Hace unos años, en Estados Unidos, la sociedad no sólo eligió Presidente, también optó por legalizar la marihuana. En Colorado y Washington se avaló el uso recreativo de este narcótico, y en Massachusetts se aprobó normar la droga para fines médicos.

La aceptación legal de la posesión, producción y distribución de la cannabis en la nación vecina revivió el debate sobre la legalización y las estrategias para combatir el narcotráfico en México.

Contrario al 50% de los estadounidenses que de acuerdo con el instituto Gallup apoya la legalización, la mayoría de los mexicanos sigue firme en el rechazo a la despenalización de la marihuana.

Acorde a la información recabada por la serie nacional de Parametría: el 79% de los entrevistados se opone a legalizarla, apenas el 19% de los mexicanos está a favor de regular el uso de la cannabis. Si bien, la legalización tiene poca aceptación entre la población mexicana, esta es ligeramente mayor entre los hombres y las personas entre 36 a 45 años de edad.

La marihuana es la droga menos repudiada por los mexicanos, el aumento de la tolerancia se ha manifestado paulatinamente, en 2009 el 17% de los encuestados estaba a favor de la despenalización, tal vez este aumento se deba a que en esas fechas en la Cámara de Diputados se llevaban a cabo debates sobre la regulación de la cannabis en México.

Para 2010 la aceptación fue la más alta, el 26% de la población respondió favorablemente a una posible legalización de la marihuana. Dicho repunte puede ser atribuible al debate que inició el Presidente Felipe Calderón, sobre la regulación como una opción para combatir el narcotráfico en el país.

La idea de que la legalización de narcóticos traerá consigo un aumento en el consumo de los mismos persiste en la mayoría de los entrevistados: el 65% cree que el uso aumentará en los niños si se legaliza; el 72% opina que el incremento se dará en los jóvenes; el 56% considera que los adultos serán los que más la utilizarían una vez que la marihuana sea legal.

Esta percepción de aumento no se limita al consumo, cuatro de cada 10 entrevistados consideran que la corrupción y la violencia del país se incrementarán si se despenaliza el uso de la marihuana.

Esta apreciación era distinta en 2010, las opiniones favorecían la legalización como medida para contrarrestar al narco mexicano. Son pocos los que ven en la regulación de la marihuana una opción para debilitar al crimen organizado; los datos muestran la incredulidad de la población ante los probables beneficios (tratar a los adictos como enfermos y no como criminales, aminorar los ingresos de los carteles, disminuir la violencia y el número de muertos por la lucha contra el narcotráfico) que la despenalización de la cannabis pudiera traer.

Los debates sobre la legalización de la marihuana en Estados Unidos, por el momento, sólo evidencian la profunda disparidad que hay en las opiniones de la población mexicana. Si bien la postura de los entrevistados se ha mantenido firme y se opone a una propuesta de legalización, también se contradice: la mayoría cree que el hacer lícito el uso de la planta fomentará y acrecentará el consumo, pero la totalidad (nueve de cada 10) igualmente afirma que no la consumiría aunque estuviera permitido por la ley.

La incongruencia en la opinión pública nos habla posiblemente de la falta de información que tiene la sociedad acerca del tema, así como de la necesidad de discutir y difundir las ventajas y desventajas que la legalización de la marihuana podría traerle al país.

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