y que no sean ejecuciones extrajudiciales).

El diccionario define violencia como el acto que “implica el uso de la fuerza, física o moral” mientras que la definición de agresión es más amplia: “Acto de acometer a alguien para matarlo, herirlo o hacerle daño”.

Asimismo, forman parte de los homicidios dolosos aquellos de carácter preterintencional, definidos como aquellos en que la agresión tiene un resultado que excede la intención del agente agresor. Por ejemplo, un sujeto usa un arma contra su víctima con el propósito de intimidarla o lesionarla, aunque termina quitándole la vida.

 

4. Criterios de cálculo

El cálculo de la tasa de algún delito, para el caso homicidios, es muy simple: se divide el número de homicidios entre el número de habitantes y el resultado se multiplica por 100 mil.

En términos ideales la información sobre homicidios debe ser la oficial y definitiva y los datos sobre población deben ser los del año, ya provengan de un censo o de estimaciones oficiales.

Pero no siempre se dan estos supuestos, sobre todo al inicio del año siguiente al del ranking, que es cuando realizamos estos ejercicios y procedemos a su difusión. Además, no pocos gobiernos demoran a difundir sus cifras y algunos las ocultan o manipulan para simular menor incidencia a la real. Por eso no queda más remedio que recurrir a fuentes alternativas de información y/o hacer estimaciones, sobre todo mediante proyecciones estadísticas e inferencias cuando los datos no son completos.

En cualquier caso, el criterio es la prudencia. Más vale hacer estimaciones que después se revelaron conservadoras, por debajo de las cifras oficiales definitivas cuando son difundidas, que lo contario. Hasta ahora muy rara vez nuestras estimaciones sobrepasaron las cifras oficiales que después se conocerían.

En cada caso explicamos cuando debimos utilizar las cifras oficiales tal y como estaban, cuando utilizamos una fuente alternativa o porqué y cómo hicimos nuestras estimaciones y proyecciones.

 

5. Fuentes de información y cálculos

Brasil

Nota: Los datos demográficos en todos los casos provienen de la base de datos “ESTIMATIVAS DA POPULAÇÃO RESIDENTE NO BRASIL E UNIDADES DA FEDERAÇÃO COM DATA DE REFERÊNCIA EM 1º DE JULHO DE 2021” del Instituto Brasileiro de Geografia e Estadística (IBGE). Aquí el link:

https://www.ibge.gov.br/estatisticas/sociais/populacao/9103-estimativas-de-populacao.html?=&t=downloads 

La gran mayoría de datos sobre homicidios son los oficiales, de las instituciones de seguridad pública de las respectivas unidades federativas. El Ministério da Justiça que publica en su página web datos de todos los municipios del país (https://app.powerbi.com/view?r=eyJrIjoiYjhhMDMxMTUtYjE3NC00ZjY5LWI5Y2EtZDljNzBlNDg2ZjVkIiwidCI6ImViMDkwNDIwLTQ0NGMtNDNmNy05MWYyLTRiOGRhNmJmZThlMSJ9/). 

Estos datos son poco confiables, pues las cifras tienden a presentar cifras más bajas a las que reportan los gobiernos locales. Es como si el gobierno federal tratara de presentar una disminución de los homicidios inferior a la real.

 

Caruaru

El gobierno de Pernambuco, unidad federativa a la cual la ciudad forma parte, ofrece datos completos sobre la incidencia de homicidios en este link:

https://www.sds.pe.gov.br/estatisticas/51-avulsas/51-indicadores-criminais-em-pernambuco-3

Para la ciudad se consigna un total de 128 homicidios, para una población de 369, 343 habitantes y por ende hubo una tasa de 34.66.

 

Feira de Santana

Se trata de un municipio preminentemente urbano del estado de Bahía.

La Secretaria de Segurança Pública de Bahía, que por años ha sido transparente y puntual en difundir cifras de incidencia criminal, en esta ocasión no lo fue, pues su página web (http://www.ssp.ba.gov.br/) lleva meses sin ser accesible. 

Según notas periodísticas, muy escasas al respecto, hasta el 24 de diciembre de 2021 se habían cometido 370 homicidios (https://www.faroldabahia.com/noticia/feira-de-santana-registra-370-homicidios-no-ano-de-2021). Según el Ministério da Justiça en todo el año se cometieron 382. Esta es la cifra que consideramos. 

 

Fortaleza (Região Metropolitana de Fortaleza)

La Região Metropolitana de Fortaleza, del estado de Ceará, se compone de los municipios de Aquiraz, Cascavel, Caucaia, Chorozinho, Eusébio, Fortaleza, Guaiúba, Horizonte, Itaitinga, Maracanaú, Maranguape, Pacajus, Pacatuba, Pindoretama y São Gonçalo do Amarante

La fuente de los datos de homicidios  es laSecretaria de Estado de Segurança Pública y Defesa Social del estado de Ceará), en este link: https://app.powerbi.com/view?r=eyJrIjoiOTI3NjMyYmUtYjQxMi00MjJkLWJhZTctNDE4YjM3NDEwYzVmIiwidCI6ImI1OTFhZTU0LTMzYzItNDU4OS1iZTY2LTkwMjFhNDE5NmM3YyJ9

 

Macapá 

Capital del estado de Amapá.

El gobierno de Amapá y su Secretaria de Estado de Segurança continúan con la falta de transparencia en datos de incidencia criminal.

Por tanto, recurrimos a los datos del Ministério da Justiça de Brasil, los que indican 157 homicidios en 2021.

 

Maceió 

Capital del estado de Alagoas.

La fuente de datos sobre homicidios es: http://seguranca.al.gov.br/wp-content/uploads/arquivos/599_arquivos.pdf.

En virtud de que se registraron 303 homicidios y hubo 1,031,597 habitantes en 2021, la ciudad tuvo una tasa de 29.37 por cada 100 mil habitantes y esa tasa es inferior a la urbe que ocupa la posición 50, Maceió salió del ranking.

 

Manaus 

Capital del estado de Amazonas.

La fuente de homicidios es el sistema de indicadores de la Secretaria de Segurança Pública del estado de Amazonas (https://drive.google.com/file/d/1zggesBjLE0PG8DtceKxMOnirWwNUcrxe/view).

Esta ciudad que dejó el ranking en 2020, pero regresó en 2021, pues los homicidios se dispararon en 64%.

 

Mossoró

Ciudad de Rio Grande do Norte. 

La fuente de los datos de homicidio es la Secretaria da Segurança Pública e da Defesa Social del estado de Rio Grande do Norte, en el siguiente link: http://www.adcon.rn.gov.br/ACERVO/SESED_RN/DOC/DOC000000000273711.PDF.

 

Natal (Região Metropolitana)

Se integra por los municipios de Arês, Ceará-Mirim, Extremoz, Goianinha, Ielmo Marinho, Macaíba, Maxaranguape, Monte Alegre, Natal, Nísia Floresta, São Gonçalo do Amarante, São José de Mipibu y Vera Cruz, del estado de Rio Grande do Norte. 

La fuente de los datos de homicidio es la Secretaria da Segurança Pública e da Defesa Social del estado de Rio Grande do Norte, en el siguiente link (el mismo que para Mossoró:

http://www.adcon.rn.gov.br/ACERVO/SESED_RN/DOC/DOC000000000273711.PDF.

 

Recife (Região Metropolitana)

La urbe comprende 14 municipios: Abreu e Lima, Araçoiaba, Cabo de Santo Agostinho, Camaragibe, Igarassu, Ilha de Itamaracá, Ipojuca, Itapissuma, Jaboatão dos Guararapes, Moreno, Olinda, Paulista, Recife y São Lourenço da Mata, del estado de Pernambuco.

La fuente de la información sobre homicidios es la Secretaria de Defesa Social de Pernambuco, en el siguiente link:

https://www.sds.pe.gov.br/estatisticas/51-avulsas/51-indicadores-criminais-em-pernambuco-3

 

Rio Branco

Ciudad capital del estado de Acre. 

La página de la Secretaria de Estado de Segurança Pública no ofrece el menor dato de incidencia criminal. Un caso más de completa opacidad 

Por tanto, recurrimos a los datos del Ministério da Justiça de Brasil, que revelan indican 90 homicidios, que para una población de 419,452 habitantes, arroja una tasa 21.46, muy por debajo de la ciudad en la posición 50 del ranking Por tanto abandona a éste.

La cifra del Ministério da Justiça parece consistente con los datos del Monitor de la Violencia de O Globo, que da cuenta de que de enero a septiembre de 2021, Acre fue el estado de Brasil con la mayor reducción de homicidios. 

En el supuesto de que Rio Branco tuvo una reducción, igualmente, de 30%, en lugar de los 173 homicidios que sufrió en 2020, habría tenido 121 en 2021, lo que arroja una tasa de 29.29 (con una población de 413,418 habitantes), tasa inferior a la de la urbe que ocupó la posición 50 del ranking.

 

Salvador (Região Metropolitana de Salvador o Grande Salvador)

Incluye tanto el municipio de Salvador, capital del estado, como 12 municipios conurbados más: Camaçari, Candeias, Dias d'Ávila, Itaparica, Lauro de Freitas, Madre de Deus, Mata de São João, Pojuca, São Francisco do Conde, São Sebastião do Passé, Simões Filho y Vera Cruz, del estado de Bahía.

Por la falta de información oficial del gobierno de Bahia, según ya se indicó, fue necesario hacer una estimación. Los datos del Ministério da Justiça de Brasil no resultaron de utilidad, pues subestiman la real incidencia. Respecto a todo el país reporta 33,175 homicidios, mientras que el Monitor de la Violencia del diario O Globo, que se basa en informes oficiales de los gobiernos locales, ofrece una cifra 23.64% mayor (41,019 homicidios).  

