Los cárteles mexicanos han engrosado sus filas tradicionalmente reclutando a jóvenes, en numerosos casos menores, que veían en el narcotráfico una fuente fácil de riqueza. Pero de un tiempo a esta parte, las autoridades han detectado que los 'narcos' tienen una nueva víctima: los ancianos. Durante el último sexenio, los agentes mexicanos han capturado a 4,026 personas mayores de 60 años vinculadas con los grupos del crimen organizado.

Y su participación sigue aumentando alarmantemente, según informó la Procuraduría General de la República. Las principales labores que se le asignan acostumbran a ser el menudeo, el transporte y la venta de droga, gracias a que “pasan más desapercibidos y pueden pagarle menos que a un joven, que los prefieren como sicarios”, considera el presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal de México, José Antonio Ortega.

Aunque otros tantos realizan labores de vigilancia de puntos estratégicos o de secuestrados. ¿Qué empuja a estos ancianos a comprometerse con los narcos? El director de la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo León, José Luis Prado Maillard, considera que el factor principal es "la situación de vulnerabilidad y pobreza en la que se encuentran miles de ancianos que, a su edad creen, que no tienen nada que perder", asegura al diario 'Excelsior'.

La necesidad de supervivencia empuja a muchos a participar en las actividades del narco, que les ofrece protección e ingresos extra. Por su parte, los criminales han visto en los ancianos una forma de legitirmarse socialmente porque "inspiran confianza, al igual que hacen con los niños", explica. Y lo que es más importante, son fáciles de captar y difíciles de detectar por las autoridades.

El titular del Instituto Nacional de la Personas Adultas Mayores, Alejandro Orozco, confirma la dificil situación de muchos ancianos mexicanos: el 75% se ven obligados a trabajar porque sus pensiones no le llegan para vivir o tienen que hacerlo bajo el amparo de algún familiar. Un allegado que en algunas casos ya trabaja para los cárteles y lo introduce en el negocio.

No obstante, Ortega cree que los 'narcoancianos' son un ejemplo más del "deterioro social y de la crisis de valores de una sociedad enferma" como consecuencia del crimen organizado. "El problema no es sólo económico, comprometerse con los narcos implica que pierdas la noción del bien y del mal". Nadie está a salvo de caer en las garras de los criminales.

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