En el caso específico de Bahia, mientras que Ministério da Justiça informa sobre 4,705 homicidios, el Monitor de la Violencia, que cita como fuente al gobierno de Bahia, consigna 5,099: un 8.37%. Pero también el citado medio de comunicación habla de una reducción en el estado de Bahia de los homicidios en un 3.4% en 2021 respecto a 2020. Por tanto inferimos que la cifra de homicidios en la Região Metropolitana de Salvador fue, igualmente, en 2021 un 3.4% inferior respecto a 2020. Esto es, hubo 1,789 homicidios en 2021 (un 3.4% menos que los 1,852 registrados en 2020).

 

Teresina

Es la capital del estado de Piauí.

La información sobre homicidios tiene como fuente a la Policía Civil del estado de Piauí. La estadística oficial de enero a diciembre de 2021 indica la ocurrencia de 303 homicidios (http://www.ssp.pi.gov.br/estatisticas/).

 

Vitória da Conquista

Se trata de un municipio eminentemente urbano del estado de Bahía.

Al enfrentar problema similar al de Região Metropolitana de Salvador, se procedió a una estimación sobre el mismo criterio: una reducción de 3.4% en los homicidios. Si se registraron 179 en 2020, en 2021 hubo 173.

 

Colombia

Las estimaciones de población son del Departamento Administrativo Nacional de Estadística. 

Los datos sobre homicidios son del documento “Información preliminar de lesiones fatales de causa externa en Colombia. Enero a diciembre de 2021.” del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia (https://www.medicinalegal.gov.co/cifras-de-lesiones-de-causa-externa).

 

Buenaventura

Municipio con población mayoritariamente urbana, del departamento del Valle del Cauca. Incluido por primera vez.

En 2021 se registraron 186 homicidios.

 

Cali (conurbación)

Por los criterios explicados en informes precedentes, se entiende a la conurbación de Cali a los municipios de Cali y Yumbo.

En el municipio de Cali se registraron 1,136 homicidios y 105 en el de Yumbo, para dar un total de 1,241.

 

Cúcuta (conurbación)

Por los criterios explicados en informes precedentes, la conurbación está compuesta por los municipios de Cúcuta, Los Patios y Villa del Rosario.

Con la misma fuente de información, en Cúcuta se registraron 271 homicidios, en Los Patios 16 y en Villa del Rosario 47, para dar un total de 334.

 

Palmira

Esta ciudad que salió del ranking en 2020, reingresó en 2021 al repuntar los homicidios (154).

 

Ecuador

Guayaquil

Conforme al criterio establecido hace años en la metodología de este ranking, el área metropolitana de Guayaquil, la ciudad más poblada del país, está constituida por los cantones (municipios) de Guayaquil, Durán y Samborondón y se excluyen otros 7 de la llamada “Conurbación de Guayaquil”. Además respecto a ésta las proyecciones demográficas no están desagregada por parroquias (unidades geográfico administrativas de que se componen los cantones) y que se consideran necesarias para definir la “Conurbación” y tampoco lo está la información sobre homicidios.

Según cifras completas del Ministerio de Gobierno de Ecuador, en esos tres cantones hubo 943 homicidios en 2021 (http://cifras.ministeriodegobierno.gob.ec/comisioncifras/inicio.php#)

La fuente de información demográfica se encuentra en este link: https://www.ecuadorencifras.gob.ec/proyecciones-poblacionales/


Estados Unidos

Cabe advertir que en los últimos años la mayoría de los departamentos de policía estadounidenses no presentan sus cifras de incidencia criminal de manera sistemática en sus sitios web. En lugar de ello difunden las cifras a la prensa y en redes sociales (además de aportar fatos al Uniform Crime Reporting [UCR] del FBI). Por ello la mayoría de las fuentes son periodísticas. 

Baltimore

La fuente de información es el conteo “BALTIMORE HOMICIDES”, basado en reportes policiales, del diario “Baltimore Sun”: https://www.baltimoresun.com/news/crime/bs-md-ci-cr-year-end-violence-20211231-nhiw6lykgzbofginwehe57cohq-story.html

Las estimaciones de población son del United States Census https://www.census.gov/quickfacts/fact/table/baltimorecitymaryland/INC110219.

Detroit

La fuente de datos sobre homicidios es: https://www.usnews.com/news/best-states/michigan/articles/2022-01-06/report-detroit-homicides-nonfatal-shootings-drop-in-2021

Las estimaciones de población son del United States Census (https://www.census.gov/quickfacts/detroitcitymichigan). 


Filadelfia

Esta ciudad se incluye por primera vez.

La fuente de datos sobre homicidios es: https://www.phillypolice.com/crime-maps-stats/

Las estimaciones de población son del United States Census (https://www.census.gov/quickfacts/philadelphiacountypennsylvania).


Memphis

Las fuentes de información sobre el número de homicidios son: 
https://www.commercialappeal.com/story/news/2022/01/04/homicide-levels-memphis-2021-and-why-there-so-much-death/9054169002/
https://wreg.com/news/local/memphis-breaks-homicide-record-for-2nd-year-in-a-row/

Las estimaciones de población son del United States Census (https://www.census.gov/quickfacts/memphiscitytennessee).

Milwauke

Esta ciudad se incluye por primera vez.

La fuente de datos sobre homicidios es: https://www.jsonline.com/story/news/2022/01/01/milwaukee-totals-197-homicides-2021-according-law-enforcement/9037816002/

Las estimaciones de población son del United States Census (https://www.https://www.census.gov/quickfacts/stlouiscitymissouri?census.gov/quickfacts/milwaukeecitywisconsin).


New Orleans

La fuente de la información sobre homicidios es: https://www.wdsu.com/article/new-orleans-ends-2021-with-218-murders-well-never-get-over-this/38646625.

Las estimaciones de población son del United States Census (https://www.census.gov/quickfacts/neworleanscitylouisiana).


ST. Louis 

La fuente de incidencia de homicidios fue la estadística del St. Louis Metropolitan Police Department (https://www.slmpd.org/images/Homicide_Stats_for_Website.pdf).

Las estimaciones de población son del United States Census (https://www.census.gov/quickfacts/stlouiscitymissouri?).


Haití

Puerto Príncipe

Esta ciudad salió del ranking en 2014. En 2021 reingresó.

Haití, país que vive en condición de casi Estado fallido, presenta un gran desorden administrativo. No hay cifras oficiales de incidencia criminal asequibles al público. Por eso se tomó como fuente al centro de pensamiento InSight Crime, el cual reporta que en 2021 hubo en el país 1,630 homicidios dolosos, en cifras preliminares, datos que esta organización atribuye al Centre de Renseignement et d’Opération de la Police Nationale d’Haiti y a Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH) [https://es.insightcrime.org/noticias/balance-insight-crime-homicidios-2021/].

Sin embargo no se refiere el número de homicidios que hubo específicamente en Puerto Príncipe, por lo cual procedimos a hacer un estimación a partir de datos previos de incidencia criminal compilados y difundidos por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (https://dataunodc.un.org/ y https://www.unodc.org/gsh/en/data.html), aunque en ocasiones los links a tales datos están rotos o no están disponibles.

Esta Oficina ha venido publicando datos sobre incidencia de homicidios no sólo en los países, sino además en las ciudades capitales de los mismos.

Por ejemplo en 2010, año más reciente del cual hay tanto datos del país como de su ciudad capital, los homicidios en Puerto Príncipe representaron el 73.12% de todos los habidos en el país. Nuestra estimación conservadora para 2021 fue que de los 1,630 homicidios dolosos ya referidos, el 70% ocurrieron es Puerto Príncipe, esto es, 1,141, cifra que además resulta consistente con conteos parciales de diversos medios de comunicación a lo largo del año.

Respecto a la demografía de Puerto Príncipe consideramos toda su área metropolitana, constituida por las comunas de Carrefour. Cité Soleil, Delmas, Gressier, Kenscoff, Pétionville, Puerto Príncipe y Tabarre. La fuente de información demográfica es: https://ihsi.ayiti.digital/indicator-population#.


Honduras

San Pedro Sula y Distrito Central

En los últimos años Honduras había destacado por su transparencia y divulgación oportuna de cifras de incidencia criminal. Pero respecto a 2021 no hay información actualizada de la Secretaría de Seguridad de Honduras (las cifras se quedaron en 2020).

Por tanto recurrimos a información periodística que cita como fuente a la policía (y ésta no ha desmentido la información). Entre diversas notas usamos la nota “Honduras cierra 2021 con 38.6 en tasa de homicidios por 100 mil habitantes, según Policía! (https://proceso.hn/honduras-cierra-2021-con-38-6-en-tasa-de-homicidios-por-100-mil-habitantes-segun-policia/#:~:text=%E2%80%93%20La%20media%20mundial%20es%20de,por%20cada%20100%20mil%20habitantes.&text=Las%20ciudades%20que%20registraron%20la,de%20la%20violencia%20y%20criminalidad)

Las estimaciones de población son del Instituto Nacional de Estadística de Honduras (http://181.115.7.199/binhnd/RpWebEngine.exe/Portal?BASE=PROYPOB&lang=ESP).


Jamaica

Kingston (metropolitana)

Como es costumbre, no hay información oficial precisa y completa sobre incidencia criminal, pero a partir de información periodística que cita fuentes oficiales y datos oficiales parciales de la Jamaica Constabulary Force, fue posible hacer una inferencia muy cercana a la realidad.

Las fuentes de información sobre homicidios fueron:

https://www.caribbeannationalweekly.com/news/jamaica-sees-10-percent-increase-in-murders-for-2021/
https://jcf.gov.jm/stats/
https://statinja.gov.jm/Demo_SocialStats/PopulationStats.aspx
https://www.caymaniantimes.ky/news/jamaica-s-murder-rate-is-alarming

La información sobre estimación de población tuvo estas fuentes: http://jis.gov.jm/information/parish-profiles/ y https://statinja.gov.jm/Demo_SocialStats/PopulationStats.aspx.


México

Como se ha explicado en anteriores ediciones, en México existe un esquema de información criminal del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), que presenta datos desagregados por estado y municipio respecto a más de 60 tipos penales, incluidos los homicidios dolosos y modalidades de los delitos (intencionales y no intencionales; el tipo de arma utilizada en el caso de los homicidios; con o sin violencia, en el caso de robo, etcétera).

El problema es que la información no se refiere en la mayoría de los casos a homicidios (esto es, al número de víctimas) sino a las carpetas de investigación que por ese delito se abren a partir de eventos criminales (en que puede haber más de una víctima).

El SNSP ha venido desarrollando en los últimos seis años otro registro, ese sí de víctimas. Su limitante es que su grado de desagregación es estatal y no municipal, por lo cual no es posible tener información sobre ciudades.

El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) realiza su propio conteo de homicidio con base en el número de víctimas y con grado de desagregación hasta nivel municipal. El problema es que las cifras del INEGI de 2021 se difundirán hasta finales de 2022 (las definitivas).

El INEGI basa sus cifras en actas de defunción, mientras que el SNSP se basa en carpetas de investigación y dictámenes periciales del ministerio público.

Pero a pesar de que la cifras del INEGI parecieran ser más confiables, presentan problemas y desde hace tiempo. Por ejemplo, entre 1997 y 2007 las cifras de homicidios del INEGI fueron inferiores a las registradas por el SNSP. El INEGI adolecía de un subregistro de homicidios. 

Ese subregistro del INEGI subsiste, como se aprecia en la siguiente tabla que compara las cifras de homicidios en 2020 entre esa institución y las de SNSP, en los 32 estados de la república.

En 2020 en 16 estados el INEGI reportó menos homicidios que los reportados por el SNSP, en 15 estados ocurrió lo inverso y solo en uno coincidieron las cifras.

Si partimos de la suposición, la mayoría de las veces confirmada en México, de que las cifras más elevadas son las más cercanas a la realidad, entonces en 2020 no hubo los 35,533 homicidios que reportó el SNSP, ni los 36,773 que contó el INEGI, sino 38,280 (suma de las cifras más altas en cada estado reportadas por las dos fuentes). 

El caso es que ni las cifras del SNSP ni las del INEGI, dan cabal idea de cuantos homicidios intencionales ocurren realmente en México.

Y todo esto sin considerar a los desaparecidos y sin que haya claridad sobre si se cuentan o no los cientos de cadáveres que cada año se encuentran en fosas clandestinas.

Sorprende que, a un cuarto de siglo de fundado el Sistema Nacional de Seguridad Pública, ninguna autoridad sea capaz de dar cifras veraces y precisas sobre el número de homicidios en México.

Ante esta situación hemos utilizado distintos métodos de estimación para resolver la falta de datos actualizados y confiables, bajo el imperativo de que sean conservadoras para no rebasar las cifras del INEGI, una vez que se conozcan. El método de estimación que se ha probado más adecuado es el de establecer, por un lado, el porcentaje de diferencia entre las cifras de carpetas de investigación de homicidio por municipio y, por otro, las cifras de homicidio del INEGI también por homicidio (en este caso eso sólo es posible sólo de 2020 y no de 2021). Asimismo, se establece la diferencia porcentual entre las cifras del SNSP de carpetas de investigación por homicidio y el número de víctimas por estado (pues no hay desagregación municipal), eso sí respecto a 2021. 

Y usamos datos del INEGI, a pesar de tampoco son plenamente confiables, pues resultan más cercanos a la realidad respecto a la incidencia de homicidios en los municipios.

De estos porcentajes, sea de un tipo o sean del otro, se utiliza el más bajo para recalcular las cifras de homicidio de los homicidios del SNSP por municipio que, cabe insistir, son de carpetas de investigación no de víctimas.

La comparación entre las estimaciones que hicimos para el ranking 2020 y los datos del INEGI de 2020, es la siguiente:

En esta ocasión nuestras estimaciones presentaron un ligero sobre-registro en las ciudades de Culiacán, Cuernavaca, Morelia y Minatitlán, más ninguna que modificara sus pertenencia al ranking. La consecuencia es que en estos casos específicos se tomarán por ciertas las cifras del SNSP. Para las demás ciudades, en las que la estimación fue inferior a lo reportado por el INEGI, el porcentaje de diferencia se toma como probable factor de corrección a las cifras del SNSP de municipios de 2021.

Para el segundo factor optativo de corrección, que resulta de comparar las diferencias entre las cifras del SNSP de víctimas y de “delitos” (carpetas de investigación) de los estados, de los cuales los municipios y ciudades son parte, el resultado se presenta en la siguiente tabla.

En la tabla siguiente están los factores de corrección a considerar para el cálculo de las cifras de cada municipio y ciudad. Se excluyen los municipios de Baja California (Tijuana, Playas de Rosarito, Ensenada) porque este es el único estado en el que el gobierno presenta las cifras de víctimas de homicidio y son más precisas que las del INEGI.

En el caso específico de Guadalajara se eligió un factor de corrección de poco más de la mitad del más bajo, para mantener el criterio de estimaciones conservadoras, que terminen estando por debajo de las cifras que posteriormente dé a conocer el INEGI. 

Finalmente en la siguiente tabla se presenta el resultado del cálculo de las cifras de homicidios y las tasas.

Notas: 

a)    Se incluyó por primera vez el área metropolitana de Zamora, constituida por los municipios de Zamora, Jacona y Tangancícuaro, del estado de Guanajuato, por estar efectivamente conurbados, según el criterio de este ranking.

b)    La ciudad de Irapuato está formada por el municipio del mismo nombre y además del de Salamanca, con el que está conurbado, según los criterios prestablecidos de conurbación de este estudio periódico.

c)    La ciudad de León está constituida por los municipios de León, San Francisco del Rincón y Silao de la Victoria.

d)    La ciudad de Guadalajara, constituida por los municipios de Guadalajara, Ixtlahuacán de los Membrillos, El Salto, Tlajomulco de Zúñiga, San Pedro Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan.

e)    El municipio de Apaseo el Grande se considera parte de la ciudad de Celaya, pues se cumplen con los requisitos de conurbación entre los dos municipios, según la metodología de este estudio periódico.

f)    La ciudad de Colima, está compuesta por los municipios de Colima, Comala y Villa de Álvarez, pues se cumplen con los requisitos de conurbación entre los tres municipios, según la metodología de este estudio periódico.

g)    El municipio de Benito Juárez es conocido como la ciudad de Cancún.

h)    Ciudad Obregón es parte del municipio de Cajeme, Sonora (en la ciudad se localiza el 70% de los habitantes del municipio). Para calcular la cifra de asesinatos de Ciudad Obregón, capital del municipio de Cajeme del estado de Sonora, se calculó que el 70% de ellos corresponde a la ciudad en sí.

i)    La ciudad de Zacatecas, está constituida por los municipios de Guadalupe y Zacatecas.

j)    La ciudad de Cuernavaca está formada por los municipios de Cuernavaca, Emiliano Zapata, Temixco y Xochitepec.

En este año salieron del ranking las ciudades mexicanas de Victoria y Minatitlán cuyas tasas fueron inferiores a la urbe en la posición 50; ingresó Zamora y reingreso Guadalajara (que había ingresado en 2019 y salido en 2020).

Las fuentes de información sobre incidencia de homicidio son, del SNSP y del INEGI, respectivamente:

https://www.gob.mx/sesnsp/acciones-y-programas/incidencia-delictiva-87005?idiom=es

https://www.inegi.org.mx/sistemas/olap/proyectos/bd/continuas/mortalidad/defuncioneshom.asp?s=est

Respecto a Tijuana y Ensenada, del estado de Baja California, según ya se indicó se tomaron por válidas las cifra de víctimas de homicidio del gobierno del estado.

En el caso de Tijuana se incluyen las cifras tanto del municipio del mismo nombre como las del municipio de Playas de Rosarito, que está conurbado con el primero.

Las fuentes de información en estos casos corresponden al link: https://www.seguridadbc.gob.mx/contenidos/estadisticas2.php

Respecto a los datos demográficos en 2020 se utilizaron los del censo de población celebrado ese año. En otros años en que no hubo datos del censo se recurrió a la estimaciones del Consejo Nacional de Población, pero las que ahora subsisten están desactualizadas pues no consideran los datos de, precisamente, el censo.

Entonces se procedió a hacer una estimación a partir de las cifras de nacimientos y defunciones de 2020, pues no hay cifras aún para 2021. Si se dejan de lado las cifras de migración interna, inmigración y salida permanente o duradera de nacionales a otros países (todo de lo cual menos aún hay datos) y, además, se supone que el comportamiento demográfico en 2021 fue similar al de 2020, entonces la población creció en un 0.43% en 2021. Con base a ese porcentaje se recalculó la población de todos los municipios, a falta de estimaciones más precisas.


Puerto Rico

La cifra de homicidios tiene como fuente al gobierno de Puerto Rico (https://policia.pr.gov/informe-preliminar-de-asesinatos/)

Y los estimados de población son de la oficina de censos de Estados Unidos (https://www.census.gov/quickfacts/sanjuanmunicipiopuertorico).


Sudáfrica

Las cifras corresponden al período que va de marzo de 2020 a abril de 2021, según la estadística del South African Police Service.  Estos datos no se encuentran organizados por ciudad, sino por provincia y estación de policía. De modo que de las cifras de homicidios de las estaciones de cada provincia consideramos las de las estaciones que corresponden a cada ciudad.

En todos los casos la fuente de información demográfica fueron las proyecciones de población del Statistics South Africa Service, específicamente la base de datos “District Council projection by sex and age (2002-2021)” (http://www.statssa.gov.za/?page_id=1854&PPN=P0302).

Insiste Hope, luego de recibir nuestra réplica a su primera entrega. Aquí, de nuevo, la puntual respuesta  del Consejo a su columna llamada “Los homicidios y la noble mentira” publicada en el Gran Diario de México, hoy 26 de abril.
 

Respuesta al  artículo “Los homicidios y la noble mentira”

Lic. Juan Francisco Ealy Ortiz, 
Presidente Ejecutivo y del Consejo de Administración de EL UNIVERSAL

De nuevo el señor Alejandro Hope en su columna humorística pretende desacreditar nuestro estudio periódico “Ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo” con su artículo “Los homicidios y la noble mentira” publicado hoy 26 de abril de 2021. Pero, de nuevo hace el ridículo, y confirma la molestia de sus mandantes frente a, no el hecho de que México tenga el mayor número de las ciudades más violentas del mundo y en los peores lugares (problema que los mandantes deberían resolver en lugar de intentar ocultar), sino a que lo digamos y demostremos.

Para afirmar que “mentimos” por un “noble” propósito, parte, él sí, de un montón de mentiras: “No negaron que su definición de ciudad sea arbitraria, pero ubicaron la arbitrariedad en decisiones tomadas hace algunos años. No refutaron tampoco que aplican de manera laxa su definición de zona metropolitana, que meten y sacan ciudades de la lista dependiendo de la facilidad para encontrar datos en internet, que sus fuentes no son homogéneas y que inventan números para llenar huecos”. Una mentira detrás de otra.

Jamás admitimos que la definición de ciudad sea “arbitraria” porque la metodología de estudio tiene una definición precisa y a sus criterios nos hemos ceñido siempre. Tampoco reconocimos tener una definición “laxa” de zona metropolitana, porque, de nuevo, hay una y muy precisa en la metodología y la hemos aplicados en todo los casos. Tampoco aceptamos que inventemos “números para llenar huecos”, pues en unos muy pocos casos, cuando respecto a una ciudad faltan los datos oficiales de un mes hacemos estimaciones con herramientas estadísticas universalmente aceptadas, estimaciones que luego se confirman con datos duros, una vez que se publican. Los papers de las ciencias sociales están plagados de estimaciones como las que muy eventualmente utilizamos.

El señor Hope, con sus habituales dobles estándares, critica que utilicemos fuentes de Internet oficiales o periodísticas que citan textualmente a voceros oficiales (cuando esos mismos voceros no las suben a sus respectivas páginas web), cuando él hace lo mismo, aunque se excusa diciendo que nosotros debemos tener “estándares de evidencia más estrictos que un artículo de opinión” que él escribe. Vaya, vaya.

Según el señor Hope deberíamos olvidarnos de Internet y, a la antigüita, viajar a cada país a conseguir los datos oficiales, siempre y cuando estén impresos en papel. De ese modo los datos con los “estándares de evidencia más estrictos” serían los que nos proporcionara impresos el gobierno de Corea del Norte, país en el que no existe acceso del público a Internet ¡No se puede ser más ridículo!

A partir de premisas tan ridículas como esa, el señor Hope concluye: “Pueden decir que en muchas ciudades hay muchos homicidios, pero no pueden decir cuáles son las 50 ciudades más violentas del mundo en 2020: no existen datos suficientes para hacer esa afirmación”.

La afirmación que Hope, por consigna, pretende hacer creer a los lectores, pareciera un burdo ejemplo de lo que el economista liberal Harold Demsetz denominó como “la falacia de Nirvana”, error lógico que consiste en comparar cosas reales con cosas irreales o alternativas idealizadas. En este caso la cosa real es nuestro estudio periódico y la cosa irreal o alternativa idealizada es el estudio que Hope  y que debiera incluir las cifras oficiales publicadas en forma impresa (aunque haya tantos gobiernos opacos y omisos que no las publican ni impresas ni en Internet) de la incidencia de homicidios, correspondientes a los millones de asentamientos urbanos de 2,500 o más habitantes que hay en el mundo (la definición universalmente aceptada de asentamiento urbano es precisamente de 2,500 o más habitantes).

Pero no se trata de un error intelectual. Lo que los mandantes del señor Hope quisieran no es un estudio sobre 2020 que estaría disponible, en el mejor de los casos, para 2040, sino que no hubiera ranking alguno, que evidenciara su absoluta incompetencia, ineptitud…o colusión.

Pero eso no va ocurrir. Seguiremos haciendo nuestro estudio, como los hemos hecho y se hace cualquiera sobre lo social: con la información disponible de las fuentes disponibles.

Por último, el señor Alejandro Hope es un esquirol vergonzante del actual régimen y por ello sus comentarios no volverán a distraernos de nuestra auténtica preocupación por la seguridad y la paz.

¡Ah! por cierto ¿”Alfil”? Naa. En el mejor de los casos, peón.

Agradezco de antemano la publicación de esta comunicación, en atención a nuestro derecho de réplica.


ATENTAMENTE

Lic. José Antonio Ortega Sánchez
Presidente del Consejo Ciudadano para 
la Seguridad Pública y la Justicia Penal A.C.

La violencia en los municipios de México 
(2020)


Más abrazos, más balazos

http://www.seguridadjusticiaypaz.org.mx

15 de junio de 2021

Presentación

La principal razón por la cual -a partir de 2013- iniciamos el estudio periódico sobre la violencia en los municipios (de más de 100 mil habitantes) en el país, fue la decisión del entonces presidente de la república, Enrique Peña, de buscar reducir la violencia mediante la llamada “prevención social del delito”. Se trataba de un mayor gasto en programas de acciones no coercitivas del Estado frente a la delincuencia. 

La esencia de esta orientación, que continuaba y llevaba más lejos similar política del gobierno de Felipe Calderón, era la del reparto de subsidios entre segmentos de la sociedad que se identificaban como propensos a delinquir. Los subsidios, con los gobiernos de Calderón y Peña eran indirectos, mientras que han sido directos con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Con el gobierno de Peña los subsidios se hacían efectivos mediante cursos de capacitación, campañas de concientización, fomento de actividades culturales, deportivas y recreativas y la “recuperación” de espacios públicos, principalmente.

Para tal propósito el gobierno identificó a un centenar de municipios en los que enfocaría la llamada “prevención social del delito”. Con el paso del tiempo el universo de intervención se fue expandiendo. La gran mayoría de los municipios de aquel programa eran de 100 mil o más habitantes y de población predominantemente urbana.

Para determinar los resultados de esa política desarrollamos nuestro estudio de periodicidad anual desde 2013 (y sólo se omitió el correspondiente a 2016). Para ello definimos un universo de los municipios de 100 mil o más habitantes. Se trataba de municipios predominantemente urbanos y en los que con antelación se sabía se concentraba la incidencia criminal en general y de los delitos violentos en particular.

Para este estudio periódico partíamos de una hipótesis: que la llamada prevención social carece de toda eficacia en reducir la incidencia de los delitos en general y la violencia en particular. Hemos sostenido y sostenemos que, conforme a la experiencia universal y nacional, las únicas maneras efectivas de prevenir el delito son:

* Fijar a la policía metas de reducción del delito a cumplirse en plazos perentorios y hacer depender de su cumplimiento la permanencia en los cargos en las instituciones de seguridad pública.

*Paralelamente establecer al ministerio público metas para el abatimiento de la impunidad, mediante la investigación efectiva de todas las denuncias, la obtención de muchas más órdenes de aprehensión, el cumplimiento de esos mandamientos judiciales y el lograr cada vez más sentencias condenatorias.

*Adoptar como política de Estado completa desarticulación de las estructuras de los grupos criminales, de la misma manera en que debe procederse contra toda amenaza sediciosa o subversiva

La experiencia ha confirmado una y otra vez nuestra hipótesis. En los municipios en los que se aplicó el programa de “prevención social del delito”, los niveles de la inseguridad y la violencia siguen siendo igual o más elevados que antes. 

Hay estados, regiones o municipios en los que coyunturalmente baja la violencia. Pero esto no depende de la “prevención social del delito”, sino sobre todo de las decisiones de los grupos criminales y la resultante de sus pugnas.

En “prevención social del delito” se gastaron más de 16 mil millones de pesos (casi 3 mil millones con Calderón y más de 13 mil millones con Peña) sin ningún resultado. Fue dinero tirado a la basura. El país terminó siendo más violento e inseguro.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se propuso profundizar y llevar al límite esa política absolutamente errónea. Sólo en su primer año y en un solo programa (“Jóvenes construyendo el futuro”), el nuevo gobierno en 2019 se gastó 43 mil millones de pesos, casi tres veces más que lo que gastaron en “prevención social del delito” los gobiernos de Calderón y Peña. En 2020 gastó 26 mil millones de pesos y para 2021 el presupuesto es de 21 mil millones de pesos.

Y el resultado de haber gastado desde 2009 más de 100 mil millones de pesos en la supuesta “prevención social del delito” ¿cuál fue? Que no por muchos “becarios” dejó de haber sicarios; la violencia empeoró, no disminuyó.

El fundamento de la “prevención social del delito” es una falacia: que las personas “roban por necesidad”; que determinadas condiciones socioeconómicas (pobreza, marginación, desempleo, desigualdad en los ingresos) determinan la conducta criminal. No hay ninguna base científica, empírica, de esta suposición. Se trata de puro dogmatismo ideológico de la “criminología” socialista.

Para refutar esas patrañas anticientíficas y porque en general debemos medir periódicamente la evolución de la incidencia de la violencia, es que hemos mantenido este estudio periódico, el Índice de Violencia Municipal.

Asimismo, el nivel gobierno más cercanos a los gobernados es precisamente el municipal. La seguridad pública municipal es la primera línea de defensa. Y aunque en delitos como el homicidio doloso, el secuestro o al extorsión hay responsabilidades compartidas entre los tres niveles de gobierno en otros delitos tales como las violaciones, lesiones dolosas y robo con violencia la responsabilidad de prevención recae en primer lugar en la policía municipal.

En esta ocasión el estudio, además de presenta dos novedades:

* La comparación de los años 2015 y 2020 del índice de violencia de los municipios de más de 100 mil habitantes. El segundo es el más reciente del que existe y el primero es más más lejano del que existe información completa. La estadística sobre incidencia criminal con nivel de desagregación municipal empezó a difundirse desde 2011, pero hasta 2014 los datos eran incompletos e inconsistentes, de ahí que el Sistema Nacional de Seguridad Pública hoy ofrezca los datos de 2015 en adelante.

* La construcción del índice de violencia de todos los municipios del país. En realidad se trata de 2,463 de los 2,469 municipios, porque de seis de nueva creación no hay datos de incidencia criminal del Sistema Nacional de Seguridad Pública: San Quintín (Baja California); Seybaplaya (Campeche); Honduras de la Sierra (Chiapas); Coatetelco, Xoxocotla y Hueyapan (Morelos).

Las cifras de población para 2020 son las del censo general de población levantado por el INEGI el año pasado y las de 2015 corresponden al Encuesta Intercensal de ese año. 

La cifra de municipios de 100 mil o más habitantes es inferior a las cifras de los tres años previos, pues se basaban en estimaciones del Consejo Nacional de Población, que resultaron ligeramente más elevadas en comparación con las del censo.

En los 234 municipios había en 2020 un total de 83,687,328 habitantes, quienes constituyeron el 66.41% de la población del país y en donde tiene lugar también el 81.32% de los seis delitos que el estudio considera: homicidio doloso, secuestro, violación, lesiones dolosas, robo con violencia y extorsión. 

Específicamente en estos municipios ocurrieron el 69.30% de los homicidios dolosos en el país; el 63.00% de los secuestros; el 75.75% de las violaciones; el 75.79% de las lesiones dolosas; el 87.00% de los robos con violencia y el 77.39% de las extorsiones.

Como se expondrá, cuando se compara 2015 con 2020 hay diferencias acentuadas entre las tasas, puntuación del índice y posiciones relativas de los municipios de más de 100 mil habitantes.

Igualmente, hay diferencias pronunciadas -para 2020- entre los 234 entre el listado de municipios de más de 100 mil habitantes y el listado completo de todos los municipios. Por ejemplo en listado de todos los municipios ordenados de mayor a menor índice de violencia, de los primeros 20 sólo tres figuran al mismo tiempo entre los primeros 20 del listado de los 234 municipios de 100 mil o más habitantes. 

1. Metodología

Datos demográficos

Hasta 2015 ejercicios recurrimos a nuestras propias estimaciones de población, pero a partir de 2017 utilizamos las estimaciones del CONAPO. Sin embargo cuando hay datos del censo o de encuestas intercensales a estos recurrimos.

Datos de incidencia delictiva

Respecto a los datos de incidencia delictiva, el imperativo es conciliar dos necesidades primordiales: que los datos sean los más actuales que sea posible y que también sean lo más completos.

El sistema de generación y difusión de estadística criminal en México ha tenido importantes progresos en los últimos años. Este sistema es cada vez más transparente, más desagregado y puntual en su difusión.

Esto permite que a poco más de un mes de concluido el año anterior, sea posible contar con cifras oficiales completas, en lugar de recurrir a proyecciones y estimaciones.

La fuente de la información de los datos es el SNSP, mismos que pueden consultarse y descargarse en esta dirección de Internet:

https://www.gob.mx/sesnsp/acciones-y-programas/incidencia-delictiva-del-fuero-comun-nueva-metodologia?state=published 

Sin embargo las cifras del SNSP siguen presentando una deficiencia conceptual importante que viene desde los inicios del sistema estadístico oficial y el cual no se ha corregido y homologado con las mejores prácticas internacionales en la materia.

Ese defecto consiste en que lo que el SNSP entiende por delitos no se ajusta a la práctica universalmente aceptada. Está consiste en contar todos los delitos que cada persona haya sufrido durante un evento criminal.

Por el contrario, el SNSP ha contado averiguaciones previas, después carpetas de investigación y “delitos en carpetas de investigación” sin que esto esté unívocamente definido. Más recientemente se ha contado el número de víctimas, lo cual ofrece una mayor aproximación a la realidad de la incidencia criminal oficialmente registrada, pero no existe desagregación municipal, sino sólo estatal. Además las cifras con desagregación estatal no incluyen datos sobre robos con violencia.

En 2020 en la cuenta sobre “delitos” del SNSP se consigna un total de 29,766 homicidios dolosos (en el nivel de desagregación tanto estatal como municipal), pero en la cuenta de víctimas se registran 35,498: la segunda cuenta es un 19.26% inferior a la primera.

Esto es, las cifras de “delitos” (únicos disponibles con nivel de desagregación municipal) subestiman la realidad de la incidencia delictiva. Pero en tanto estas deficiencias en la estadística se corrigen, se cuentan realmente los delitos (víctimas) en los municipios, no hay más remedio que tomar los datos con todo y sus defectos. 

No sobra recordar que los datos oficiales sobre incidencia delictiva apenas son una parte de los delitos realmente ocurridos. Con la única excepción de los homicidios dolosos, la gran mayoría de los delitos acaecidos no figuran en los registros oficiales, son la “cifra negra”.

Esto en principio podría remediarse con las encuestas de victimización. Pero, por un lado, tenemos fuertes reservas sobre la confiabilidad de los resultados de las encuestas del INEGI y su metodología y, por otro, esas encuestas no tienen nivel de desagregación municipal.

Índice de Violencia Municipal

El cálculo de las tasas de incidencia por cada 100 mil habitantes revela que municipios están más o menos afectados por cada uno de los seis delitos violentos, pero por sí mismos no permiten responder a la pregunta: ¿Cuál es más violento que otro considerando las tasas de los distintos delitos?

Es decir, con un índice de violencia se trata de tener un solo parámetro capaz de expresar en forma unitaria las tasas de incidencia de cada uno de los seis delitos.

Una forma simple, pero muy inexacta, de responder a la pregunta sería elaborar un promedio de las tasas de los seis delitos, para luego ordenar los promedios y así determinar a qué municipio corresponde la primera posición – es el más violento- y después el resto.

Para medir la magnitud de la violencia es necesario reconocer tantos sus aspectos puramente cuantitativos como cualitativos y, para lo segundo, las consideraciones objetivas y subjetivas.

Los delitos violentos y en general todo tipo de delitos no se presentan en cantidades iguales, en tiempo y espacio, ni tienen efectos iguales. Objetivamente el efecto de un homicidio es mucho mayor al de un atraco o una extorsión. 

Pero además, los delitos están tipificados y merecen penas diferenciadas, según su categoría y diversas condiciones en que tienen lugar. La sentencia prevista por el código penal para cada delito expresa la intensidad del reproche que la sociedad hace a quienes violentan sus reglas de convivencia y el reproche es diferenciado, según el grado en que ella se siente vulnerada y amenazada.

Para elaborar el índice, por tanto, no puede darse una calificación igual a los seis delitos, sino una ponderada, en atención a su gravedad, impacto, trascendencia y perjuicio causado a las víctimas directas e indirectas.

Pero esta es la dimensión cualitativa del asunto, pero ¿la cuantitativa? Por ejemplo los robos con violencia o las lesiones dolosas son más frecuentes que los homicidios o los secuestros, es decir los menos graves suelen ser más frecuentes que los más graves ¿Cómo integrar entonces este aspecto?

Este punto ya está resuelto en principio con, precisamente la tasa de incidencia por cada 100 mil habitantes, la cual permite hacer comparaciones entre jurisdicciones de igual categoría (municipios con municipios, entidades federativas con entidades federativas), pero con diferencias de población y de incidencia criminal.

El componente que realmente falta es el determinar el peso específico o valor ponderado a dar a cada delito. La idea es que el índice resulte de multiplicar las tasas por el valor ponderado que a cada tipo de delito se haya asignado. Al otorgarse estos valores ponderados se corrige la diferencia entre frecuencia y gravedad de los delitos.

En tal sentido, se consideró que la calificación del índice debía expresarse sobre la base de 100 puntos y distribuir esta cantidad entre los diferentes delitos, del modo siguiente:

•    55 puntos para homicidio doloso
•    22 puntos para secuestro
•    13 puntos para violación
•    4 puntos para lesiones dolosas
•    3 puntos para robos con violencia
•    3 puntos para extorsión

La asignación de estos valores no es caprichosa, responde a criterios justificados y fijos, que toman en consideración:

•    El reproche diferenciado que las leyes penales hacen a los distintos delitos.
•    Las condenas que en efecto se imponen a los autores de los distintos delitos (dentro de los márgenes de mínima y máxima pena).
•    La trascendencia objetiva del delito.
•    La duración (promedio) del evento criminal.
•    Los perjuicios físicos, económicos y psicológicos que el delito causa a las víctimas directas e indirectas.
•    La perdurabilidad del trauma causado por el evento criminal.
•    Las posibilidades en principio de la recuperación de la víctima
•    El efecto que para el conjunto social tiene cada tipo de delito.

El homicidio doloso es el delito más grave porque objetivamente es el más perjudicial, al imponer a la víctima un daño definitivo, irreparable e irreversible. Por eso, por constituir la más intolerable de las faltas, el reproche penal es el más severo. Sólo cuando en otros delitos se presenta la agravante de la muerte de la víctima, la condena se equipara a la reservada a los autores de homicidio. En promedio la condena del homicidio calificado suele duplicar o más la del siguiente delito más grave, que es el secuestro.

El homicidio doloso supera por sí mismo, dada su gravedad, a los cinco delitos violentos restantes, incluso considerados en su conjunto, de ahí que se le atribuya 55 de los 100 puntos.

El siguiente delito en escala de valoración es el secuestro, cuya gravedad supera a los cuatro restantes en virtud de que:

•    Bajo las condiciones de secuestro la víctima se encuentra bajo la amenaza real y con frecuencia materializada de sufrir asesinato, violación, tortura, lesiones y mutilación.
•    Mientras que la duración de los otros eventos criminales se mide en minutos, el plagio se prolonga por días y semanas. Durante ese tiempo no sólo la víctima directa sino sus allegados viven una permanente situación de crisis.
•    Los secuestros producen un daño patrimonial mucho más severo y producen un trauma que suele prolongarse por el resto de la vida, incluso de manera más persistente que la violación.

Por eso se le atribuyen los 22 puntos que casi equivalen a la mitad de los asignados al homicidio.

Tras del secuestro en la escala se considera al delito de violación, pues aunque los eventos suelen ser de menor duración que los secuestros, constituyen una forma extrema de humillación de la víctima y también producen un trauma psicológico mucho más prolongado que el que resultan de las lesiones dolosas. Con frecuencia las violaciones suelen ser acompañadas por lesiones y robos. Por estas consideraciones se atribuye, para efectos de construcción del índice, 13 puntos a este delito, es decir poco más del 50% que se atribuye al delito de secuestro.

En esta lógica de valoración, restan 10 puntos de 100 que se reparten entre los delitos de lesiones, robo con violencia y extorsión.

¿Por qué otorgar 4 puntos a lesiones y no más? Para empezar en realidad no se trata sólo de lesiones sino de “golpes y lesiones” y la mayoría de estos casos, se da en el marco de riñas. 

La información sobre la incidencia de las lesiones dolosas no hace distinción entre agravadas y no agravadas, es decir entre aquellas que causan daños severos y duraderos (además de poner en riesgo la vida) y las que no.

Por otro lado, la información judicial sobre la severidad de las sentencias no distingue entre lesiones dolosas y culposas, pero sus datos dan una idea aproximada de la gravedad de las lesiones. En 2011 de las 12,902 sentencias condenatorias impuestas a los responsables de lesiones, el 81% fue de 3 años o menos de prisión y el 93% de 5 años o menos de prisión.

En siguiente lugar en la escala de valoración figuran los delitos de robo con violencia y extorsión. En el primero se hace un mayor uso de la violencia física y crea riesgos de lesiones y homicidios que el segundo, pero la extorsión, sobre todo cuando se torna periódica, provoca en las comunidades una sensación profunda de inseguridad y falta de autoridad, además de causar perjuicio económico más severo y prolongado que la gran mayoría de los atracos. Por tener una severidad equivalente, al balancear sus agravantes y atenuantes, se concede similar valor a estos dos delitos. 

Una vez establecidos los valores ponderados de los seis delitos, en la construcción del índice procede multiplicar las tasas por los valores o factores de ponderación de cada delito. Las cantidades resultantes se suman y dan el puntaje del índice de violencia de cada municipio.

Pero la multiplicación no se hizo por enteros, sino por decimales: en lugar de 55 el valor fue 0.55 para homicidio, 0.22 para secuestro y así sucesivamente. El propósito es que los resultados se expresaran en decenas, las cuales permiten una mejor visualización de las cantidades que en centenas o millares. Pero debe aclararse que el índice no es una escala de 1 a 100 ni un porcentaje; los puntos pueden ser más o menos de 100.

Ahora bien, ¿por qué en lugar de multiplicar los factores de ponderación por tasas no hacerlo por las posiciones relativas de los municipios según sus tasas? Porque aunque la ordenación es útil, no expresa a cabalidad la magnitud de las diferencias de la incidencia criminal entre municipios, incluso en posiciones cercanas.

En el presente documento se exponen los resultados parciales de la multiplicación de las tasas por los factores de ponderación por cada delito y la suma de los mismos lo que da el puntaje de cada municipio en el índice de violencia.

Siete advertencias necesarias

1)    Hay diferencias importantes entre este estudio y el de las 50 ciudades más violentas del mundo. Y las principales diferencias son:
a)    Este estudio es sobre municipios de México de 100 mil o más habitantes; el otro es sobre ciudades de 300 mil o más habitantes.
b)    Las ciudades pueden incluir uno o más municipios.
c)    Este estudio es respecto a 6 delitos y el otro es respecto a homicidio doloso únicamente.
d)    En este estudio se utilizan los datos de “delitos” del SNSP y en el otro sobre víctimas de homicidio doloso. Luego, están fuera de lugar las quejas de autoridades municipales porque su municipio figura con una tasa en este estudio y una más elevada en el otro.

2)    Las cifras oficiales sobre extorsión son muy poco dignas de crédito, como se desprende de la simple lectura de notas periodísticas, los reportes telefónicos de extorsión y las encuestas del INEGI (con las reservas que tenemos frente a ellas), indican que la incidencia d este delito es mucho mayor. En este caso la cifra oculta hace casi insignificante el registro oficial.

3)    El ranking municipal, por la dinámica de la población, no presenta en cada año el mismo número de municipios, sino una cifra creciente en la medida en que más demarcaciones alcanzan la cifra de 100 mil o más habitantes. En 2020 la cifra de municipios fuer inferior a la de 2019, porque resultó que las estimaciones del CONAPO habían sobrestimado la magnitud de la población como demostró el censo de 2020.

4)    Del estado de Tlaxcala ninguno de sus municipios tiene 100 mil o más habitantes.

5)    Hay datos oficiales que se antojan dudosos, inconsistentes. Por ejemplo en el listado de los municipios figuran en los tres primeros lugares de robo de violencia el municipio de Esperanza (Puebla), Benito Juárez (Sonora) y Tecamachalco (Puebla) con tasas de 1374.78, 991.15 y 966.93, respectivamente. Resulta poco probable que este delito, que es más propio de centros urbanos, tenga una incidencia elevada en municipios rurales, con apenas unos pocos miles de habitantes.

6)    Para la comparación entre el índice 2015 y 2020, se consideraron 223 municipios, porque esa es la cifra de los cuales hay datos de los dos años.

7)    Por el volumen de datos, la mayor parte de la información respecto a la totalidad de los municipios no se presentan en este documento. La respectiva bases de datos completa estará disponible en nuestra página web. 

2. Principales hallazgos

2.1 De los municipios de 100 mil o más habitantes

•    Desde el estudio de 2017 advertimos sobre una reconfiguración del mapa de la violencia. Primero, los estados del norte del país, con excepción de Baja California, dejaron de ser de los más violento para ceder ante la mayoría de estados del litoral del Pacífico, destacadamente Colima. Después, en 2018, Guanajuato, en la región de El Bajío, se convirtió en otro epicentro de la violencia. Este cambio se acentuó en 2019.

Pero en 2020, municipios de Zacatecas, Michoacán y Sonora también están entre los más violentos en términos generales, mientras que el Estado de México destaca porque la mayoría de sus municipios tienen entre las más altas tasas de lesiones dolosas, robos con violencia y extorsiones.

•    Zacatecas tiene 3 municipios entre los 50 más violentos y dado que sólo tiene 3 entre los 234 de 100 mil o más habitantes, su participación es del 100%; Baja California tiene 4 de los 5 (80.00%); Colima 3 de 4 (75.00%) y Guanajuato 8 de 15 (53.33%).

•    En 2020 el municipio de Zamora, Michoacán fue el más violento del país con 111.84 puntos, el cual más que cuadruplica el promedio nacional de 25.02 puntos.

El segundo municipio más violento fue Manzanillo, Colima (90.19 puntos) y el tercero fue Salamanca, Guanajuato (87.12 puntos).

•    De los 234 municipios del estudio, 107 presentan un índice violencia superior al nacional y que es de 25.02 puntos (En 2019 fueron 121 los municipios que rebasaron el índice de violencia nacional de ese año). Además, cinco de los 20 municipios más violentos están en Guanajuato.

•    En Baja California y Zacatecas, el 100% de los municipios que se incluyen en el estudio a su vez forman parte de los 107 con un índice de violencia superior al nacional. En Guanajuato el 93%, en Guerrero y Morelos el 83% y en México y Michoacán el 78%. 

•    En 2020 el municipio con la más elevada tasa de homicidios fue Zamora, Michoacán, con 181.10 por cada 100 mil habitantes. En segundo lugar figuró Manzanillo, Colima, con una tasa de 143.96 homicidios por cada 100 mil habitantes y en tercer lugar Salamanca, Guanajuato con una tasa de 115.21.

La tasa de Zamora es casi ocho veces la nacional.

•    Ochenta de los 234 municipios presentan tasas de homicidio superiores a la nacional que en 2020 fue de 23.62, según los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

De los 20 municipios con mayores tasas de homicidios, cinco corresponden a Guanajuato y cuatro a Baja California.

•    En 2020, fue Córdoba, Veracruz el municipio con la más elevada tasa de secuestros: 5.86 por cada 100 mil habitantes, que es casi nueve veces más elevada que la tasa promedio para el país: 0.66.

En la segunda posición se colocó Martínez de la Torre, Veracruz con una tasa de 5.51 y en la tercera Uruapan, Michoacán, con una tasa de 5.05.

Entre los 20 municipios con tasas más elevadas de secuestro cuatro fueron de Morelos y 3 de Veracruz y 3 también de Zacatecas.

•    Noventa y seis de los 234 municipios tuvieron tasas de secuestro superiores a la del promedio nacional (0.66). Pero la buena noticia es que en 79 municipios no se registraron secuestros.

•    Cuautla, Morelos presentó la tasa más alta de violaciones con 49.17 por cada 100 mil habitantes, la cual es casi cuatro veces la tasa nacional de 13.13.

En segundo lugar figuró Tulancingo de Bravo, Hidalgo con una tasa de 40.39 violaciones por cada 100 mil habitantes y en tercero Tula de Allende, Hidalgo, con una tasa de 39.96. 

•    De los 20 municipios con tasas más altas de violación tres correspondieron a Hidalgo, tres a Morelos y tres a Quintana Roo.

Asimismo, de los 234 municipios en 106 las tasas de violación fueron superiores a la nacional (13.13).

•    Tenancingo, México presentó la tasa más elevada de lesiones dolosas (425.12 por cada 100 mil habitantes), la cual casi cuadruplica la media nacional (114.49).

En los lugares segundo y tercero lugares figuraron otros dos municipios mexiquenses: Toluca con una tasa de 392.38 y Zinacantepec con una de 377.20.

•    De los 20 municipios con tasas más altas de lesiones dolosas trece correspondieron al Estado de México.

Asimismo, de los 234 municipios en 115 las tasas de lesiones dolosas fueron superiores a la nacional (114.49).

•    En 2020 fue Ecatepec, México el municipio con la más elevada tasa de robos con violencia: 892.03 por cada 100 mil habitantes, que casi quintuplica la tasa promedio para el país: 180.41.

En la segunda posición se colocó San Martín Texmelucan, Puebla con una tasa de 825.75 y la tercera Naucalpan de Juárez, México con una tasa de 823.91.

Entre los 20 municipios con tasas más elevadas de robo con violencia doce fueron del Estado de México.

•    Noventa y cuatro de los 234 municipios tuvieron tasas de robo con violencia superiores a la del promedio nacional (180.41).

•    Zacatecas, Zacatecas, por tercer año consecutivo presentó la tasa más alta de extorsiones con 50.13 por cada 100 mil habitantes, la cual es casi ocho veces la tasa nacional de 6.32.

En segundo lugar, figuró Martínez de la Torre, Veracruz, con una tasa de 46.86 extorsiones por cada 100 mil habitantes y en tercero Fresnillo, Zacatecas, con una tasa de 37.00.

•    De los 20 municipios con tasas más altas de extorsiones catorce correspondieron al Estado de México y tres a Zacatecas.

Asimismo, de los 234 municipios en 91 las tasas de extorsiones fueron superiores a la nacional (6.32).

2.2 La violencia empeora: comparativo entre 2015 y 2020

* En los 223 municipios de 100 mil habitantes o más en 2020 se produjo un incremento del índice de violencia promedio de 39.34% en comparación con 2015. En 2015 el índice de violencia municipal promedio fue de 19.07 puntos, mientras que en 2020 alcanzó 26.58 puntos. 

* Esta es la mayor evidencia del fracaso de la política de “prevención social de delito” que se inició con el gobierno de Felipe Calderón, continuó con el de Enrique Peña (y se enfocó precisamente en los municipios de más de 100 mil habitantes y eminentemente urbanos) y se expandió a todos los municipios con Andrés M. López.

* En 158 de los 223 municipios el índice se incrementó y en los restantes 65 se redujo. Pero si se consideran los municipios en que hubo incremento, éste fue del orden del 85.74% en promedio. En 49 de los municipios el incremento fue de 100% o más.

* El municipio con mayor incremento fue Álamo Temapache, Veracruz, del orden del 413.07%; Zamora, Michoacán en segundo lugar (402.89%) y Soledad de Graciano Sánchez, San Luis Potosí en tercero (392.63%).

* De los 49 de los municipios el incremento fue de 100% o más, hay 37 en los que el incremento significó superar el índice de la media nacional. De ellos Colima tiene 3, esto es, el 75% si se considera que en el listado de 223 municipios hay 4 de ese estado; de Guanajuato esos municipios son el 50% (7 de 14) y en San Luis Potosí también son el 50% (2 de 4).

2.3 De la totalidad de municipios 

* En 2020 de los 2,463 municipios del país el más violento fue Doctor Coss, Nuevo León con 947.79 puntos, casi 38 veces la media nacional. Esto es resultado de haber tenido una tasa de homicidios dolosos de 1,691.18 por cada 100 mil habitantes (23 homicidios para apenas 1,360 habitantes). Esa tasa es casi 72 veces la tasa nacional de homicidios.

General Enrique Estrada, Zacatecas fue el segundo municipio más violento del país con 152.77 puntos y Santa Cruz de Bravo, Oaxaca con 150.68 puntos.

* El que municipios rurales, con un reducida población, en un año presenten algunos hechos de violencia puede que ofrezca una visión distorsionada sobre la situación de esas demarcaciones. Tal parece ser el caso de Santa Cruz de Bravo, Oaxaca, que con apenas 365 habitantes tuvo un solo homicidio doloso en 2020 que le mereció una tasa de 273.97 por cada 100 mil habitantes, aunque no haya registrado ningún otro delito. Y en efecto, según los datos del INEGI, en los 30 años que van de 1990 a 2019, sólo en cinco años hubo homicidios en el municipio oaxaqueño.

Pero ese no es el caso de Doctor Coss, Nuevo León y de General Enrique Estrada, Zacatecas, si bien en el primero se registraron homicidios en 8 años de los 30 años que van de 1990 a 2019 y en el segundo en 11 años. Doctor Coss no tiene interés para los grupos criminales, excepto porque colinda con el municipio de Miguel Alemán, Tamaulipas, que es vital para el narcotráfico al hacer frontera con Estados Unidos y ser disputado por bandas delictivas. Por esa misma razón en 2010 en Doctor Coss se registraron 16 homicidios en 2010, año en que estalló en Tamaulipas la disputa entre, los entonces, grupos criminales dominantes en la región.

En el municipio General Enrique Estrada, Zacatecas se cometen ejecuciones de “levantados” en el municipio de Fresnillo.

* Cabe destacar que de los 20 municipios con mayor índice de violencia, si se consideran los 2,463, tres a su vez figuran entre los primeros 20 del listado de 234 municipios de 100 mil o más habitantes: Zamora, Michoacán (en la posición 10), Manzanillo, Colima en la 18 y Salamanca, Guanajuato en la 20.

* De los 2,463 municipios del país 565 (22.94% del total) tuvieron un índice de violencia superior al nacional. De los primeros 100 de esos municipios 17 corresponden a Guanajuato, el estado con mayor número en esa selección.

De los 565 municipios con un índice superior al nacional, Baja California tiene al 100% de sus municipios (5 de 5), Colima tiene al 90% (9 de 10) y Guanajuato al 69.57% (32 de 46). Son pues estas las entidades con mayor número de los municipios más violentos del país.

* En 2020 35.85 de los municipios (883 de 2,463) tuvieron una incidencia cero de homicidio doloso; 84.82% (2,089) de los municipios tuvieron una incidencia cero de secuestros; 43.28% (1,066) de los municipios tuvieron una incidencia cero de violación; 20.02% (493) de los municipios tuvieron una incidencia cero de lesiones dolosas; 26.72% (658) de los municipios tuvieron una incidencia cero de robo con violencia; 63.46% (1,563) de los municipios tuvieron una incidencia cero de extorsión.

Asimismo en 2020 en 278 municipios (11.29% del total) no se registró ninguno de los 6 delitos considerados en este estudio. Yucatán es el estado con mayor proporción de municipios sin delitos: 70 de 106, o sea el 66.04% de sus municipios registraron incidencia cero. En Oaxaca 149 de sus 570 municipios tuvieron incidencia cero (el 26.14%).

* Como ya se indicó El municipio con la mayor incidencia de homicidio doloso fue Doctor Coss, Nuevo León con una tasa de homicidios dolosos de 1,691.18 por cada 100 mil habitantes. En segundo lugar figuró Santa Cruz de Bravo, Oaxaca con una tasa de 273.97 y en tercero General Enrique Estrada, Zacatecas con una tasa 255.87.

* En 2020 un total de 586 municipios (23.79% del total) tuvieron una tasa de homicidios superior a la nacional 23.62. El 90% de todos los municipios de Colima figuraron en ese listado de 586 por encima de la media nacional; el 80% de Baja California; 72.73% de Morelos y 69.57% de Guanajuato.

* Mártires de Tacubaya, Oaxaca fue el municipio con la tasa de secuestros más elevada, de 69.16 por cada 100 mil habitantes, la cual es 105 veces la nacional. Santa María de la Paz, Zacatecas ocupó el segundo lugar con 36.14 y Coatzingo, Puebla el tercero con 35.46. Lo que ocurre es que estos municipios son de menos de 3 mil habitantes y con un solo secuestro, como es el caso de los tres, la tasa se dispara.

Ninguno de los 20 municipios con la tasa más elevada de secuestro, entre los 234 con 100 mil habitantes, figura entre los primeros 20 lugares en secuestro de la lista completa de 2,469 municipios.

* 315 municipios presentan una tasa de secuestro superior a la nacional (0.66). El 76.47% de los municipios de Tabasco (13 de 17) participan de esa lista, 63.64% de los municipios de Morelos y 40.00 % de los municipios del Estado de México.

* San Juan Achiutla, Oaxaca fue en 2020 el municipio con la mayor tasa de violaciones del país: 490.20 por cada 100 mil habitantes, la cual es 37 veces la nacional. Las posiciones segunda y tercera son de los municipios oaxaqueños San Juan Bautista Suchitepec (220.75) y Santa María Nduayaco (220.75). Además de las 100 primeras posiciones 46 corresponden a este estado, que con mucho presenta los municipios con las tasas más elevadas de este delito.

* Hay 620 municipios con una tasa de violaciones superior a la nacional (13.13). El 100% de los municipios de Baja California y Baja California Sur están en esa lista; 68.63 % de los de Nuevo León; 62.50% de los de Ciudad de México; 59.70 de Chihuahua y 24.74% de los de Oaxaca.

* San Bartolo Soyaltepec, Oaxaca fue el municipio con la tasa más alta de lesiones dolosas: 503.36 por cada 100 mil habitantes, que cuadruplica la tasa nacional. En segundo y tercer lugares están los mexiquenses Tenancingo con una tasa de 425.12 y Amecameca, con un tasa de 396.70.

* Entre los primeros 20 lugares del listado completo de los municipios (2,463) hay 7 que a su vez están entre los primeros 20 de los 234 que tienen 100 mil habitantes o más y todos son del Estado de México. 

* Asimismo, en el listado completo de todos los municipios, de los 100 primeros lugares 56 corresponden a México, que es el estado con el mayor número de municipios con las más elevadas tasas de lesiones dolosas.

* 533 municipios tienen una tasa de lesiones dolosas superior a la nacional (114.49). De esos 533, Tabasco tiene el 94.12% de sus municipios; México el 84.00%; Quintana Roo el 81.82%; Colima el 80.00% y Guanajuato el 76.09%. Esos estados concentran el 68.86 de los municipios con tasas superiores a la nacional.

* Esperanza, Puebla en 2020 fue el municipio con la tasa de robos con violencia más elevada: 1374.78, seguido por Benito Juárez, Sonora (991.15) y Tecamachalco, Puebla (966.93). La tasa del primero es casi 8 veces la nacional.

* Resulta dudoso que estos municipios de menos de 100 mil habitantes tengan tales tasas, si se considera que precisamente una de las condiciones para cometer ese delito es que los delincuentes aprovechen el anonimato que ofrecen las ciudades. Si bien debido a la pandemia y el uso generalizado de mascarillas los hampones pudieron gozar de condiciones excepcionales, incluso en pequeñas poblaciones. En cualquier caso son los datos oficiales reportados al SNSP.

* Entre los primeros 20 lugares del listado completo de los municipios (2,463) hay 13 que a su vez están entre los primeros 20 de los 234 que tienen 100 mil habitantes o más y siete son del Estado de México. 

* Asimismo, en el listado completo de todos los municipios, de los 100 primeros lugares 38 corresponden a México, que es el estado

* 230 municipios tienen una tasa de robo con violencia superior a la nacional (180.41). De esos 230, Ciudad de México tiene el 68.75% de sus municipios y México el 47.20% de sus municipios.

* Mazatepec, Morelos fue el municipio con la tasa más elevada de extorsiones: 82.88, seguido por Doctor González, Nuevo León (61.43) y San Lucas Quiaviní, Oaxaca (58.14). La tasa del primero es casi 8 veces la nacional.

* Entre los primeros 20 lugares del listado completo de los municipios (2,463) hay tres que a su vez están entre los primeros 20 de los 234 que tienen 100 mil habitantes o más. 

* Asimismo, en el listado completo de todos los municipios, de los 100 primeros lugares 30 corresponden a México, que es el estado con el mayor número de municipios con las más elevadas tasas de extorsión.

* 435 municipios tienen una tasa superior a la nacional (6.32). De esos 435, México tiene el 73.60% de sus municipios, Colima el 70.00% de sus municipios, Quintana Roo el 63.64% de sus municipios, Querétaro el 61.11% y Baja California Sur el 60.00%.

* Quepa observar, entonces, que si se consideran todos los municipios, el Estado de México tiene a la mayoría de los mayor incidencia en los delitos de lesiones dolosas, robo con violencia y extorsiones.

3. Violencia en los municipios en los 234 municipios de 100 mil o más habitantes

3.1 Índice de violencia municipal

 

3.2. Participación de los estados de los 50 municipios más violentos

  

3.3 Homicidio doloso 

 

3.4 Secuestro 

 

3.5 Violación 

 

3.6 Lesiones dolosas 

  

3.7 Robo con violencia 

 

3.8 Extorsión  

 

5. Comparación entre 2015 y 2020 

 

6. Violencia en los 2,463 municipios del país

Resumen de municipios con tasas de delitos por encima de la media nacional

Número y porcentaje de municipios con incidencia cero en los distintos delitos

Número y porcentaje de municipios sin delitos por estado

565 municipios con un índice de violencia superior a la media nacional

586 municipios con tasas de homicidio doloso por encima de la media nacional

  

315 municipios con tasa de secuestro por encima de la media nacional  

  

620 municipios con tasas de violación superior a la nacional

533 municipios con tasas de lesiones dolosas superior a la nacional 

 

230 municipios con tasas de robos con violencia por encima de la nacional

435 municipios con tasas de extorsión superiores a la nacional

  

Todos los municipios: 

files/Ranking_todos_municipios_2020.pdf

Hoy el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, dirigió, al  Lic. Juan Francisco Ealy Lanz Duret, Director General de El Universal  y vía correo electrónico a su Director Editorial, David Aponte, una carta referida al artículo de opinión del columnista Alejandro Hope, titulado: “¿Las ciudades más violentas de mundo?”.  Dicha misiva, tiene la intención de responder y hacer  una serie de  precisiones a la entrega  del  articulista, publicada en ese prestigioso medio de comunicación, el viernes 23 de abril de 2021. 

Ésta es la misiva del Consejo:

Respuesta al artículo “¿Las ciudades más violentas del mundo?”

Lic. Juan Francisco Ealy Lanz Duret,
Director general de El Universal

Señor director:

En su artículo “¿Las ciudades más violentas del mundo?” publicado el 23 de abril de 2021, el señor Alejandro Hope pretende descalificar y ridiculizar nuestro estudio periódico “Ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo”. En realidad a quién Hope descalifica y pone en ridículo es a sí mismo, entre otras cosas porque critica ejercicios de comparación y estimación que él mismo suele usar. O sea, el señor Hope utiliza dobles estándares, uno para auto elogiar lo que él hace y otro para pretender descalificar el esfuerzo ajeno. Dicho coloquialmente: lo que para él es alegría, en los demás es borrachera.

Escribe: “En el caso de las ciudades fronterizas mexicanas, no se consideran los datos de la ciudad gemela del lado estadounidense (…) Se me ocurre que la aplicación estricta del criterio haría ver menos mal a varias ciudades mexicanas”. O no leyó nuestra metodología o, peor aún, su objetivo es hacer “ver menos mal a varias ciudades mexicanas”. El objetivo de nuestro estudio periódico es, como se lee, en nuestra metodología: “llamar la atención sobre la violencia en las urbes, particularmente en América Latina, para que los gobernantes se vean presionados a cumplir con su deber de proteger a los gobernados, de garantizar su derecho a la seguridad pública (…) Lo que buscamos también es que nadie, ni gobernantes ni gobernados de un país o jurisdicción subnacional, quieran que su ciudad o ciudades figuren en este ranking y que si su urbe o sus urbes ya están, hagan el máximo esfuerzo para que salgan lo antes posible”.

Si ese es nuestro objetivo y no hacer “ver menos mal a varias ciudades mexicanas” ¿no es acaso el colmo de la ridiculez la pretensión del señor Hope de incluir como parte de Tijuana a San Isidro y San Diego o como parte de Juárez a El Paso? y ¿para qué? ¿para presionar a las autoridades de California para que baje la violencia en Tijuana o a las autoridades de Texas para que baje en Juárez?

Y Hope más que juzgar con los dobles estándares, digámoslo sin eufemismos, ejerce la hipocresía: cuando se refiere a Tijuana o a Juárez ¿alguna vez incluye también los datos de las “ciudades gemelas” estadounidenses? ¡Ni lo manden sus amigotes de la clase política y de la burocracia de la seguridad (de la cuál él formó parte) y que han hundido a México en la violencia, que han jodido a nuestro país!

Otros ejemplos de la hipocresía del señor Hope:

* Pretende descalificar nuestro estudio porque utilizamos como fuente cifras oficiales publicadas en Internet ¡y él hace lo mismo! Por lo demás, si no hay más ciudades africanas en el ranking no es porque no haya información disponible, sino porque esas urbes o presentan tasas bajas de homicidios o sus poblaciones son inferiores a los 300 mil habitantes.
* Critica que usemos estimaciones cuando los datos oficiales están incompletos y el hace lo mismo, como cuando especuló acerca de la cifra real que habría que esperar a partir de la información publicada diariamente, pero muy incompleta, sobre homicidios en el país.
* No le parece que utilicemos como fuente notas periodísticas, cuando él hace lo mismo. Por cierto, si recurrimos a estas notas es porque las respectivas autoridades no publicaron en sus sitios de internet las cifras que debían y por supuesto primero acudimos a esas fuentes (la opacidad en la información estadística criminal no es exclusiva de países no desarrollados, por cierto). Que Hope le reclame a esas autoridades omisas u opacas, no a nosotros.

El pretende, asimismo, descalificar el estudio porque incluyamos ciudades de 300 mil habitantes o más. En la metodología se explican las razones de esta elección, entre otras el que en la investigación en los primeros años en ciudades inferiores a los 300 mil habitantes la información estadística criminal era muy escasa o nula, de la gran mayoría de países del mundo. Con el paso del tiempo ha habido cada vez más datos disponibles de ciudades de 200 mil o más habitantes, pero no podemos cambiar el criterio, porque las comparaciones de las posiciones relativas ya no serían válidas, sobre todo de un año a otro y en todo caso habría que hacer otro estudio, que incluyera ciudades de 200 mil o más habitantes.

Naciones Unidas periódicamente presenta cifras absolutas y tasas de homicidios por cada 100 mil habitantes de las capitales de los países del mundo, sin importar el tamaño de su población o si se dejan fuera urbes más pobladas que las capitales ¿Procede Naciones Unidas en forma “arbitraria” por esta selección? Ridículo. Los autores de cada estudio definen su universo y mientras se apeguen al criterio de selección no hay falla metodológica. 

El articulista con frecuencia compara ciudades, municipios y estados sin importar el tamaño de sus poblaciones, sin siquiera intentar un criterio que no sea “arbitrario”, Para el señor Hope si él compara es válido, pero si lo demás comparan no.

Todas las objeciones absurdas y ridículas de Hope y que tienen por propósito político hacer “ver menos mal a varias ciudades mexicanas”, las han repetido por años autoridades nacionales, aunque también de otros países, y plumíferos a su servicio. 

Todos ellos, en lugar de empeñarse en reducir la violencia, exigen estudios que incluyan a decenas de miles de ciudades y con cifras oficiales (¡aunque no las publiquen!). Como decimos en nuestra metodología: “El ejercicio quizás sería 100% exacto de realizarse dentro de 10 o 20 años. Para entonces tendría un valor como investigación histórica, pero no para ejercer presión ciudadana y producir cambios en las políticas públicas hoy.”

Hace un año con los mismos “argumentos” la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana trató de descalificar nuestro estudio. Esta vez lanzó a Hope…

Nuestro esfuerzo ha tenido frutos, hemos hecho nuestra contribución a la reducción de la violencia en numerosas ciudades de América Latina. En 2015 el entonces alcalde de Medellín, Colombia, Aníbal Gaviria, se propuso que su ciudad saliera del ranking y en 2017 eso se consiguió. En 2011 visitamos países de América Central y en particular en Honduras nos reunimos con altos funcionarios militares y policiales para darles a conocer nuestras propuestas para derrotar a la violencia: erradicar las milicias privadas de los grupos criminales, abatir la impunidad, fijarse metas de reducción de los delitos y de cuyo cumplimiento dependa la permanencia en los cargos en toda la jerarquía. San Salvador y Guatemala ya salieron del ranking; las ciudades hondureñas han reducido sustancialmente sus tasas de homicidios y otros delitos.

Seguiremos en ese mismo esfuerzo, mientras el señor Hope se dedica a hacer “ver menos mal a varias ciudades mexicanas” …o lo que le manden…

Agradezco de antemano la publicación de esta comunicación, en apego a nuestro derecho de réplica.

 

23 de abril de 2021

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